La superficie europea afectada por incendios forestales podría casi triplicarse antes de 2100 si continúan las emisiones elevadas de gases de efecto invernadero. Un estudio del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK) alerta de un fuerte aumento del riesgo en el sur, el centro y el oeste de Europa.
Según los resultados de la investigación, publicada en la revista Global Change Biology, en un escenario de bajas emisiones la superficie de incendios forestales aumentaría sobre fines de este siglo en un 39 %, mientras que podría casi triplicarse si se tratase de un escenario de altas emisiones. Por otro lado, la mejora en la gestión de incendios tiene el poder de limitar significativamente estas previsiones.
En concreto, el área afectada podría aumentar hasta un 192 % respecto a los niveles actuales en el escenario más comprometido, aunque una mejor gestión de los incendios podría limitar parte del impacto, de acuerdo a una nota de prensa.
Cambio climático y gestión de los incendios forestales
«El estudio muestra cómo el problema de los incendios se agravará notablemente en un escenario de cambio climático si no tomamos medidas de adaptación, y también que gran parte del problema (aunque no todo) se puede mitigar con la gestión del combustible», indicó a Science Media Centre el especialista español Víctor Resco de Dios, Profesor de Ingeniería forestal y Cambio global de la Universidad de Lleida, quien no participó de la investigación.
«Dicho de otra forma, el estudio nos recuerda que debemos buscar abandonar los chivos expiatorios y centrarnos en la adaptación al cambio climático y global«, agregó Resco de Dios.
Diferentes escenarios
La investigación compara la superficie quemada media prevista para el período 2070-2100 con la correspondiente a 2000-2030. Para ello, los científicos utilizaron dos modelos diferentes de incendios y cinco modelos climáticos, además de dos escenarios socioeconómicos y de emisiones.
El resultado más contundente procede del modelo SPITFIRE, que estima que la superficie quemada anual en Europa pasaría de unos 1,8 millones de hectáreas al comienzo del siglo a aproximadamente 5,3 millones de hectáreas bajo el escenario SSP3-7.0, lo que representa un aumento del 192 %.
Incluso en un escenario de bajas emisiones, la evolución seguiría siendo preocupante. Bajo el modelo SSP1-2.6, asociado a una fuerte reducción de las emisiones y a políticas de sostenibilidad, se proyectan unos 2,6 millones de hectáreas quemadas anualmente al final del siglo, un 39 % más que en el período de referencia.
Las temperaturas más altas y una mayor sequedad favorecerán incendios más frecuentes y extensos durante las próximas décadas. / Crédito: Wikimedia Commons.
Con bajas emisiones y en zonas poco convencionales
Los investigadores subrayan así que reducir las emisiones resulta fundamental, pero que incluso con un calentamiento moderado las condiciones meteorológicas favorables al fuego podrían intensificarse.
El principal motor de este cambio es el aumento de las condiciones meteorológicas propicias para los incendios forestales: más calor, mayor sequedad y episodios de viento. El estudio identifica el tiempo meteorológico asociado al fuego y la evolución socioeconómica como los dos grandes factores que determinarán la actividad futura de los incendios en Europa. La vegetación y los cambios en el uso del suelo también influyen, aunque de forma más secundaria y con diferencias importantes entre regiones.
El impacto, además, no se limitaría a las zonas tradicionalmente más castigadas por los incendios. El Mediterráneo seguiría siendo una de las áreas más expuestas, pero el riesgo aumentaría también en buena parte de Europa occidental y central. Bajo el escenario de altas emisiones, los modelos proyectan incrementos de entre el 200 % y el 300 % en amplias zonas del sur y del centro del continente.
Algunas áreas actualmente menos habituadas a los grandes incendios forestales, como partes de Alemania occidental y Países Bajos, podrían experimentar regímenes de fuego recurrentes. Los Pirineos, los Alpes, los Cárpatos y otras zonas montañosas aparecen asimismo entre los puntos con mayores aumentos proyectados.
Referencia
Future Projections of Burned Area in Europe Highlight the Importance of Human Action. Maik Billing et al. Global Change Biology (2026). DOI:https://doi.org/10.1111/gcb.71043
El caso de España
España, por su posición y por sus condiciones climáticas, figura entre los territorios donde el problema seguirá siendo especialmente relevante. Sin embargo, el estudio también pone de manifiesto que la evolución no será idéntica en todas las regiones. Algunos modelos proyectan aumentos importantes, mientras que otros apuntan a descensos en determinadas áreas de la península Ibérica, una muestra de la incertidumbre que todavía existe en las previsiones y de la influencia de factores sociales y de gestión.
Precisamente la capacidad de prevención y extinción puede marcar una diferencia decisiva. El trabajo incorpora una aproximación que trata de estimar el efecto de las mejoras en la gestión del fuego. Según sus cálculos, una gestión reforzada podría reducir la superficie quemada un 92 % en un futuro con unos 1,8 grados de calentamiento y un 72 % en uno cercano a 3,6 grados. Sin embargo, los autores advierten que estas cifras podrían ser demasiado optimistas en un clima mucho más cálido.
En resumen, Europa puede reducir una parte importante del riesgo mediante prevención, detección temprana, coordinación y recursos adecuados, pero la adaptación no sustituye a la reducción de emisiones. El propio estudio señala que, cuando el calentamiento es elevado, las condiciones extremas pueden llegar a superar la capacidad de los sistemas de extinción.














