El miedo a quedarse en tierra y perder el avión por el eclipse ha abarrotado esta mañana la zona de salidas del aeropuerto de Palma. Las restricciones de tráfico previstas para este miércoles han llevado a muchos turistas -y también residentes- a acudir con mucha antelación al aeropuerto, ante el temor de que los accesos se colapsaran y no pudieran llegar a tiempo a sus vuelos.
Nada más acceder a la terminal, la escena recordaba a la de una puerta de embarque en plena hora punta: decenas de personas de pie, otras sentadas en el suelo y prácticamente todos los asientos ocupados. Lo llamativo es que esta situación se producía nada más entrar al aeropuerto, antes incluso de pasar los controles de seguridad. Una imagen poco habitual que refleja el temor de muchos viajeros ante las restricciones de tráfico previstas por el eclipse.
Los pasajeros, sentados en el suelo en la entrada de la zona de salidas. / S.F.
Álvaro, que regresa esta tarde a A Coruña, explica que desde el hotel en el que se hospedaba ya les habían advertido hace dos días de la situación y les recomendaron acudir al aeropuerto con mucha antelación. «Nos dejaron una nota informando de todas las restricciones de tráfico que hay y nos dijeron que llegásemos cinco horas antes. Tengo el vuelo a las 16 horas y llevo aquí desde las 11″.
Los hoteles no han sido los únicos que han avisado a sus clientes. También los transfers y las empresas de autobuses han recomendado extremar las precauciones. Es el caso de Henning, de Düsseldorf: «Llevo aquí desde las 9 y el vuelo es a las 16 horas. El autobús nos ha dejado aquí a esa hora por lo del eclipse«. Tobias, de Países Bajos, también ha acudido con cinco horas de antelación «por recomendación» del transfer que ha contratado.
Otros viajeros, en cambio, no recibieron ningún aviso por parte de sus hoteles, pero decidieron adelantar su llegada después de conocer la situación por otros turistas. Es el caso de Luka, de Frankfurt: «Hemos venido con nuestro coche a las 10 y tenemos el avión a las 16. Nadie en el hotel nos dijo nada. Ha sido porque nos lo dijeron otros clientes de allí«.
También algunos residentes han optado por ser precavidos. Gabriel, argentino que vive en Mallorca, reconoce que la decisión ha merecido la pena: «Menos mal que hemos venido antes, porque hay muchísima gente«.
Normalidad en llegadas
Mientras en la zona de salidas había que buscar sitio entre la multitud y predominaba la precaución ante el temor de perder el avión, en la de llegadas la situación era completamente distinta: todo transcurría con normalidad, como un día cualquiera.
Entre los pasajeros que aterrizaban había turistas de todo tipo. Algunos habían viajado expresamente a Mallorca para disfrutar del eclipse, como Bratislau, de Eslovaquia, que se aloja en el Arenal y desconocía, sin embargo, las restricciones de tráfico previstas para este miércoles. Menefese y Sophie, de Edimburgo, también han viajado a la isla expresamente para presenciar el fenómeno. Nada más aterrizar, tenían previsto desplazarse a algún pueblo de la Tramuntana, aunque reconocían estar preocupados por las dificultades que pudieran encontrar para acceder a la zona.
Otros viajeros sabían que el eclipse iba a producirse, aunque aseguraban que el fenómeno no había sido el motivo por el que habían elegido Mallorca como destino. Y también estaban quienes aterrizaban en la isla sin siquiera saber que este miércoles tendría lugar el eclipse. Es el caso de Pedro, de Portugal, y Jerónimo, de Italia, que reaccionaban sorprendidos al conocer la noticia: «¿Hoy hay un eclipse?».
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