factura casi 1.150 millones entre enero y junio, 11 veces más de lo que paga por productos gallegos

¿Inversión histórica o caramelo envenenado? Difícilmente se pueden obviar las discrepancias en torno al impacto económico y social de la futura planta de ensamblaje de coches de SAIC en Ferrol, más allá de la última polémica de espías que el Ministerio de Defensa se ha encargado de zanjar. No hay pruebas reales de que el desembarco del fabricante de MG vaya a suponer una amenaza en materia de seguridad, pero los 200 millones que destinará para poner a rodar su centro de operaciones se quedan cortos. Entre otras dudas. Como si la planta de automoción que vendrá después, en una segunda fase, generará riqueza (y cuánta) en la comunidad, o la herida que podría abrir la producción y distribución de vehículos made in China en la industria europea del motor. Mientras tanto, el gigante asiático continúa haciendo caja en Galicia, donde se consolida como el tercer proveedor internacional de bienes solo tras los dos países con los que la España peninsular comparte frontera: Portugal y Francia. De la república popular arribó mercancía tasada en casi 1.150 millones de euros entre enero y junio, según los últimos datos del Instituto Galego de Estatística (IGE). Y sorpresa: la partida que más se elevó, por valor, fue la de los coches y sus piezas.

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