Hay más de tres millones de personas en toda España diagnosticadas con ansiedad, lo que equivale a, aproximadamente, el 8 % de toda la población. Sin embargo, varios estudios apuntan a que la cifra real podría elevarse hasta el 12,6 %, contando casos con sintomatología mixta con otras patologías y los no diagnosticados.
Algunos de los síntomas más frecuentes de la ansiedad incluyen las taquicardias, falta de aire, temblores, problemas para dormir o la evitación de ciertas situaciones cotidianas por miedo a enfrentarse a ellas.
También puede manifestarse en hábitos y conductas más sutiles para el resto de personas, lo que hace que en muchos casos sea difícil de diagnosticar correctamente. Así lo explica el psiquiatra Alejandro Martínez en una publicación en sus redes en la que revela siete de las señales que más ve como profesional.
Revisar el móvil sin buscar nada en concreto
«No se busca una notificación ni un mensaje», explica el doctor, «sino que es la mente buscando algo a lo que agarrarse durante un segundo«. Esto sucede porque «el cuerpo necesita una pausa, pero la mente no sabe pedirla de otra forma», añade.
Decir «estoy bien» antes de que alguien se lo pregunte
Cuando una persona hace esto, es porque «se adelanta a la pregunta para cerrarla antes de que llegue porque es más fácil decir ‘estoy bien’ que explicar algo que ni ella misma entiende del todo».

Necesitar siempre un plan B, C y D
Cuando existe la necesidad de tenerlo todo planeado y anticipado, no es organización, sino «una forma de intentar controlar la incertidumbre», prosigue el psiquiatra. «Si hay un plan para cada escenario, la mente cree que ningún imprevisto podrá dañarle«, explica.
Disculparse por ocupar espacio o pedir ayuda
Si una persona siente que debe decir ‘perdona la molestia’ antes incluso de haber molestado, es porque «por dentro carga con la idea de que necesitar algo de alguien es un exceso«, afirma Martínez Rico.
Dificultad para aceptar cumplidos
El doctor señala que, en estos casos, «decir ‘no es para tanto’ es casi un acto reflejo«, pues aceptar el cumplido «obliga a bajar la guardia, justo lo que la ansiedad no sabe hacer».
No dormir bien
Alguien que se despierta varias veces en la noche y con la mandíbula apretada «lleva semanas que el cuerpo le avisa», pero suele pasarse por alto al confundirse con cansancio.
Anticipar que ocurre lo peor «por si acaso»
Para una persona con ansiedad, «imaginar el desastre se siente como una preparación«, explica. Pero, en realidad, «es la mente pagando por adelantado un sufrimiento que, la mayoría de las veces, nunca llega».













