El mosquito tigre asiático (Aedes albopictus) —capaz de transmitir dengue y chikungunya— avanza imparable a lo largo y ancho del continente europeo y aumenta con gran rapidez el número de países donde se implanta. Al mismo tiempo, el virus del Nilo Occidental (transmitido también por mosquitos) tiene cada vez más casos autóctonos, es decir, no originados en terceros países. Ante esta situación, las autoridades sanitarias han hecho un llamamiento a extremar con urgencia las medidas de prevención.
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) ha advertido de que Europa está teniendo evidentes dificultades para contener la expansión de los mosquitos y las enfermedades que transmiten, debido a varios factores, sobre todo la falta de estrategias coordinadas.
Hasta el 13 de agosto de 2026, nueve países del continente habían registrado 429 casos autóctonos del virus del Nilo Occidental (que es transmitido por varias especies de mosquitos, sobre todo el Culex pipiens), y seis regiones europeas habían notificado por primera vez infecciones adquiridas de forma local, es decir, no en el exterior. Sin embargo, estas cifras todavía aumentarán, pues el pico suele producirse desde agosto hasta comienzos de septiembre.
Ejemplar de ‘Culex pipiens’, especie que transmite el virus del Nilo / Agencias
En cuanto al mosquito tigre asiático, ya se encuentra establecido en 16 países europeos, el doble que hace 12 años.
Estrategias desiguales y sin coordinación
Una encuesta del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades sobre prácticas de vigilancia y control de mosquitos ha puesto de manifiesto que hay diferencias considerables entre los distintos países europeos a la hora de organizar, financiar y aplicar estos programas.
Este organismo ha concluido que muchos programas dependen de financiación únicamente a corto plazo y carecen de planificación sostenida en el tiempo. Las competencias, además, se distribuyen entre distintos niveles administrativos (nacional, regional o local), hecho que dificulta la coordinación de las acciones necesarias para combatir esta plaga.
«La expansión de la transmisión del virus del Nilo Occidental, así como la propagación de especies de mosquitos invasoras, demuestran por qué Europa necesita reforzar su capacidad de control de los mosquitos», ha indicado Céline Gossner, miembro de este organismo, que ha añadido que «para un control eficaz», es necesaria «una estrecha cooperación».

Falta coordinación entre países para combatir la expansión de los mosquitos / Agencias
Según el ECDC, el control de mosquitos suele ser puntual y orientado a los ejemplares adultos, mientras escasean las estrategias a largo plazo para reducir poblaciones invasoras. En el caso del Aedes, varios países combinan medidas químicas y no químicas, con acciones dirigidas a las fases inmaduras del insecto y campañas de concienciación comunitaria.
El cambio climático empeora la situación
La ausencia de una coordinación transfronteriza reduce la eficacia de los programas nacionales, dado que una especie controlada en un territorio puede reaparecer desde regiones vecinas si éstas no aplican los mismos controles.
Además, el cambio climático está empeorando la situación. El informe del organismo advierte que las temporadas de transmisión del virus del Nilo Occidental, el dengue y el chikungunya son cada vez más largas e intensas. Las temperaturas más elevadas favorecen la reproducción de los mosquitos y amplían los períodos en los que los virus pueden circular entre la población.
Fuente: Información













