Rodrigo Núñez Buj, «Ico», acaba de conquistar su decimotercer campeonato de Asturias de primera categoría de bolo palma. Y lo ha hecho, un año más, tirando solo, sin rivales, porque es el único jugador de élite en la región. Esta situación refleja el declive que atraviesa esta modalidad deportiva, que fue en su día el auténtico «deporte nacional» de los concejos más orientales de Asturias y que vivió en los años noventa un esperanzador renacer.
Ico Núñez tiene 48 años y lleva tres décadas compitiendo en la máxima categoría. Tras dos años sin competir en la Liga Nacional por decisión propia, regresará la próxima temporada con la Peña Bolística Casa Sampedro, de Torres, en Torrelavega. Su longevidad en la élite contrasta con la realidad de un deporte que, según sus propias palabras, atraviesa un momento de retroceso evidente. «Antes había mucha más organización. Las boleras están casi todas abandonadas, quedan muy pocas; eso sí, con mucho mérito para la gente que las mantiene», señala.
Escasa renovación de jugadores
El bolo palma se distingue por incluir tiro y birle (lanzamientos desde los dos lados de la bolera). Son dos técnicas que Ico Núñez describe como «totalmente diferentes». La modalidad ha ido perdiendo presencia en Asturias. «Hay una liga regional, pero antes había competiciones a nivel nacional y ahora ya apenas las hay», lamenta. Una de las excepciones es Poo, donde la Peña Bolística La Mazuga ha organizado este año varios campeonatos regionales y será sede en unas semanas del Campeonato de España de veteranos.
Rodrigo Núñez Buj en la bolera de Pancar (Llanes). / Ramón Díaz
Un aspecto que preocupa a Núñez es la escasa renovación de jugadores. «No viene nadie detrás. Pero no de ahora, sino de hace tiempo», afirma. Aunque ha habido algún campeón de España infantil, ninguna de esas promesas se consolidó en la categoría absoluta. «A la gente le cuesta mucho mantenerse», explica. Y muchos abandonan.
«Los bolos son muy exigentes»
El campeón relativiza la posible responsabilidad de las instituciones en esta situación: «Los bolos fueron cayendo con todo, con los jugadores, con la Federación, con todo». Núñez apunta que antes se jugaba mucho en los pueblos y ahora esa dinámica se ha perdido, lo que ha contribuido en gran manera al declive del deporte.
Uno de los problemas es quizá que la preparación para competir en la élite es extraordinariamente demandante. «Los bolos son muy exigentes para jugar al máximo nivel», subraya. La temporada se extiende desde enero hasta agosto. «Juegas una vez cada fin de semana desde marzo, pero tienes que empezar a entrenar ya en enero». Además, existen competiciones individuales, de parejas, por clubes y campeonatos autonómicos y nacionales que se solapan en el calendario.
«Tirar, y tirar, y tirar»
«La gente que está al máximo nivel igual se pasa en la bolera de enero al puente del Pilar«, señala el deportista. «Lleva mucho tiempo. Tienes que entrenar, tienes que machacar. Es un juego muy machacón para tener el tiro cogido, tienes que tener el movimiento supermecanizado y tirar, y tirar, y tirar». «Es sobre todo técnica. Debes tener el movimiento muy interiorizado». Esta mecanización debe comenzar a edades tempranas, especialmente en lo que respecta al birle: «Si empiezas de pequeño y tiras muy bien de tiro, pero no sabes birlar, aunque tengas 50 años, es muy difícil que aprendas a birlar. Es muy, muy complicado», explica.

Rodrigo Núñez Buj en la bolera de Pancar (Llanes). / Ramón Díaz
El birle, esa técnica que diferencia el bolo palma de otras modalidades, puede marcar la diferencia entre un buen jugador y uno excepcional. Núñez menciona el caso de Jesús Salmón, uno de los mejores de la historia de este deporte: «De tiro es ‘normal’ dentro de la élite, pero de birle es un espectáculo». El campeón asturiano se define como «completo en todo», aunque reconoce que su principal fortaleza está en el birle: «Se me da muy bien».
Premio Nacional de Fotografía
«Profesionales que se dediquen solo a los bolos, cuatro o cinco». No obstante, advierte de que incluso en Cantabria, donde el bolo palma es el juego más popular y tradicional, se percibe un descenso de la afición y de los patrocinadores. «Los patrocinios son menores que en la época del boom, hace veinte años». El jugador llanisco asegura encontrarse muy bien. «Físicamente me encuentro como cuando tenía 18 o mejor», afirma, aunque admite que el rendimiento óptimo suele darse entre los 25 y los 35 años.
A Ico Núñez le gustan los bolos, pero también otras cosas: la fotografía, el arte, leer… De hecho ganó el Premio Nacional de Fotografía en 2024. Y ha publicado un sorprendente libro de fotografía, «La indecisa mar. Un paseo lírico por las playas y las costas de Llanes«, que, además de imágenes, incluye poemas, relatos y microrrelatos. «Los bolos son muy sacrificados. No soy una persona que viva por y para los bolos». Por eso no quiere que los bolos le «roben» tiempo de sus otras aficiones. Reconoce que sin apenas entrenar logra mantener un nivel competitivo que le permite seguir ganando campeonatos, aunque admite que podría rendir más si dedicara más tiempo a la preparación, pero no quiere restar tiempo a sus otras aficiones. En todo caso, dice que seguirá compitiendo «mientras el cuerpo aguante».
Un palmarés impresionante
El deportista quiere agradecer públicamente a la peña de Cue la organización del Campeonato de Asturias y la gestión de su ficha, y aprovecha para destacar el trabajo de todos los que mantienen vivo el bolo palma: «Tiene mucho mérito toda esta gente que organiza campeonatos de cuarta categoría. En Poo tienen mucha afición. También en Noriega y en otros sitios. Tiene mucho mérito, es de valorar».

Rodrigo Núñez Buj en la bolera de Pancar. / Ramón Díaz
Rodrigo Núñez Buj tiene un palmarés impresionante. Además de los 13 títulos autonómicos individuales de primera categoría y una Liga Nacional en 2014 con Peña Castillo, ha ganado una Copa Cantabria, 9 campeonatos regionales de peñas por parejas de primera categoría, 17 concursos de primera categoría individual, 5 campeonatos de Asturias individuales en categorías inferiores (infantil, cadete y juvenil) y un campeonato regional universitario. Asimismo, ha sido dos veces «Maestro» y tercero en el Campeonato de España, tanto en individual como por parejas.
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