¿Inversión histórica o caramelo envenenado? Difícilmente se pueden obviar las discrepancias en torno al impacto económico y social de la futura planta de ensamblaje de coches de SAIC en Ferrol, más allá de la última polémica de espías que el Ministerio de Defensa se ha encargado de zanjar. No hay pruebas reales de que el desembarco del fabricante de MG vaya a suponer una amenaza en materia de seguridad, pero los 200 millones que destinará para poner a rodar su centro de operaciones se quedan cortos. Entre otras dudas. Como si la planta de automoción que vendrá después, en una segunda fase, generará riqueza (y cuánta) en la comunidad, o la herida que podría abrir la producción y distribución de vehículos made in China en la industria europea del motor. Mientras tanto, el gigante asiático continúa haciendo caja en Galicia, donde se consolida como el tercer proveedor internacional de bienes solo tras los dos países con los que la España peninsular comparte frontera: Portugal y Francia. De la república popular arribó mercancía tasada en casi 1.150 millones de euros entre enero y junio, según los últimos datos del Instituto Galego de Estatística (IGE). Y sorpresa: la partida que más se elevó, por valor, fue la de los coches y sus piezas.
Galicia es para China un negocio redondo, habida cuenta de que vende 11,5 veces más de lo que paga por productos gallegos (apenas 99 millones en el primer semestre). El país de Xi Jinping se lleva uno de cada diez euros que las empresas de la comunidad gastan por el mundo en adelante, y la mitad de lo que se dejan en Asia (2.294 millones). Las exportaciones chinas se han incrementado un 6,2%, mientras que sus importaciones se han reducido 6,6%. El déficit comercial, en consecuencia, se mantiene al alza: 1.051 millones en negativo hasta el ecuador de 2026.
Se trata del segundo mayor nivel de ventas de China a Galicia para un primer semestre de la historia, solo por detrás de 2023. Según la base de datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, la principal categoría de productos que llegan procedentes de la potencia asiática son máquinas, aparatos y material eléctrico (valorados en 175 millones, +12%). Aunque la que más se incrementa es la relativa a los vehículos y sus piezas (147 millones, +112%), que escalan ya a la segunda posición.
No es novedad que la automoción china sigue abriéndose paso en Europa y España, y particularmente en Galicia. Por ahora con envíos directos desde Oriente. Prueba de ello son los más de 6.000 coches de Leapmotor y Geely que recientemente se desembarcaron en Vigo, tanto para ser redistribuidos a otros puertos de Europa como para ser transportados por carretera a distintos puntos de la península. Solo en el primer semestre, China y su motor han vendido un 60% más de turismos en el territorio gallego que hace un año. Un total de 2.258 automóviles de 19 marcas producidas en el gigante asiático.
Más allá de este sector, el país de Xi Jinping también aumenta sus exportaciones de ropa elaborada, tanto prendas de vestir de punto (86 millones, +13%) como tejidos planos (85 millones, +7%). Ambas categorías crecen en valor, mientras caen las ventas de materias primas para la industria textil. Registran descensos tanto el algodón chino que llega a Galicia como los filamentos sintéticos, las fibras sintéticas artificiales y otras fibras textiles. Aumentan las compras de plástico y sus manufacturas (23 millones, +20%), mientras se reducen las de productos del mar (58 millones, -29%) y las de conservas (90 millones, -19%).
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