Más de 5.700 hectáreas calcinadas, 577 personas evacuadas de nueve pueblos y cien turistas del Camping Pirineos de Santa Cilia de Jaca (Huesca) son los últimos datos que deja el incendio de Las Peñas de Riglos, que sigue fuera de control y cuya actividad se espera que continúe en los próximos días.
El trabajo del operativo de extinción no ha hecho más que crecer desde el lunes al mediodía, cuando se dio la voz de alarma sobre un fuego que, según las primeras pesquisas, se habría originado en el entorno de las obras de la carretera A-132. Durante la noche, todos los esfuerzos se centran en impedir la propagación de las llamas hacia el paraje natural protegido de San Juan de la Peña antes de que cambien las condiciones meteorológicas, que apuntan a vientos de 50 km/hora a partir de la tarde de este jueves.
Botaya, Alastuey, Larués, Bailo, Villalangua, Salinas de Jaca, Ena, Centenero y Arbués son los pueblos que desde este miércoles (algunos desde antes) no tienen ni un vecino en sus casas. Un desalojo dirigido por Protección Civil y la Guardia Civil y que ha trasladado a parte de esas casi 500 personas hacia Jaca, en el Acuartelamiento de San Bernardo. La mayoría, como en los anteriores incendios registrados en la comunidad, han optado por pasar los «agobiantes» días junto a familiares o amigos.
A última hora de la tarde se ordebana el confinamiento de los municipios de Santa Cilia de Jaca y Binacua a través de un mensaje de ES-Alert por el avance del humo, que obligaba asimismo a cortar la carretera N-240 entre Santa Cilia y Puente la Reina y a evacuar el camping de Santa Cilia.
Desde el operativo de extinción no se descarta tampoco tener que evacuar a las localidades de Osia y Bernúes, lo que elevaría a once los núcleos desalojados, y preocupa el entorno natural de San Juan de la Peña. El acceso al monasterio se cortó a última hora del lunes, aunque turistas y vecinos de la zona se seguían sorprendiendo este miércoles. La intención era proteger el patrimonio cultural. Su cierre, tal y como informó la DGA, también ha cancelado el concierto de Biella Nuei en un ciclo cultural programados para dentro de unos días.
Aviones trabajando en el entorno de Botaya. / RUBEN RUIZ
El consejero de Interior, Roberto Bermúdez de Castro, fue el encargado de analizar por la mañana tras el Cecopi la situación de un incendio «complicado» y que incluso llegó a «superar algunos cortafuegos» en sus momentos de avance con mayor virulencia. Según detalló el responsable autonómico de Emergencias, hasta 22 medios aéreos (16 helicópteros y seis hidroaviones) surcaron el cielo del entorno de Las Peñas de Riglos para enfrentarse al fuego.
Un incendio que sobrepasa los cortafuegos
La velocidad de las llamas hizo que el incendio calcinase, según los datos de la DGA, hasta 900 hectáreas en una hora en la tarde del lunes. «Había muchos cortafuegos mantenidos, anchos y amplios y tristemente todas estas medidas de contención y preventivas han sido sobrepasadas por el propio incendio», ha explicado Bermúdez de Castro, que ha admitido que una vez más el tiempo juega en contra de los equipos de extinción, con temperaturas muy altas y viento del sur, muy cálido, «un viento asqueroso», ha reconocido el consejero, que dificulta las labores de extinción.
Además, la orografía tampoco está siendo una aliada para las brigadas, con dificultades para acceder a algunos focos, lo que ralentiza y dificulta todavía más el trabajo. Se trata de una zona de repoblación con pinares que se plantaron en los años 60, muy tupidos, que han crecido en zonas escarpadas, lo que dificulta el acceso de las patrullas terretres.

Efectivos de los Bomberos del Ayuntamiento de Zaragoza, cerca de Ena. / Rubén Ruiz
En la zona, nervios y confusión
Oler a humo y escuchar helicópteros no tranquiliza a nadie en los alrededores de Las Peñas de Riglos. Los vecinos de la zona, como Botaya, apuraron hasta el mediodía para hacer maletas y preparar bolsas con «lo necesario para pasar unos días fuera». Como otros desalojados, a mitad de la tarde de este martes, tuvieron que cerrar las puertas de sus casas sin saber cuándo podrán volver. Las previsiones del operativo pronostican que el fuego seguirá activo unos días y miran al cielo en busca de unas nubes que, previsiblemente, descargarán agua el fin de semana. A partir de entonces, quizá la historia cambie.
Pero no solo los vecinos de los pueblos desalojados sufren. También los que miran cómo rostros conocidos de la comarca tienen que marchar. Andrés, por ejemplo, es agricultor y «desde el primer momento» se acercó a echar una mano. «Cogí el tractor y a hacer cortafuegos», resumía este miércoles desde su todoterreno, que no apagaba para no perder ritmo: «Bajo otra vez hacia Centenero, a darle el relevo a mi hijo que está ahora labrando campos para evitar que llegue el fuego». Horas después, por las carreteras cortadas, pasaban tríos de tractores coordinados con Protección Civil para llegar a las zonas necesitadas de esos cortafuegos.
Y turistas sorprendidos, como Aimar, Aitor y los otros seis miembros de su particular pelotón ciclista. «Somos del País Vasco, pero tenemos segunda residencia en Villanúa y nos gusta mucho salir con la bicicleta», decían ante el acceso cortado al Monasterio de San Juan de la Peña, en su ruta de este miércoles. «Tocará improvisar», resumían, antes de emprender el camino a Jaca: «Es verdad que desde hace rato olíamos el humo, pero no se ve mucho por esta parte».
Según han informado desde Infoar, la próxima noche formarán parte del operativo de extinción 16 brigadas terrestres, 26 agentes para la protección de la naturaleza (APN), nueve autobombas, cuatro bulldozers, además del Puesto de Mando Avanzado Ligero y sus técnicos, el director Técnico de Extinción y el personal de apoyo al Director de Extinción (GADEX), por parte de Infoar. Además, se mantiene el Puesto de Mando Avanzado del 112 y, por parte del Ministerio para la Transición Ecológica del Gobierno de España seguirá sobre el terreno la BRIF de Daroca.
Por parte del Ministerio de Defensa, estarán en el incendio dos secciones de la (Unidad Militar de Emergencias), además de los bomberos del Ayuntamiento de Huesca, de la Diputación de Huesca y los bomberos de la Diputación de Zaragoza y del Ayuntamiento de Zaragoza. En el operativo trabajaron este miércoles más de 500 personas, repartidas entre los equipos de INFOAR (Gobierno de Aragón), Ministerio de Transición Ecológica y Ministerio de Defensa, Ayuntamiento de Zaragoza y de Huesca y las diputaciones de Huesca y Zaragoza.
Efectivos de Protección Civil y de la Guardia Civil colaboraron en el apoyo desde el territorio. Un número de personas coordinado con el amplio despliegue de control del eclipse, ya que Aragón ha sido una de las zonas en las que mejor se ha podido ver este fenómeno casi irrepetible.
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