Tres ejemplares de atún aparecieron este sábado a la deriva y acabaron varados en distintos puntos del litoral de Torrevieja. Los servicios municipales los retiraron en la cala del Palangre, la zona de la playa de Los Locos, a unos pocos cientos de metros del primero, y otro ejemplar en el entorno del paseo Juan Aparicio, según informó el Ayuntamiento a través de la Concejalía de Playas y Medio Ambiente.
La retirada se coordinó entre la Concejalía de Playas y Medio Ambiente, la UTE Acciona-Actúa, adjudicataria del servicio, y la unidad de Medio Ambiente de la Policía Local. El episodio no es aislado. Los servicios de limpieza de Pilar de la Horadada ya localizaron otro atún varado el pasado 12 de agosto, y en los últimos días se han comunicado casos similares en el entorno del Mar Menor. También es probable que hayan llegado ejemplares a la costa de Orihuela, contiguo al pilareño y el de Torrevieja, pero no han sido comunicados por su Ayuntamiento.
En el caso de Torrevieja la recogida ha sido inmediata, coordinada con los técnicos del área de Playas que dirige el concejal Antonio Vidal, la empresa y la Policía Local para evitar la presencia de los ejemplares en el momento de mayor afluencia de público. En el caso del ejemplar de la playa de Los Locos la operación de recogida del ejemplar fue seguida por numerosos curiosos en la zona del edificio Luz Mar, al norte de la playa. Cuando se producen este tipo de hallazgos el Ayuntamiento procede a su incineración.
Ya estaban muertos al quedar varados en la costa. Pueden recorrer kilómetros flotando hasta acabar en la orilla, especialmente si coinciden vientos de componente marítima, corrientes litorales o mar de fondo. No es la primera vez que el litoral del sureste registra episodios de este tipo.
Ejemplar de atún rojo que había quedado varado en la playa de Los Locos en Torrevieja / INFORMACIÓN
Traslado y engorde
Sin un análisis de los ejemplares no se puede determinar la causa de los varamientos. Sin embargo, la aparición de varios atunes grandes en el litoral de la Vega Baja apunta a un nuevo de mortandad durante operaciones vinculadas al traslado, manejo o engorde de atún rojo en jaulas marinas.
El litoral murciano concentra instalaciones de engorde de atún rojo en mar abierto, incluidas varias en San Pedro del Pinatar en el límite de las aguas de la provincia d Alicante y coincide temporalmente con las operaciones de captura de ejemplares vivos, traslada en en jaulas y engorde en viveros hasta su sacrificio comercial. Los atunes adultos se capturan vivos durante su migración, con arte de cerco, para el caso del área donde se encuentran las granjas murcinas se realiza en el entorno de las Islas Baleares. Después se transfieren a jaulas de transporte, que son remolcadas lentamente hasta las granjas marinas. Una vez allí, los ejemplares permanecen varios meses en jaulas flotantes y se alimentan para ganar peso y grasa. El atún rojo medierráneo es especialmente apreciado en Japón, donde se exporta la mayor parte de la producción: fresco, en avión, y ultracongelado, en barco y con un precio de venta en origen elevado de 15 euros el kilo de media.

Atún rojo varado en la Manga del Mar Menor (Murcia) / Willy Peña Büttner
300 kilos y estrés
Son animales de gran tamaño. En el engorde mediterráneo, la FAO sitúa el peso habitual de entrada en jaula en torno a 150 o 200 kilos, aunque en países como España, Italia o Malta pueden manejarse ejemplares mucho mayores, incluso de varios cientos de kilos, como los que han aparecido en Torrevieja, y hasta 600 kilos. El atún rojo es un pez muy potente, pero sensible al estrés cuando se le captura, se concentra, se transfiere o se remolca. En esas operaciones pueden producirse muertes por golpes, estrés, falta de oxígeno, enfermedades, problemas en las redes, temporales o incidencias durante el traslado entre jaulas, según indican las mismas fuentes. Si los ejemplares muertos no son retirados a tiempo o se pierden durante una operación, los cuerpos quedan a merced del viento y las corrientes.
Tras la DANA de 2019, la rotura de jaulas frente a San Pedro del Pinatar provocó la fuga de miles de atunes y la llegada de ejemplares muertos a playas de La Manga, San Pedro del Pinatar y el sur de Alicante. Localizar los ejemplares, retirarlos rápido y evitar molestias, olores o riesgos es importante en playas muy frecuentadas en pleno agosto.
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