En las calles no se habla de otra cosa. En los bares, en las terrazas, en las paradas del autobús, en las colas del supermercado y junto a la máquina del café. Desde hace unos días, el eclipse se ha convertido en el rey absoluto de la conversación. María explica, entusiasmada, que hace ya un año, junto con su pareja y un grupo de amigos, reservó una casa rural en Burgos para disfrutar el momento. «Hasta nos hemos hecho camisetas de recuerdo«, afirma entre risas. Pablo, en cambio, admite que, aunque «hace muy poco» se enteró «de que iba a ocurrir», ya ha planeado una excursión a Tarragona para verlo. «No me lo perdería por nada», comenta, mientras sostiene un enorme paquete de gafas de protección que ha comprado para su familia. Ese día, Lucía, que trabaja en un restaurante en el centro de Madrid, ya ha acordado con sus jefes que subirá «solo unos minutos» a la azotea a ver el eclipse. La conversación incomoda un poco a Marta, quien, justo el 12 de agosto, tiene programado un viaje a Milán. «Estoy planteándome cambiar de vuelo. Me da demasiado FOMO –miedo a quedarse al margen de algo– perderme el eclipse», afirma.
«Estoy planteándome cambiar un vuelo que tengo previsto para el 12 de agosto. Me da demasiado FOMO perderme el eclipse»
Según explica Juan Cruz Cigudosa, presidente de la Comisión Interministerial para el Trío de Eclipses y secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, la magia del eclipse es justamente el frenesí que crea entre la población. «No creo que haya muchas ocasiones, salvo algún evento futbolístico, en las que todo el mundo sepa cuándo van a ocurrir y que, además, todos quieran ver con tanto entusiasmo», afirma. «Por eso me gusta pensar que este es el Mundial de la astronomía. Y España lo ha ganado ya. Porque la gente sabe que hay un eclipse y se está preparando para verlo», relata Cigudosa en una entrevista con EL PERIÓDICO. En ella, explica que, según las primeras estimaciones, el eclipse movilizará a millones de personas en toda España, producirá hasta 1,5 millones de desplazamientos adicionales hacia la franja de totalidad y dejará más de 347,6 millones de euros en las 32 provincias privilegiadas con las mejores vistas del fenómeno.
«Me gusta pensar que este es el Mundial de la astronomía. Y España lo ha ganado ya. Porque la gente sabe que hay un eclipse y se está preparando para verlo»
Compras de última hora
Este eclipse será el primero de tipo total que se vive en España desde 1912. De ahí que, para muchos, esté justificada la auténtica «eclipsemanía» que se ha desatado en torno al fenómeno. En vísperas del 12 de agosto, son muchos los que corren contra reloj en busca de gafas de protección y filtros solares para móviles. En las librerías se exponen con orgullo libros para entender la física del fenómeno y las miles de historias que lo rodean. Y no son pocos los que aprovechan para acercarse a farmacias y ópticas para pedir consejos sobre cómo observar el eclipse de forma segura.
De hecho, desde el Parc Astronòmic de les Muntanyes de Prades, hablan literalmente de FOMO. «En los dos eclipses de 2017 y 2024 en EEUU sucedió lo mismo: prácticamente no se hablaba del tema y dos o tres días antes hubo un crecimiento exponencial del interés por verlo», afirma el astrofotógrafo Aleix Roig. El fenómeno está bien documentado en la literatura científica. La psicóloga clínica Kate Russo, que lleva años estudiando específicamente la reacción psicológica de las personas ante los eclipses totales, habla de «efervescencia colectiva». «Del mismo modo que una bandada de estorninos en el cielo se mueve al unísono -dice la experta-, durante la totalidad del eclipse la multitud se comporta como una sola”.
Los psicólogos apuntan a que los eclipses totales de sol desencadenan una «efervescencia colectiva»
Esa «efervescencia» cruza generaciones. Los más pequeños hacen preguntas –»si se hace de noche, ¿me tendré que ir a dormir?», se interesa Elisenda, de 5 años– y los mayores extreman las cautelas. «Mis nietos me han impreso una lista de cosas que mirar antes de comprar unas gafas. Por si acaso, compraré de más por si alguna sale chueca«, explica Angelines, mientras relata con alegría que ese día toda su familia se reunirá para ver el eclipse desde su casa, situada en el lado segoviano de la Sierra de Guadarrama. «Hacía años que no venían todos. El eclipse ha sido la excusa para reunirnos», explica.
Las librerías exponen con orgullo libros sobre el eclipse, mientras ópticas y farmacias atienden la avalancha de compras de última hora de gafas de protección
Hace dos meses, según desveló el CIS, el 72% de la población afirmaba estar al tanto de la llegada del eclipse y, en la mayoría de los casos, los encuestados aseguraban que se desplazarían para verlo. Desde entonces, la curiosidad por el fenómeno no ha hecho más que crecer. Un análisis de la plataforma ‘idealo.es’ afirma que «el interés por este hito astronómico se ha disparado de forma fulgurante en las últimas cuatro semanas».
Las búsquedas de productos relacionados con el eclipse solar han crecido un 619%, sobre todo en el caso de filtros fotográficos (+182%), gafas, trípodes o reflectores solares (+50%) y telescopios (+33%) que, en muchos casos, se utilizarán tanto para ver el eclipse como para disfrutar de la posterior lluvia de estrellas de las Perseidas. Varios portales informan también de un aumento de las búsquedas de última hora de alojamientos en la franja de totalidad, cuyos precios, en algunos casos, superan ya los 2.000 euros por noche.
Las búsquedas de productos relacionados con el eclipse solar han crecido un 619%, sobre todo en el caso de filtros fotográficos
Gran expectativa
Uno de los grandes atractivos de este fenómeno es justamente el misterio sobre cómo será el momento de oscuridad total. «De pequeño, recuerdo haber visto un eclipse en el cole, pero me han dicho que este será aún más espectacular. No sé muy bien qué esperar, pero, por si acaso, no quiero perdérmelo«, afirma Carlos.
Su plan, explica, será viajar junto a su pareja a un lugar situado dentro de la franja de totalidad. ¿Dónde? «Prefiero no decirlo por miedo a que se masifique», comenta entre risas. «Mi pareja es fotógrafo y lleva meses buscando el punto perfecto para hacer una foto del eclipse. No es fácil y hay mucho trabajo logístico detrás para conseguirlo», comenta el joven, mientras relata que «entre los profesionales hay una competencia para conseguir la fotografía perfecta». «Yo dejaré el móvil en el bolsillo y solo me centraré en disfrutar del momento. Al fin y al cabo, la fase de totalidad solo dura unos segundos«, explica, sonriendo.
«Cuando era pequeño recuerdo haber visto un eclipse en el cole, pero me han dicho que este será aún más espectacular. No sé muy bien qué esperar, pero, por si acaso, no quiero perdérmelo»
En muchos hogares se respira algo parecido a una cuenta atrás. Algunas realmente trepidantes. Rosa, por ejemplo, irá a buscar a su hija Rita al aeropuerto a las seis. Le ha dicho a su pareja, Àlex, que las espere fuera sin parar el motor. Casi como si fueran a atracar un banco y no a ver un fenómeno astronómico. Su plan es claro y está calculado al minuto. En cuanto Rita salga de la terminal, subirán al coche y pondrán rumbo a Tarragona, donde les espera el resto de la familia. Si ven que no llegan a tiempo, improvisarán sobre la marcha: esperan, al menos, alcanzar Vilanova i la Geltrú, primera localidad dentro de la franja de totalidad.
Mientras, en Cunit, la casa de Carles también se llenará de amigos. Su grupo ya tiene decidido desde dónde observará el eclipse: un depósito de agua cercano. «Ya hemos ido a hacer una inspección y creemos que desde allí podremos verlo bien», cuenta en vísperas del evento, mientras reconoce que el alboroto que percibe no es ni medio normal. «En los últimos días, todo el mundo a mi alrededor se ha empezado a poner muy, muy nervioso«.
La movilidad y la meteorología serán el gran reto de la jornada del 12 de agosto, por lo que las autoridades piden mantenerse informado para planear desplazamientos
Los nervios por el eclipse no solo se deben a las expectativas que hay alrededor de este evento, sino, sobre todo, a los imprevistos de última hora que pueden condicionar la experiencia. Ante el temor a los atascos y colapsos en las carreteras el 12 de agosto, el Gobierno llama a la responsabilidad y pide efectuar «salidas escalonadas» como durante la operación salida de verano y «evitar los desplazamientos de última hora». También hay una cierta preocupación por las condiciones meteorológicas que pueda haber ese día. Especialmente en las zonas donde, según apuntan las primeras predicciones, podría haber nubes bajas que, en algunos casos, entorpecerían la visibilidad del fenómeno. En ambos casos, las autoridades recomiendan mantenerse informados para asegurar que ese día todo avance sin imprevistos. Porque el eclipse será único y hay que vivirlo.
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