Cuesta encontrar el motivo que lleva a unos directivos a prescindir de un entrenador en la jornada 4 de una liga. Es difícil de entender. ¿Te valía hace unos días y ahora ya no? Sobre todo visto el inicio de temporada del Eldense, con más juego que puntos. Con la sensación de ir a más cada semana, dando continuidad a un proyecto que fue campeón hace apenas cuatro meses.
No existe un motivo claro, de peso, que avale el adiós de Claudio Barragán. Pasan las horas, pero la medida adoptada mantiene la misma carga de incomprensibilidad. Es una «decisión de propiedad», se desliza desde el club. Como si eso implicara que ya no se pudiera cuestionar el camino que toma el Deportivo tras un bandazo que preocupa.
El rumbo del Eldense en esta temporada 2026-2027 dependerá en gran parte de las explicaciones que dé el club en los próximos días sobre lo que ha ocurrido. La situación lo amerita. Uno duda de si quienes mandan aclararán lo ocurrido… pero solo así podrán acercar posturas con una afición que consideraba a Claudio uno de los suyos.
El técnico valenciano se ganó ese cariño a pulso. Solo hacía falta escuchar al Nuevo Pepico tras anunciarse su nombre por la megafonía. Era el más aclamado con una amplia diferencia. Un tipo que lo ha hecho todo en el fútbol, pero que se agarró al banquillo del Eldense con el hambre de un chaval en octubre del año pasado. Y que hizo jugar al Deportivo como en contadas ocasiones se había visto antes, logrando un ascenso que pocos esperaban cuando llegó al club.
Seguro que quienes han optado por destituir a Claudio lo hacen pensando que le hacen bien al Eldense. Sería absurdo pensar lo contrario, sabiendo que tras esa decisión pueden irse por el sumidero varios millones de euros en caso de descenso. Solo el tiempo dirá si es un acierto o no. Pero sí que se puede afirmar que el club se ha equivocado en el tiempo y en las formas de echarle.
Si Barragán está en la calle tras sumar 2 puntos de 12 posibles frente a Almería, Cádiz, Leganés y Mallorca, es porque esa posibilidad lleva sobre la mesa un tiempo. Y que su marcha sea una opción que se valora desde hace meses explica muchas cosas. La que más sorprendió fue al inicio del verano. El club nunca le oficializó como entrenador del Eldense para la 2026-2027, formalismo que sí se produjo con los futbolistas renovados. Un mero trámite al que entonces se le restó importancia desde la directiva… pero que ahora cobra importancia.
Si no se confiaba en Barragán, lo suyo habría sido poner fin antes a su etapa en el Deportivo. Porque el inicio de la temporada y el desempeño del equipo, lejos de justificar la decisión, la hacen todavía más ininteligible. Los tiempos fueron un error. Pero las formas, también. Todavía se desconoce si el club le dará la oportunidad a Claudio de despedirse. Sería lo suyo. Pero el punto de partida en la ruptura ya es triste y pobre.
Barragán se ha ido de la misma manera en la que llegó al club. Un domingo por la tarde (entonces tras la destitución de Cabello) con un frío comunicado. Pero no olvidemos que por el camino formó un equipo histórico que ha sido campeón. Pese a ello, el club apenas dedicó cinco frases a comunicar, valorar, reconocer, agradecer y desear suerte en el futuro al entrenador que le llevó de vuelta a Segunda División. Y ante la incertidumbre de más de 3.500 abonados, el club corrió un tupido velo como respuesta, coronando así un adiós que Claudio no se merecía… y que veremos si el Deportivo se podía permitir.
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