Casi medio centenar de ganaderos con sus 350 animales tomaron parte este domingo en la Feria de Ganado del Pino de Teror, celebrada en la finca de Osorio. Entre ellos, el joven Jesús León, de 14 años, que movió a su pareja de yuntas en la siembra tradicional a mano, mano a mano con su abuelo ‘Manolo’ Ortega, de 66.
Jesús lleva un sombrero tradicional de campo, sus botas, una camiseta deportiva y un pantalón vaquero. Las manos de este adolescente de 14 años guía dos yuntas tirando de las anillas colocadas en las narices, mientras una novata visitante anda detrás tratando de abrir surcos con el arado artesano tradicional. Unos pasos por delante anda su abuelo, ‘Manolo’ Ortega, de 66, con su peculiar mostacho, sombrero y una sereta sobre su hombro izquierdo. Dentro lleva los granos de millo, que va esparciendo al vuelo de un lado para otro para sembrar.
Jesús León y su abuelo Manolo Ortega, preparando las yuntas para la siembra. / José Carlos Guerra
Nieto y abuelo mostraron a los cientos de visitantes que pasaron por la Feria de Ganado de Teror las artes tradicionales del campo, cuando todavía no había llegado la mecanización al campo.
Jesús vive con pasión el mundo agrícola y ganadero. En sus tierras del barrio de Cuesta Falcón de Teror, la familia mantiene a 16 vacas y 70 ovejas. Y, por lo que se ve en sus jeitos, la herencia pervivirá.
Ganado bovino, ovino, caprino y equino. En total, unas 350 cabezas de ganado se presentaron en sociedad en Osorio, de la mano de casi medio centenar de ganaderos. De forma paralela, durante la fiesta se multiplicaron las actividades dirigidas a toda la familia.
La Roma clásica
En el centro de la cultura popular estaba la trilla, en el que niños y adultos echaron una mano para pisar el trigo. En uno de los momentos, los organizadores colocaron a seis caballos en paralelo haciendo la misma función, como si se tratara de una carrera de cuádrigas en la Roma clásica estilo Ben-Hur, aunque controladas desde el centro del ‘circo’ por hábiles manos humanas.

La trilla con seis caballos, en la Feria de Ganado de Teror. / José Carlos Guerra
Los ojos de Enrique Naranjo no pierden detalle de este espectáculo, que es poco habitual por la dificultad que entraña. Uno de los seis caballos sobresale en el centro. Es el suyo. Y destaca porque en todo momento sobresale su cabeza, erguida, imponiendo su dominio. Además del taxi que tiene como primera profesión, Naranjo tiene un buen puñado de animales a los que alimenta a diario, en el que no faltan los cochinos, vacas y ovejas, además de sus caballos.
Las exhibiciones contaron con la colaboración de los clubes de arrastre La Caldera y Gran Canaria.

Un jinete, atrapando una cinta. / José Carlos Guerra
Durante la mañana, mientras los animales se distribuyen alrededor de la finca por categorías y se escucha la actuación musical de la Parranda El Lebrillo con el acompañamiento del cuerpo de baile El Álamo, el programa organizado por el Ayuntamiento de Teror aporta nuevos atractivos.
El queso con manos infantiles
Junto a una carpa, los niños aprenden a ordeñar cabras, al mismo tiempo que le meten mano al queso artesano para moldearlo. Otros pasean en burro, y también aprenden en un taller labores para proteger el medio ambiente.

Traslado de la hierba para la trilla, en la Feria de Ganado de Teror. / José Carlos Guerra
En otro de los lugares se hacen carreras de cintas en sus distintas variedades. No falta el pastor con una larga vara que coge una cinta mientras arrastra a pie un carro de madera repleto de paja.
A pocos metros se exhiben los pájaros de raza, en colaboración con la Asociación Ornitológica. Y más allá se da a degustar el puño de gofio elaborado en el momento.
Premios
Tampoco falta la demostración de ganaderos realizando la trasquilá de ovejas, aunque la mayoría ya está liviana de lana desde que entró el calor del verano.
Teror premió a los mejores animales en exhibición, con un reparto de 14.400 euros en metálico a los mejores ejemplares y otros 7.000 euros en ayudas al transporte, además de otros premios, para echar una mano en su dura tarea.
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