Un vídeo puede mostrar un hecho que parece completamente real y, sin embargo, no haber ocurrido nunca. En noviembre de 2025 se viralizó en redes sociales una grabación de un toro acorralando a una mujer en plena calle que era completamente falsa y había sido generada con inteligencia artificial. Academia de IA recoge este ejemplo para explicar por qué cada vez es más importante saber identificar el origen de los contenidos que circulan por internet.
La situación ya no se limita a los vídeos virales. Textos, fotografías, audios, trabajos académicos y documentos profesionales pueden ser creados con inteligencia artificial. Academia de IA plantea siete métodos para comprobarlo, desde revisar quién publica el contenido hasta utilizar herramientas específicas de detección.
Mirar antes de compartir
El primer paso consiste en comprobar el origen y el contexto. Conviene revisar quién ha publicado el contenido, si el perfil se dedica a crear materiales con inteligencia artificial y si aparecen etiquetas como #AI, #Midjourney, #Sora, #DALL-E o #Gemini. Las plataformas también pueden incluir indicadores como «Generado por IA» o «Hecho con IA».
Otra posibilidad es realizar una búsqueda inversa de imágenes. Herramientas como Google Images, TinEye o Yandex Image Search permiten comprobar si una fotografía o un fotograma ya habían circulado anteriormente, si se han utilizado en otros contextos o si aparecen identificados como contenidos generados.
Los detalles pueden ofrecer pistas. Academia de IA menciona dedos deformes, sombras incoherentes, textos ilegibles, fondos distorsionados o texturas excesivamente lisas en las imágenes. En los vídeos pueden aparecer problemas de sincronización labial, objetos que cambian entre fotogramas, movimientos extraños o reflejos ausentes en los ojos. Ver el contenido a cámara lenta y fotograma a fotograma puede ayudar a detectar errores que pasan desapercibidos a velocidad normal.
El audio es otro elemento que puede analizarse. Voces demasiado limpias, un tono uniforme, respiraciones artificiales, silencios regulares o una ausencia de variaciones naturales pueden ser señales a tener en cuenta.
Herramientas, metadatos y comprobación final
Existen detectores específicos para imágenes, vídeos, audios y textos. Entre las herramientas citadas por Academia de IA figuran AI or Not, Deepware Scanner, GPTZero, ZeroGPT, Copyleaks o el clasificador de voz de ElevenLabs. Sin embargo, el propio contenido advierte de que ningún detector es fiable al 100% y que pueden producirse falsos positivos y falsos negativos.
Los metadatos del archivo original y las marcas de agua digitales pueden aportar más información. También es posible buscar etiquetas incorporadas por las plataformas o sistemas como SynthID, utilizado para detectar determinados contenidos generados por modelos de Google.
El último paso es contrastar aquello que se está viendo. Si una publicación muestra un acontecimiento especialmente llamativo, puede comprobarse si ha sido recogido por medios fiables o confirmado por organismos oficiales. Academia de IA insiste en combinar las herramientas automáticas con el análisis manual y el sentido crítico, ya que saber cuándo un contenido ha sido generado artificialmente se ha convertido en una cuestión cada vez más relevante en el entorno digital.














