Tres semanas y media después del inicio de la crisis en Ceuta, al menos 2.200 migrantes siguen en las calles de la ciudad autónoma. Los dos centros de acogida habilitados hasta ahora están lejos de suplir las necesidades para recuperar la normalidad y proceder a la apertura de expedientes individualizados. Según los datos aportados por la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, son 1.800 las plazas abiertas, mientras que se cifra en 4.000 las personas que desde la llegada masiva de migrantes acudían a recibir asistencia humanitaria en los puntos habilitados. Ante ello, la también ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha anunciado durante una entrevista en ‘TVE’ esta mañana que «muy pronto» se abrirán nuevos centros.
La portavoz del Gobierno ha justificado la demora en la puesta en marcha de estos centros de acogida por la «complejidad» del operativo y negado cualquier intencionalidad para forzar a los migrantes a volver a Marruecos por su propio pie. Asimismo, ha reconocido que es «fundamental» su apertura tanto para recuperar la normalidad en Ceuta y ajustar las cifras de las personas que se encuentran en la ciudad autónoma de forma irregular como para iniciar los expedientes individuales. Hasta el momento, la cifra de migrantes menores supera los 2.500.
Desde el Ejecutivo mantienen la consideración de Marruecos como un socio “fiable y leal” en materia migratoria pese a esta crisis. En palabras de la portavoz del Gobierno, «sin el concurso de Marruecos no se hubiera podido resolver» el grueso de la crisis en las primeras horas de la llegada masiva de migrantes el pasado 30 de julio. Frente a las «especulaciones» se ha referido a las «certezas» de que la supuesta colaboración con Marruecos fue necesaria para dar respuesta a la crisis.
Sobre los condicionantes del Gobierno a una posible visita Felipe VI a la ciudad autónoma o su intervención con una llamada al rey Mohamed VI, Saiz se ha ceñido a repetir «no me consta». Asimismo, ha acabado dejando en manos del Rey la decisión sobre si acudir a Ceuta al afirmar que «la Casa Real es dueña de su agenda».
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