La crisis migratoria que estalló en Ceuta a finales de julio sigue dejando su huella en la ciudad autónoma. Dos semanas después de la entrada masiva de personas desde Marruecos, las autoridades de ambos lados de la frontera permanecen en alerta ante la posibilidad de que la situación vuelva a repetirse. En los últimos días, tanto España como el país vecino han asegurado haber detectado en redes sociales nuevos llamamientos para intentar cruzar la frontera este sábado, 15 de agosto, lo que ha llevado a Rabat a reforzar de forma notable su dispositivo en la zona de Fnideq, la localidad marroquí situada frente a Ceuta.
El Ministerio del Interior marroquí ha informado de que ha detectado “publicaciones y mensajes de origen desconocido” difundidos a través de redes sociales que incitan a organizar “intentos de cruce masivo e ilegal hacia las ciudades de Ceuta y Melilla”. Entre los mensajes localizados aparece incluso una referencia directa a la fecha: “La frontera de Ceuta estará abierta el día 15”, en alusión al festivo de este sábado en España. Las autoridades marroquíes han advertido de que este tipo de llamamientos pueden poner en riesgo a las personas que intenten llevarlos a cabo y han anunciado medidas contra quienes los promuevan.
El portavoz del Ministerio del Interior marroquí, Rachid El Jalfi, aseguró que Rabat ha adoptado “todas las medidas necesarias para impedir cualquier intento de cruce ilegal e interceptar a cualquier persona que intente participar en él”. El responsable marroquí pidió además que se desoigan los llamamientos que considera “sospechosos y engañosos”, al entender que suponen “graves riesgos para la seguridad de las personas”. El Gobierno de Marruecos ha señalado también que emprenderá acciones legales contra quienes estén detrás de estas convocatorias.
La respuesta ya es visible sobre el terreno. Marruecos ha desplegado cientos de efectivos policiales y militares en las inmediaciones de Fnideq y ha reforzado el perímetro fronterizo con nuevas alambradas y concertinas. Medios del norte del país han difundido imágenes de operarios trabajando en el vallado y de efectivos de las fuerzas de seguridad concentrados junto a la frontera. El despliegue se encuadra, según Rabat, en un sistema de vigilancia permanente de los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla.
España también ha elevado su nivel de vigilancia. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha confirmado que las autoridades están monitorizando las redes sociales y los medios de comunicación para detectar cualquier intento de organizar una nueva entrada. El Gobierno ha reforzado además el dispositivo policial y militar desplegado en Ceuta, que alcanza ya alrededor de 1.600 agentes de Policía Nacional y Guardia Civil, además de unos 2.000 militares en funciones de apoyo. El Ministerio de Defensa ha llegado a cancelar los permisos del personal militar desplegado en la ciudad ante la información recibida sobre los posibles nuevos cruces.
Marlaska ha insistido en que España está trabajando con Marruecos “con lealtad” y que ambos países están adoptando medidas para evitar que vuelvan a producirse imágenes como las de finales de julio. El ministro también ha dirigido un mensaje a las personas que pudieran estar considerando el cruce: “Se lo digo a ellos para que no atiendan a las mafias que juegan con su vida”. Y ha asegurado que quienes entren irregularmente no serán trasladados a la península ni regularizados.
La alerta se produce apenas dos semanas después del cruce masivo que comenzó el 30 de julio y se prolongó durante la jornada siguiente. Alrededor de 72.000 personas llegaron a Ceuta desde Marruecos durante aquellas horas, según las cifras manejadas por las autoridades, en uno de los episodios migratorios más graves registrados en la ciudad autónoma. El dispositivo de seguridad español quedó desbordado durante buena parte de aquellas jornadas y la crisis tuvo también un elevado coste humano. Las ONG de Marruecos cifran en 145 los fallecidos en esta crisis migratoria.
Desde entonces, la mayor parte de las personas que llegaron han regresado a Marruecos, mientras que la situación de los menores no acompañados permanece como uno de los principales problemas pendientes. España trabaja en su traslado desde Ceuta a la Península y en la evaluación individual de sus circunstancias, mientras Marruecos ha reclamado que se aceleren los procedimientos para el retorno de los menores marroquíes que continúan en la ciudad. La gestión de estos niños y adolescentes se ha convertido así en uno de los puntos de fricción entre ambos países.
El refuerzo de la frontera llega, por tanto, en un momento especialmente delicado en las relaciones entre Madrid y Rabat. Mientras Interior insiste en la cooperación entre ambos países para evitar nuevas entradas, desde Marruecos han aumentado en los últimos días las críticas a la política migratoria española. El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha cuestionado que España acoja y regularice a personas que llegan irregularmente y ha reclamado también avances en la devolución de los menores.
Pese a las diferencias, el mensaje oficial de ambos gobiernos coincide en un punto: el objetivo inmediato es evitar que se repita la situación vivida a finales de julio. En Marruecos, el refuerzo policial y militar ya se ha desplegado frente a Ceuta; en España, se mantiene un amplio dispositivo de vigilancia terrestre y marítima. Todo ello ante unos llamamientos en redes sociales cuya dimensión real todavía está por determinar, pero que han bastado para volver a colocar la frontera de Ceuta bajo máxima vigilancia.











