Se ha cumplido el 20 aniversario del adiós de Julen Guerrero, una de las leyendas del Athletic Club más carismáticas de su historia moderna. El exfutbolista vizcaíno ha repasado su amplia trayectoria profesional en Deportes Cope Bilbao con José Ángel Peña Zalbidea, recordando la emotiva rueda de prensa de Ibaigane que tuvo lugar el 11 de julio de 2006. En aquel emblemático acto, el último gran capitán rojiblanco confirmó su retirada del fútbol en activo con tan solo 32 años, tras completar 14 temporadas en el primer equipo con 430 partidos oficiales y 116 goles anotados.
En la actualidad, el técnico de Portugalete afronta una nueva etapa profesional como mánager del CD Estepona en la Segunda Federación. El exjugador ha asumido el reto tras completar una auténtica salvación milagrosa en el tramo final del pasado curso, cuando el equipo andaluz sumaba únicamente 7 puntos y se encontraba a 14 puntos de la permanencia. De cara a este ejercicio, la entidad malagueña afronta el calendario con una renovada ambición y con incorporaciones de prestigio como la de su propio hijo, Julen Jon Guerrero.
A pesar de su dedicación al banquillo del conjunto andaluz, el emblemático número 8 mantiene intacto su vínculo emocional con la entidad de Ibaigane. Guerrero ha asegurado que su devoción por los colores rojiblancos forma parte indeleble de su identidad personal desde la infancia más temprana. «Yo nunca he tenido otra cosa que no sea el Athletic en la cabeza«, ha reconocido con total sinceridad durante la entrevista, subrayando que creció escuchando las transmisiones radiofónicas de los títulos de la década de 1980 y acudiendo al estadio como un aficionado más.
Yo nunca he tenido otra cosa que no sea el Athletic en la cabeza»
Los primeros pasos de Julen Guerrero en el club bilbaíno se remontan a cuando apenas contaba con 7 u 8 años de edad. El mítico capitán ha rememorado con nostalgia sus inicios en las instalaciones de Lezama, en una época marcada por las dificultades de los antiguos terrenos de juego. «Entré con 8 años y jugábamos en el campo de ceniza todavía, donde se nos gastaban los tacos con dos entrenamientos», ha recordado sobre aquellos años formativos en los que acudía al viejo San Mamés con su bandera para situarse de pie en el córner con el resto de niños.
Tras destacar en todas las categorías inferiores del club rojiblanco y proclamarse campeón de la Copa del Rey juvenil, su eclosión definitiva llegó en el ejercicio 1991-92. En aquella brillante campaña con el Bilbao Athletic, el talentoso mediapunta firmó 6 goles en apenas 12 partidos disputados. Aquella sobresaliente progresión llamó la atención de la directiva y del cuerpo técnico de la entidad, abriéndole las puertas de par en par para realizar la pretemporada estival de 1992 con la primera plantilla a los 18 años. «Fue un año bonito, me quedaban aún tiempo como juvenil y el paso por el Bilbao Athletic, fue un salto de gigante. Consciente de que podía volver al juvenil, pero con ambición».
Del barro de Lezama al sueño de San Mamés
El verano de 1992 supuso un punto de inflexión definitivo en la carrera deportiva del icónico futbolista vizcaíno. Bajo la dirección de Jupp Heynckes, el joven canterano se consolidó rápidamente durante la preparación estival gracias a su desparpajo y visión de juego. El esperado debut en San Mamés se produjo finalmente el 6 de septiembre de 1992, un momento imborrable que el protagonista define como la culminación del gran sueño de su vida tras haber recorrido todas las etapas del fútbol base. «Cerré los ojos antes de pisar el césped y pensé que por fin iba a cumplir mi sueño», ha señalado.
La llegada de Jupp Heynckes al banquillo bilbaíno transformó el estilo de juego del equipo hacia un modelo de mayor control de la posesión y protagonismo con el balón. Guerrero ha resaltado la figura del preparador germano como un pilar fundamental en su explosión futbolística. «Para mis condiciones y mis cualidades me venía fantásticamente muy bien», ha explicado, valorando la valentía del entrenador para dar la alternativa a los jóvenes formados en Lezama durante una época de reestructuración deportiva.
En apenas unos meses, el joven internacional se convirtió en un auténtico fenómeno de masas dentro del panorama futbolístico estatal e internacional. Gestionar la tremenda repercusión mediática y la exposición pública a los 18 años requirió una madurez personal acelerada para asumir la responsabilidad social de defender la camiseta bilbaína. Guerrero ha admitido que el cambio de vida fue drástico, aunque siempre mantuvo los pies en la tierra gracias al profundo respeto y la pasión que sentía por la afición del Athletic. «La vida te cambia de un día para otro, tenía un pequeño nombre porque era internacional desde los 15 años, no pasé del anonimato total, tenía un pequeño nombre, pero la dimensión fue mayor y la responsabilidad, mucha».
Una despedida improvisada y un vínculo eterno
Durante sus 14 temporadas en la élite, el centrocampista vivió grandes noches europeas y campeonatos memorables, como el subcampeonato de Liga en la campaña del Centenario. Sin embargo, también tuvo que asimilar momentos amargos en la Copa del Rey, destacando las dolorosas eliminaciones en semifinales o la caída en cuartos ante el RCD Mallorca. A pesar de esos reveses, el histórico capitán guarda un recuerdo imborrable de su etapa, marcada por el rendimiento colectivo y el cariño incondicional mostrado por la hinchada rojiblanca.
El final de su periplo como jugador llegó de manera inesperada en el verano de 2006, pocas semanas después de disputar su último encuentro ante el FC Barcelona. El propio Guerrero ha revelado que inició la pretemporada con la intención de cumplir el año de contrato que le restaba, pero los acontecimientos desencadenaron su precipitada salida. «Fue algo muy improvisado porque fue todo muy rápido», ha comentado el exfutbolista sobre su adiós en Ibaigane, asumiendo que decidió dar un paso al lado por el bien de la institución.
A pesar del paso del tiempo y de encontrarse fuera del organigrama técnico del club, el exfutbolista siente que su vinculación con la entidad nunca se ha roto. Guerrero ha destacado el enorme afecto que recibe en sus desplazamientos por toda la geografía nacional e internacional. «Allá por donde voy, todo el mundo me visualiza estando en el Athletic«, ha afirmado el exjugador, resaltando que para él es un absoluto orgullo seguir representando los valores de la filosofía bilbaína por donde quiera que va.
Todo el mundo me visualiza estando en el Athletic»
El mítico capitán tuvo la oportunidad de calzarse de nuevo las botas en el viejo San Mamés durante el partido de despedida de la célebre catedral, así como en los actos del 125 aniversario en el nuevo San Mamés. Aquellas citas permitieron al de Portugalete reencontrarse con la marea rojiblanca sobre el césped. «Ver el cariño de la gente es lo más bonito que voy a tener dentro de toda mi carrera, sin lugar a dudas», ha remarcado al recordar la ovación tributada por la grada.
Nuevos retos en el banquillo y futuro rojiblanco
Cuestionado sobre un hipotético retorno al Athletic Club en el futuro, el actual entrenador del CD Estepona no ha cerrado las puertas a esa posibilidad, aunque ha aclarado que no es una decisión que dependa exclusivamente de su voluntad. El extécnico de las categorías inferiores de la Selección Española ha destacado su constante formación académica y profesional para estar preparado ante cualquier reto. Su objetivo prioritario radica en continuar adquiriendo bagaje en los banquillos para poder aportar el máximo nivel de exigencia cuando se presente la ocasión.
Respecto al presente de la primera plantilla dirigida por Edin Terzic, el exjugador se ha mostrado ilusionado con la propuesta futbolística y el proceso de renovación del plantel. Guerrero ha señalado que el grupo atraviesa una fase de importantes ajustes tácticos e integración de nuevos talentos que han adquirido experiencia tras salir cedidos. «Tengo mucha confianza en los jugadores que han llegado, que puedan aportar desde el primer día». A su juicio, la exigencia en LaLiga es máxima y requiere el apoyo incondicional de los aficionados para afrontar las competiciones con la máxima ambición y frescura en el terreno de juego. «Hay que arropar el equipo y que sienta a la afición detrás», ha apuntado.
Para la leyenda de Portugalete, lo primordial es que el seguidor se sienta plenamente identificado con la entrega y la agresividad del conjunto en el césped de San Mamés. Con este reflexivo mensaje sobre el espíritu bilbaíno, Julen Guerrero ha puesto el broche de oro a un repaso nostálgico por dos décadas de memoria colectiva del fútbol vasco.










