El aire acondicionado es, a día de hoy y sobre todo en la época del año en la que nos encontramos, uno de los sistemas más agradecidos del coche. Pero no hay que darlo por sentado: es necesario cuidarlo y mantenerlo para que funcione correctamente.
Uno de los consejos más repetidos en verano es apagar primero el aire acondicionado y después el motor del coche Sin embargo, basta revisar las recomendaciones de la Dirección General de Tráfico (DGT) o del RACE para comprobar que esta recomendación ya no está en las listas que publican estas organizaciones. Entonces, ¿de dónde sale? Y más aún, ¿tiene sentido en los coches actuales?
La DGT tiende a recomendar el uso del aire acondicionado para conducir con comodidad, fijar la temperatura entre los 21 y los 23 grados para, además, hacer un uso eficiente del climatizador. También aconseja, al igual que el RACE, abrir las ventanillas durante los primeros minutos de uso para favorecer el cambio de aire dentro del habitáculo y facilitar el trabajo del sistema.
Una recomendación a seguir según la edad de tu coche
La recomendación de apagar el aire acondicionado antes que desconectar el motor tiene sentido para los coches más antiguos. Y es que, en estos modelos, el compresor del sistema de climatización puede sufrir más si no se usa de manera adecuada.
Este componente es el encargado de mover el gas refrigerante por el circuito del aire acondicionado y permitir que el sistema extraiga el calor del habitáculo. En los sistemas de climatización que ya tienen unos años, el compresor estaba conectado al motor mediante una correa auxiliar. Cuando el conductor activaba el aire acondicionado, el compresor se acoplaba al motor para que este pudiera moverlo. Eso suponía una pequeña carga adicional: el motor tenía que hacer un esfuerzo extra para mantener en funcionamiento el sistema de climatización.
Ese esfuerzo se nota especialmente en los vehículos más antiguos. Los motores de arranque eran menos eficientes, las baterías tenían menor capacidad y la electrónica de gestión del motor era mucho más limitada que la actual. Por eso, durante años se extendió el consejo de desconectar el aire acondicionado antes de apagar el coche, con la idea de que el siguiente arranque sería más sencillo y el motor no tendría que asumir una carga adicional desde el primer momento.
Un consejo válido para los coches antiguos
Este consejo sigue siendo válido para una gran parte del parque automovilístico español, ya que la media de edad de los coches supera ya los 14 años de antigüedad.
Y, al contrario, los vehículos modernos funcionan de una manera diferente y no necesitan este tipo de atenciones. La gestión del aire acondicionado está integrada con la electrónica del coche, que decide cuándo y cómo debe funcionar el compresor.
Aunque el conductor deje el climatizador conectado al apagar el vehículo, al volver a arrancar la centralita del motor controla el proceso. En muchos modelos y tal y como explica la sociedad de ingenieros de automoción (SAE), el compresor no entra en funcionamiento inmediatamente, sino que espera hasta que el motor haya arrancado y las condiciones sean adecuadas. Además, los sistemas actuales pueden reducir o desconectar temporalmente el funcionamiento del aire acondicionado en situaciones en las que el motor necesita toda la potencia disponible, como durante una aceleración fuerte.













