El culebrón del estadio ya tiene desenlace. El Rayo Vallecano disputará finalmente su partido de la segunda jornada de LaLiga frente al Deportivo Alavés en Butarque, después de alcanzar un acuerdo con el CD Leganés con mediación de la Comunidad de Madrid. De este modo el conjunto de Vallecas evita trasladarse a Burgos, la alternativa que más fuerza había ganado.
La decisión llega en plena incertidumbre sobre el futuro del estadio vallecano, cuya concesión fue suspendida cautelarmente por graves deficiencias detectadas y la necesidad de realizar obras urgentes. Finalmente, el encuentro ante el Alavés del 20 de agosto se jugará apenas a unos kilómetros de su barrio.
Vista panorámica del estadio de Butarque / CD Leganés
De Burgos a Leganés
Hasta hace unos días todo apuntaba a que el Rayo tendría que ejecercer de local en Burgos. El Plantío había sido la opción elegida por el club y ya se había trasladado a LaLiga como plan de contingencia.
La solución permite al Rayo mantener a su afición más cerca y minimizar el impacto deportivo y logístico de abandonar temporalmente Vallecas. Un escenario mucho más favorable que obligar a miles de seguidores a recorrer más de 200 kilómetros para acompañar al equipo de local.

El Rayo Vallecano permitió este martes el acceso al Estadio de Vallecas a los técnicos de la Comunidad de Madrid. / Maria Aguilella Pardo / EFE
La crisis sigue abierta
La elección de Butarque resuelve una urgencia inmediata, pero no el problema a fondo. La situación de Vallecas sigue lejos de aclararse y las obras necesarias podrían durar semanas.
Mientras tanto, el Rayo ya sabe dónde jugará su primer partido como local de la temporada. Su hogar provisional será en Leganés, lejos de Vallecas, pero al menos sin abandonar Madrid. Ahora, el siguiente objetivo pasa por recuperar cuanto antes su verdadera casa.














