Nadie quiere muertes

Ningún político quiere anunciar una muerte. Ningún profesional de las emergencias quiere informar del fallecimiento de una persona. Ningún conocido quiere tener que llamar a la madre, a la pareja, al hijo de alguien para decirle que ha habido un accidente. Y, sin embargo, el número de muertos por ahogamiento ha crecido en lo que va de verano. Todas las muertes accidentales son pérdidas inesperadas, pero, si además estas se dan por irresponsabilidad propia, la sensación que queda en todo el entorno es de pérdida evitable.

Fuente