Con las altas temperaturas, ir a la playa o bañarse en la piscina, es el mejor remedio para combatir el calor. No hay nada que defina más un día de verano que pasar un día en el agua rodeado de tus amigos o familiares, combatiendo el calor mientras te diviertes pero estos ciudadanos no podrán hacerlo en esta localidad.
Bajo el pretexto de evitar las molestias a los clientes, muchas piscinas incrementan normativas para garantizar el uso correcto de las instalaciones, pero estas leyes nunca antes se habían basado en la nacionalidad de los visitantes.
El Ayuntamiento de Porrentruy, una localidad de Suiza, ha aprobado una normativa que ha generado debate público. Solo se permitirá la entrada al recinto a ciudadanos suizos, residentes legales en Suiza y quienes cuenten con un permiso de trabajo en vigor en el país.
Esta restricción ataca directamente a los ciudadanos franceses, se encuentra a escasos kilómetros de la frontera de la localidad, y es el motivo por el que se ha implantado la normativa.
La prohibición se mantendrá hasta el 31 de agosto: «Esta medida es excepcional y tiene un carácter exclusivamente temporal». El veto podría impedir el acceso de hasta el 95% de los bañistas, que son franceses. En los últimos días algunos usuarios ya se han encontrado con la prohibición.

El alcalde de la localidad, Philippe Eggertswyler, ha dado su opinión tras las reacciones: «Garantizar la seguridad de los usuarios dentro y alrededor de la piscina, por un lado, y preservar un clima sereno, respetuoso y seguro por el otro» y recalca que lo más importante es: “Proteger la convivencia y la seguridad”
Ha defendido su decisión tras los últimos acontecimientos de robos, insultos y pequeños actos de vandalismo en las instalaciones: «Había actitudes consideradas inapropiadas y violaciones de las normas internas del recinto», concluye.












