No está todavía como acostumbra, se le nota falto algo de finura en sus acciones, escaso de precisión tras apenas un par de semanas de pretemporada. Pero no deja de ser Kylian Mbappé, un futbolista con una pegada descomunal que necesita poco para marcar su primer ‘hat-trick’ de la temporada. A Jude Bellingham, en cambio, se le ve ya bastante mejor de lo acostumbrado en las dos últimas temporadas. Fino, con ganas y un lenguaje gestual de líder. Con hambre al fin para sacar partido a su descomunal talento. Buena señal esa para el Real Madrid.
Frente a una Real Sociedad bien ordenada pero muy blandita, pálida en el tramo final, una gran versión de sus dos delanteros le bastó a José Mourinho para gozar de un regreso victorioso al Bernabéu. Una victoria que, como la de Cornellà, dejó algunas dudas, sobre todo en la primera mitad. Pero a diferencia de aquel, el de este miércoles fue un resultado indiscutidamente justo. Se diría que el Madrid de Mou progresa, voraz e inmisericorde su segunda mitad.
Mourinho se había despedido en el Bernabéu ovacionado por unos Ultras Sur entregados a su causa y regresó coreado por la Grada RM Fans, quienes hoy ocupan el espacio que durante tantos años colonizaron los radicales. Se escuchó aquello de «¡José Mourinho, lololololó!» en el primer minuto de la noche, justo después del homenaje mundialista a Cucurella y, de paso, a Oyarzabal, que también fue ovacionado cuando fue sustituido. Arrancaba una nueva vieja era en el estadio blanco, con una entrada excelente para lo vacío que está Madrid estos días.
Dos goles en cuatro minutos
Fue el aperitivo de una primera mitad muy insulsa que solo se animó en los cinco minutos finales. Una Real todavía de circunstancias, con bajas y varios fichajes por hacer, sentía cómo el Madrid le embotellaba en su área, pero sin darle al balón la velocidad necesaria para hacerle daños. El tedio no se rompió hasta que una conducción de Valverde acabó con la pelota en los pies de Mbappé, que con un control se zafó de Jon Martín en la frontal del área y batió a Remiro.
Bellingham y Vinícius se felicitan durante el partido. / THOMAS COEX / AFP
Pero como le pasó el sábado en Cornellà, el Madrid encontró en la condescendencia su propio castigo. Entonces pasaron 20 minutos desde el gol blanco, esta vez bastaron con cuatro. En un despropósito defensivo en el que Konaté estuvo blando, Carreras lento y Vinícius directamente ausente para cubrir a su lateral, Sucic se encontró solo en el área con el balón para empatar el duelo.
La segunda parte fue otra historia, mucho más incisivo y voraz el Madrid, espoleado por Bellingham. Él se inventó los dos siguientes goles, en el primero trazando una pared con Mbappé y en el segundo sirviendo un tanto a puerta vacía a un espectral Vinícius. El francés redondeó el resultado a 10 minutos del final con su tercer gol de la noche, ante un Bernabéu entregado y reclamando una ‘manita’ que nunca llegó.
Suscríbete para seguir leyendo













