Carlos Espí acude al rescate del Real Madrid en el último minuto y salva el regreso de José Mourinho a La Liga

El debut esperado fue el de Carlos Espí, no el de José Mourinho. El nuevo delantero del Real Madrid eclipsó cualquier otro nombre propio con su increíble aparición para darle el triunfo a los blancos en el minuto 90 de partido. [Así vivimos la victoria del Real Madrid ante el RCD Espanyol]

Le falta tiempo al Real Madrid para empezar a encajar las piezas del nuevo puzle. Demostró buenas maneras en el inicio, un hilo de esperanza que duró poco más de veinte minutos. A partir de ahí, los blancos se perdieron y evidenciaron unas carencias en su juego muy similares a las de las dos últimas temporadas.

El Espanyol vio la debilidad de un rival todavía por hacer y con mucho margen de mejora para sacar provecho. El gol de Calatrava igualó el inicial de Bellingham, y todo apuntaba al empate (seguramente justo) hasta que Carlos Espí entró en acción para desequilibrar la balanza en el último suspiro.

El Madrid, de más a menos

José Mourinho era quien centraba todos los focos. Más que el Real Madrid, más que el debut del conjunto blanco. Era la novedad. Su regreso a La Liga tanto tiempo después tenía mucho peso y levantaba mucha expectación.

Apostó por mezclar a Vinicius, Mbappé, Bellingham y Arda Güler en ataque, escudados por Valverde y por Bernardo Silva, que indiscutiblemente va a ser mediocentro en este equipo, en la sala de máquinas. Tres fichajes en el once inicial, porque al luso se le unieron Konaté y Dumfries.

La apuesta le salió bien al Real Madrid en los primeros minutos. El inicio del conjunto merengue fue esperanzador. Como si la máquina ya estuviera engrasada desde el primer momento, como si el equipo no necesitara un tiempo de adaptación a los nuevos fichajes y sobre todo a la nueva idea del entrenador.

El partido, no obstante, se embarró un poco en el inicio. Vinicius cayó al suelo objeto de falta y entonces Cala, sin ningún tipo de justificación, le pegó una patada al brasileño en la espalda. Primer partido y primer intento de provocación al delantero merengue. Hay cosas que no cambian con el tiempo.

Si algo tenía el Real Madrid de Mou en la primera etapa era efectividad, y eso parece que con el tiempo tampoco se ha perdido. A la primera que tuvo, la enchufó.

Al paso por el minuto 10 de partido Arda Güler colgó una falta desde la banda izquierda, Bellingham buscó el balón, se anticipó a los defensas y remató de cabeza para hacer el primero. Imparable para Dmitrovic que, no obstante, iba a tener una buena noche de intervenciones.


Kylian Mbappé corre con el balón.

REUTERS

El Real Madrid se hizo entonces con el mando del partido. El balón pasó a ser suyo, pero siempre encontró la forma de correr con espacios para matar, lo que le gusta, lo que siempre le ha gustado a Mourinho.

De nuevo Güler se convirtió en protagonista al aprovechar el espacio por el costado derecho y poner un centro que buscaba a Vinicius. Le quitaron el remate al brasileño cuando tenía la caña preparada en el área pequeña. Y acto seguido Mbappé remató a las manos de Dmitrovic.

Fueron buenos minutos del Real Madrid. Dumfries, que sigue dejando destellos del nivel que puede alcanzar esta temporada, aprovechó que Güler le dejaba la banda para llegar al área contraria y ensayar el disparo. De nuevo Dmitrovic se interpuso en el camino del gol.

Los blancos presionaban arriba y no dejaban salir al Espanyol. Pero poco a poco los pericos encontraron la forma de escapar de esa encerrona y el Real Madrid se fue viniendo abajo paulatinamente hasta llegar al descanso.

Courtois tuvo que intervenir ante un disparo lejano de Riedel, y después Roberto, desde la frontal del área, mandó su tiro por encima del larguero. Un aviso de los locales, la reacción había comenzado.

No tuvo muchos más miramientos el Espanyol, que logró el empate en la media hora de juego. El Real Madrid defendió muy atrás, Javi Hernández puso el centro y Calatrava entró desde segunda línea para hacer el 1-1.

Calatrava celebra su gol ante el Real Madrid.


Calatrava celebra su gol ante el Real Madrid.

EFE

Intentó reaccionar inmediatamente el equipo de Mourinho con una internada de Mbappé marca de la casa. Maniobra de espaldas en el centro del campo, velocidad endiablada hasta meterse en el área… y una definición deficiente que se encontró con las piernas de Dmitrovic. Otra más tuvo el galo poco después para toparse con una mejor intervención del portero perico.

Con Vinicius totalmente ausente del juego del Real Madrid y el Espanyol sintiéndose relativamente a gusto en el campo, se llegó al final de la primera mitad.

La segunda parte

Nada más arrancar la segunda parte el Real Madrid pidió la segunda cartulina amarilla para Cala por una falta sobre Carreras. No la concedió Sánchez Martínez.

El Espanyol quiso apretar en el inicio de este segundo acto, pero el Madrid también puso la réplica a balón parado. Bellingham remató de nuevo elevándose sobre el resto, pero esta vez se encontró con el toque de Dmitrovic y el larguero. Después Mbappé, en el área pequeña, no acertó a embocar.

A eso se reducía el poco juego ofensivo que consiguió generar el conjunto de Mourinho en este tramo del partido. Un Madrid que distaba mucho de su mejor versión, confirmando que la máquina realmente no estaba engrasada.

Recurrió Mou a los cambios para tratar de reconducir la situación y no pinchar en su regreso. Cucurella y Diomande entraron en el campo por Carreras y Güler. Seguramente no eran los que peor estaban, pero los galones siguen pesando por mucho que pasen los nombres por el banquillo.

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