Los profesionales denuncian que afrontaron la emergencia sin un protocolo específico y sin refuerzos, sosteniendo la asistencia únicamente gracias al esfuerzo de la propia plantilla. «Los refuerzos que hemos tenido, hemos sido nosotros mismos«, resume su presidente, Enrique Roviralta, que habla de jornadas interminables para hacer frente a una situación de «absoluta catástrofe«.
La ausencia de una simple llamada desde el Ministerio ha terminado por convertirse en el principal motivo de indignación entre los médicos ceutíes. «Se están riendo de nosotros», lamentan desde el sindicato, que sigue esperando algún gesto de apoyo por parte del Ministerio que dirige Mónica García.











