La presencia cada vez mayor de buques de la flota fantasma rusa en aguas territoriales o bajo el control de Irlanda se está convirtiendo en un foco de preocupación para Europa. Las escasas inversiones en defensa, sumadas a su tradicional neutralidad, han puesto en evidencia la falta de preparación del Ejército irlandés para hacer frente a posibles actos de espionaje o sabotaje orquestados por el Kremlin en un punto estratégico del océano Atlántico, por donde pasan gran parte de los cables submarinos que conectan el continente con Estados Unidos. La creciente amenaza rusa ha obligado a Dublín a reaccionar y a dar un paso al frente para tratar de dar respuesta a posibles agresiones en el corto plazo.
La decisión de varios gobiernos europeos de autorizar la intervención de buques de la llamada flota fantasma rusa en sus aguas territoriales, incluido el Canal de la Mancha, ha obligado a muchas de estas embarcaciones a desviar sus rutas. Según datos obtenidos por la cadena pública irlandesa RTE, cerca de 250 buques vinculados a Moscú pasaron por la Zona Económica Exclusiva de Irlanda, un espacio marítimo con una extensión siete veces mayor que la propia isla, en los siete primeros meses de 2025. A esto se suma la repetida presencia del Yantar, un navío ruso con capacidad para detectar cables submarinos, en aguas irlandesas y británicas en los últimos dos años.
A diferencia de otros países del Atlántico Norte, Irlanda no cuenta con capacidad militar suficiente para hacer frente a las incursiones cada vez más frecuentes de embarcaciones vinculadas a Rusia en sus aguas. El país destinó apenas el 0,2% del PIB a gasto militar en 2024, según datos del Banco Mundial, el porcentaje más bajo de toda la Unión Europea, por debajo del de otros países neutrales como Austria o Malta. Apenas cuatro de los ocho buques de la Marina irlandesa están operativos, mientras que la falta de radares militares de largo alcance y otros equipos de alta precisión han dificultado las labores de vigilancia, tanto por mar como por aire.
Capacidad militar limitada
«Irlanda no considera que un ataque contra su infraestructura submarina sea muy probable ni muy plausible, pero eso no significa que no pueda ocurrir«, advierte Brendan Flynn, profesor en la Universidad de Galway y experto en seguridad marítima. «En caso de que ocurriera, la OTAN no intervendría [ya que no es un Estado miembro] y el país quedaría muy expuesto. Tendría una capacidad muy limitada para reaccionar, detectar y disuadir cualquier movimiento peligroso por parte de Rusia en sus aguas», añade el profesor.
El Gobierno irlandés publicó el pasado febrero su primera Estrategia Nacional de Seguridad Marítima, un documento en el que se identifican como principales riesgos en el ámbito marítimo los daños a infraestructuras submarinas; la interrupción del suministro de petróleo, la electricidad o el gas; las actividades cibernéticas maliciosas contra infraestructuras críticas; y los posibles incidentes marítimos con «un gran número de víctimas». En la presentación del plan, la ministra de Defensa irlandesa, Helen McEntee, calificó el refuerzo de la seguridad y de la defensa como algo «absolutamente esencial».
Dublín anunció el año pasado un plan integral de Defensa con una inversión en equipamiento e infraestructuras de 1.700 millones de euros para el periodo 2026-2030, un aumento del 55% respecto al plan anterior, al mismo tiempo que ha aumentado el reclutamiento de tropas con el objetivo de alcanzar los 11.500 efectivos en 2028 (actualmente cuenta con unos 7.500). También ha reforzado la cooperación militar con Francia, con motivo de la presidencia irlandesa de la UE en el segundo semestre de este año, y ha estrechado su alianza con el Reino Unido mediante una actualización de su acuerdo bilateral de defensa, en el que se han incluido por primera vez las amenazas cibernéticas y el sabotaje de los cables submarinos críticos.
Neutralidad histórica
Aún así, la posibilidad de que Irlanda abandone su histórica neutralidad sigue sin estar encima de la mesa. Un 65% de los irlandeses sigue defendiendo esta posición, según una reciente encuesta de la organización More in Common y figuras destacadas del país, incluida la presidenta de la república, Catherine Connolly, han expresado en repetidas ocasiones sus posiciones antimilitaristas.
Sinéad O’Sullivan, directora del centro de análisis Security Ireland, señala sin embargo que la neutralidad de Irlanda es un concepto poco definido sobre el papel y destaca que el país se encamina hacia un mayor alineamiento con Estados Unidos en términos militares, debido al enorme peso de las empresas tecnológicas norteamericanas en la economía irlandesa. «A medida que Estados Unidos militariza cada vez más su economía, Irlanda se dará cuenta de que gran parte de la economía del país se basa en servir a algo que puede socavar nuestra neutralidad«, explica O’Sullivan. «Hasta ahora no hemos definido qué es la neutralidad, por lo que no tenemos que responder a esa difícil pregunta, pero con el tiempo se hará cada vez más evidente».
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