épica victoria ante el Partizan de Belgrado con un jugador menos

2El Geta quiere volver a dar guerra en Europa. El regreso después de seis años no pudo haber sido mejor: victoria épica ante el Partizan de Belgrado después de jugar durante más de 25 minutos con un jugador menos.

Los aficionados presentes en el Coliseum pasaron por todos los estados de ánimo posibles: del éxtasis tras el gol de Ünal, a la decepción tras el empate del conjunto serbio, el enfado tras la roja de Abqar y la euforia tras los goles de Andrés García y Mojica.

Fue solo la ida de la fase previa a la clasificación de la Conference League, pero el partido se vivió como una auténtica final en ambos banquillos. Esta eliminatoria es un arma de doble filo para lo que resta de temporada, y el Geta tiene ahora la moral por las nubes.

La puesta en escena del equipo azulón fue difícilmente superable, pero le sobraron los dos últimos minutos de la primera parte. El solitario gol de Enes Ünal en el minuto nueve de partido se quedaba corto a tenor de la superioridad que se estaba viendo sobre el terreno de juego.

El Getafe llegaba y llegaba una y otra vez, pero le faltaba finura cuando se plantaba en el área rival. Tal fue la inferioridad del Partizan en la primera parte que el gol del empate de Demba Seck en el 44 se celebró en el banquillo como si fuera el gol que valiera la clasificación.

Y es que el Partizan se vio sometido por un Getafe que, a diferencia de lo reflejado en Mendizorroza el pasado sábado, sí se mostró reconocible. La alta presión tras pérdida de los hombres de Bordalás hacía que el partido se jugase en el campo del Partizan, que aguantaba el chaparrón como buenamente podía.

El primer aviso lo dio Martín Satriano en el minuto 2 de partido. Amagó Ünal con el disparo en la frontal y en su lugar metió un pase al hueco que dejó al uruguayo solo ante Milosevic. Salió el portero para tapar espacios y le ganó la partida a la picadita que intentó el charrúa.

Se encontraba cómodo el Getafe y con un balón a la espalda de la defensa Kiko Femenía tuvo el 2-0 en sus botas, pero al extremo se le fue un poco largo el control y su disparo lo atrapó el portero serbio en dos tiempos.

Dos minutos antes de que llegara el gol de Ünal, el turco perdonó un mano a mano donde el esférico repelió su disparo cruzado. Para su fortuna, el línea levantó el banderín.

Tres ocasiones en siete minutos, cuatro en nueve y en esa última llegó el gol. La importancia de las segundas jugadas. Centró Satriano, despejó la zaga, pero el segundo de Mojica fue un caramelo para el turco. Sin oposición marcó el primero en su vuelta al Coliseum.


Enes Ünal celebra el gol marcado ante el Partizan.

EFE

Se igualó el partido tras el 1-0. El Partizan empezó a tocar el balón y a salir de su propio campo, pero sin generar peligro. De hecho, las llegadas seguían siendo de los jugadores que vestían de azul.

Satriano primero y Ramón Terrats después pudieron marcar el segundo. Los nervios se apoderaban de la defensa serbia, pero el gol no llegaba. Con el marcador abierto, el Partizan asestó un duro golpe al mentón de su rival antes del descanso.

Quedó señalado Abqar al no cerrar el hueco que permitió a Demba Seck plantarse mano a mano con un David Soria que pudo haber hecho más en el gol. En una jugada aislada, en la única ocasión en la que ganaron la espalda a la defensa del Getafe, el Partizan empató el partido.

El fútbol pudo haber sido más injusto con los hombres de Bordalás ya en el añadido de la primera parte. Hubo falta de comunicación entre Zaid Romero y David Soria por un balón dividido que al final se acabó quedando el portero madrileño provocando alguna taquicardia entre la parroquia azulona.

Una expulsión innecesaria

Se fue el Getafe con nervios al vestuario y volvió con ellos al inicio de la segunda parte después de que Jeh, en un saque de esquina, estrellase el balón en el travesaño. Eran los peores minutos del conjunto azulón en el partido. Ahora sí que sufrían los hombres de Bordalás.

Fue entonces cuando emergió la figura de Ramón Terrats para hacerse con el control de la sala de máquinas. El Getafe empezó a llegar y justo cuando se había llegado a la hora de juego, Mojica caía dentro del área y el árbitro señalaba penalti.

La alegría duró hasta que el colegiado acudió al monitor y se retractó su decisión. Roganovic tocaba primero balón antes del contacto sobre el colombiano. No había penalti.

La tormenta no cesó en el Coliseum. Tan solo cinco minutos después el Getafe se quedaba con 10. Abqar, que había visto la primera amarilla en la primera mitad por una zancadilla tan clara como innecesaria, era expulsado por cortar en campo rival un contraataque.

David Soria sale de su portería para quedarse con un balón dividido.


David Soria sale de su portería para quedarse con un balón dividido.

EFE

Roganovic sembró el pánico en la afición azulona al rematar alto un centro en el segundo palo en el que estaba completamente solo. Se precipitó el central serbio, que tenía tiempo suficiente para controlar y armar el disparo.

Con todo en contra y en su vuelta a Europa seis años después, el Getafe tiró de pundonor, los jugadores duplicaron esfuerzos y sobre el terreno de juego no se reflejaba la superioridad numérica del Partizan.

De hecho, Enes Ünal tuvo en sus botas el 2-1, pero el larguero evitó el gol. Andrés García, que había entrado por Terrats, se sacó de la chistera un pase para que desde la frontal, el turco armara un disparo que no terminó en el fondo de la red por muy poco.

La locura en el Coliseum

El partido se convirtió en un combate de boxeo a tenor del intercambio de ocasiones que se produjo. En el 77′, Aleksic recortó a Kiko Femenía en el interior del área y armó un disparo que, también en esta ocasión, se marchó al palo.

La valentía de los azulones tuvo su recompensa en los últimos minutos del partido. No se conformaba el Getafe con el 1-1 y Ünal fue el factor diferencial. El turco, en la frontal del área, filtró un balón para Satriano, quien atrajo a varios defensas para sacarse un taconazo como recurso de lujo para que Andrés García, otro de los recién llegados, marcara el 2-1.

Satriano asiste de tacón a Andrés García.


Satriano asiste de tacón a Andrés García.

EFE

Se desató la locura en el Coliseum, aunque lo mejor estaba por llegar tan solo tres minutos después. Mojica se sacó de la manga un zapatazo desde la frontal para marcar el tercero. El Getafe, con un jugador menos desde el 67′, le había hecho dos goles en tres minutos al Partizan.

No quieren desaprovechar los hombres de Bordalás la oportunidad de lucirse en Europa. El primer paso ya lo han dado en el Coliseum con un triunfo que quedará guardado en el recuerdo de un club que espera sellar la clasificación a la Conference el próximo jueves en Belgrado.



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