Cuando todo el mundo esté mirando al cielo el próximo miércoles, Javier Meana estará volando a 10.000 metros de altura tratando de obtener la mejor visibilidad de la corona solar durante el eclipse total. Lo hará como copiloto, bajo las órdenes del comandante Javier Lopera y junto a un grupo de investigadores que aprovechará las condiciones excepcionales de observación que ofrece la altitud de crucero para realizar mediciones de la morfología del Sol durante el eclipse. “Un acontecimiento como este tiene una temporalidad limitada, ligeramente superior a unos dos minutos la totalidad de la sombra. Tendremos que estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Eso nos hace ir un paso más allá en nuestra puntualidad para maximizar el tiempo de observación”, señala Javier Meana, copiloto y astrofísico. Asturiano de nacimiento, estudió Física y Matemáticas, se especializó en astronomía y astrofísica y consiguió la licencia de piloto. Lleva tres años trabajando en la compañía.
Será este miércoles, 12 de agosto, cuando sus dos vocaciones tomen el mismo rumbo en el vuelo IB1473 en el que tendrá un rol de responsabilidad: “Será un momento muy ilusionante. Quien me conoce a nivel personal sabe lo que significa un vuelo así para mí. Como copiloto asistiré al comandante Lopera, el verdadero líder de la expedición, aunque las decisiones serán consensuadas y reflexionadas. En eso se basa el modelo de tripulación multipiloto que ha garantizado los mayores estándares de seguridad en la historia de la aviación”. Junto a ellos, en la nave habrá cuatro azafatos de vuelo, encargados de la seguridad dentro del avión. Este vuelo, dice, conlleva unas particularidades adicionales para las que aún se están preparando.
Imagen de un eclipse solar total. / Shutterstock
“Planificamos los vuelos a los más altos estándares de seguridad, control de pasaje y eficiencia. En este vuelo hay agentes a tener en cuenta: buscar la menor meteorología y la mejor observación a la vez que el mayor confort y perpendicularidad a la sombra del sol”, expresa. Esa sombra, añade, será “bastante ancha”, por lo que el equipo ha diseñado distintos escenarios alternativos, siendo la región de Palencia la zona elegida. “Un evento como este, en el lugar donde sucederá, ocurre cada muchísimo tiempo. Es algo de lo que no sobran datos, por lo que será una buena contribución para la ciencia. Verlo desde la parte alta de la troposfera nos quitará nubes y vapor de agua, que pueden dificultar la visibilidad», suma.
Científicos a bordo
«Será un eclipse al atardecer, por lo que la declinación del sol no será muy vertical. A quienes se queden en tierra, la orografía podría dificultarles la visión”, sostiene. Meana cuenta que, llegado el momento, piloto y copiloto se pondrán también las gafas homologadas para protegerse los ojos. Sin embargo, el momento de mayor riesgo para la retina se producirá cuando la sombra sea parcial. La ruta, que comenzará y terminará en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, será operada por un Airbus A321XLR y despegará a las 18:45 horas.
A bordo del vuelo viajará también un grupo de investigadores del proyecto Shelios, una iniciativa científica y educativa liderada por el astrónomo Miquel Serra-Ricart, director científico de Light Bridges e investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias. Al encontrarse por encima de gran parte de la atmósfera, los expertos podrán observar con mayor claridad la corona solar y reducir el impacto de algunos de los fenómenos atmosféricos que pueden dificultar su estudio desde tierra. Estas condiciones permitirán además observar con especial nitidez el entorno del Sol durante la fase de totalidad. Desde el avión se podrá distinguir la posición aparente de Venus y Mercurio, así como de otras estrellas que se harán visibles durante esos minutos de oscuridad. “Hay mucho conocimiento pendiente de la corona solar, que influye en los vientos y en la movilización de la dinámica”, añade Meana.
Iberia retransmitirá el eclipse en directo a través de sus redes sociales gracias al sistema de conectividad de alta velocidad Starlink, que la compañía está incorporando progresivamente a sus aviones. La tecnología permitirá mantener conexión a internet durante el vuelo y trasladar a tierra, prácticamente en tiempo real, la perspectiva privilegiada del fenómeno desde la cabina de pasajeros, por encima de las nubes. La elección de la fecha convierte la operación en un acontecimiento especialmente singular. El eclipse del 12 de agosto será el primer eclipse total de Sol visible desde la Península Ibérica desde 1912, aunque el antecedente de características similares se remonta al 30 de agosto de 1905. Un eclipse total se produce cuando el Sol, la Luna y la Tierra se alinean de tal manera que nuestro satélite oculta por completo el disco solar desde determinadas zonas de la Tierra.
Fuente: El Periódico de España













