Ocho días después de que Josan abriera las Fiestas Patronales en Elche con un pregón de unión la ciudad, en un ambiente caldeado por la extensa programación, se reservó energías para darlo todo en la Roà, esa noche del año en la que los ilicitanos no duermen y que volvió a dejar imágenes únicas, irrepetibles y, por qué no decirlo, de marcados contrastes entre la liturgia y la algarabía.
Y es que, como manda la tradición, después de la primera representación por la tarde del Misteri con La Vespra, que escenifica la muerte de la Virgen, fueron cientos los devotos que desde que cayó la noche iniciaron el ritual de pasear alrededor de la Vila Murada y rodear la basílica de Santa María, cirio en mano, con tal de velar durante una intensa madrugada a la patrona sobre el lecho del cadafal y ante el altar mayor.
Fieles hacen colas para venerar a la patrona de Elche en el lecho del cadafal / Áxel Álvarez
Colas
Entre las colas de fieles que pasaron por el templo se encontraban multitud de familias, algunas con bebés, que aprovecharon la oportunidad de tener a solo unos centímetros a la imagen yacente para encomendarse a ella, pedir salud para los suyos o materializar sus particulares promesas mientras le tocaban el manto, las manos o los pies. Una veneración a la patrona que continuará hasta el 22 de agosto, día hasta el que la Virgen permanecerá expuesta fuera del camarín. De cara a las 23 horas tuvo lugar la tradicional serenata en la que participó el Grup de Danses Salpassa, Illice Augusta, Amics Cantors, el Centro Aragonés, la Coral Blanco y Negro y la Asociación Coral y Cultura de Elche.
Una demostración musical de amor por la patrona flanqueada por la estructura de la Virgen, donde se colocaron las flores de la ofrenda, y un tapiz al detalle que representaba el momento de la muerte de la Virgen rodeada de apóstoles entre elementos como la palma de San Juan, la basílica de fondo y un guiño a la magrana a través del dulce fruto con denominación de origen protegida envolviendo la escena.
Terrazas
Mientras el fervor se vivía en los exteriores del templo, y puertas para adentro con un silencio casi sepulcral, si no fuera por el ambiente de las terrazas que se colaba en la basílica, en las calles la celebración se vivía con otra intensidad desde primeras horas de la noche.

Una familia ilicitana compartiendo la tradición con cirio en mano / Áxel Álvarez
Hasta el punto de que coincidieron en el mismo espacio temporal personas bordeando con velas la plaza del Congreso Eucarístico mientras a escasos metros infinidad de jóvenes, y no tan jóvenes, tomaban las primeras bebidas espirituosas de la velada en los pubs con mesas al aire libre, o incluso había quienes pasaban con bolsas cargadas de alcohol en vista de que a partir de las 22 horas los establecimientos impiden el suministro de bebidas con graduación.
Barrios y barracas
El bullicio era constante desde antes de la medianoche en varios tramos de la ciudad. En los barrios las comisiones apuraron la última noche para alegrar a los vecinos tras unos días con más tirón que otros años en los recintos con actuaciones en vivo y precios populares en las barras. La euforia también se desató en las inmediaciones del parking de la Universidad Miguel Hernández (UMH), donde al igual que en jornadas anteriores también se volvieron a formar colas para entrar a conciertos como el de Chimo Bayo y Kuve.
Otro de los espacios que más aglomeraciones registró fue el Racó de Ocio, que superó los llenos del resto de noches desde la apertura, por lo que todo apunta a que la ampliación del recinto y el refuerzo de la climatización ha terminado siendo un acierto. A escasos metros, en Maestro Albéniz, las barras en la vía pública también tuvieron gancho para infinidad de grupos que después de las cenas iban moviéndose de locales para ir alternando la oferta musical.

La Corredora llena de devotos con las velas / Áxel Álvarez
El despliegue policial que anunció el bipartito de PP y Vox también se notó con un refuerzo especial, teniendo en cuenta que era la jornada en la que más personas desembarcaron en la ciudad, además de los propios ilicitanos de otros barrios y pedanías que se desplazaron al centro.
Tráfico
En este punto, la noche también se volvió ciertamente caótica con el tráfico, con una decena de estacionamientos prohibidos, como avisó horas antes la Policía Local, y desvíos en la avenida de la Libertad y la Circunvalación Sur. De ahí que como alternativa a los medios particulares, el Ayuntamiento reforzase el transporte público con autobuses nocturnos para facilitar la vuelta a casa y evitar, dentro de lo posible, la conducción bajo los efectos del alcohol, que también estuvo bajo lupa con controles en accesos y salidas.

Terrazas llenas junto a Santa María en la Roà / Áxel Álvarez
Podría decirse que el buen tiempo y el hecho de que la Roà coincidiera con el fin de semana hizo que el movimiento en la calle fuera constante y que nuevamente se colapsase el servicio de taxi. RadioTaxi Elche ya alertó al inicio de las Fiestas Patronales que los numerosos cortes de tráfico estaban complicando la operatividad de los conductores, especialmente por el cierre de los puentes y de distintos accesos al centro, obligando a realizar rodeos para recoger o dejar a clientes.
Taxis y VTC
Esta situación desembocó en que el servicio de reserva por el móvil se haya estado desbordando estos días, sin que fuese una excepción este 14 de agosto, con líneas telefónicas que se colgaban o con operadores que avisaban que si en diez minutos no venía un taxi volvieran a llamar.
Algunos usuarios, desesperados, terminaron recurriendo a Vehículos de Transporte con Conductor (VTC) aunque pagando un alto precio. Había plataformas que se aprovecharon de la situación hasta triplicando las tarifas habituales fuera de fiestas con ejemplos sangrantes como que un trayecto de 10 kilómetros de Elche a Torrellano sobrepasase los 60 euros.
José Javier López, presidente de Radio Taxi, apuntó que el hecho de que durante las celebraciones de agosto se hayan alcanzado o incluso superado los 40 taxis disponibles, triplicando el número habitual en el núcleo urbano por refuerzos desde el aeropuerto, sigue sin ser suficiente en unos días en los que la demanda está multiplicada.
Insiste en que tampoco ayuda que desde hace dos años se les impidan accesos como el de la estación de autobuses para atajar, restricciones que se mantienen por motivos de seguridad por la elevada presencia de peatones. Si bien, en este tiempo se han habilitado paradas en Jesuitinas, en la calle Vicente Blasco Ibáñez o las inmediaciones del IES Misteri d’Elx, ante la imposibilidad de acceder a lugares como la plaza de la Merced.
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