Cuenta la leyenda que cuando Lucien Lazaridès coronó el Mont Ventoux en primera posición durante el Tour de 1951 se sentó un atardecer de agosto en una terraza y una copa de pastís junto a la Costa Azul con Pablo Picasso para contarle la aventura del primer ascenso a la montaña provenzal que este viernes afronta el Tour femenino. Será la tercera vez que lo transitarán las mujeres y primera ocasión en la que se subirá desde que ASO recuperó la prueba femenina y la colocó en el calendario internacional.
Ocurrirá después del festival de ataques que de la mano de Demi Vollering provocaron el miércoles una escabechina en la general del Tour, en un día de agridulce recuerdo para Paula Basi y antes de la jornada de este jueves, finiquitada con una escapada triunfal de ocho corredoras donde se impuso al esprint Kim le Court, la corredora de Isla Mauricio, sin que hubiera cambios en la clasificación.
La subida del Ventoux. / ASO
La ruta del Ventoux está cargada de leyenda, de épica y de tragedia, siempre tristemente recordada la muerte del británico Tom Simpson (1967), una desgracia que abrió los ojos sobre las consecuencias del dopaje. Cuando el Tour femenino se denomina la Grande Boucle, con tres victorias absolutas de Joane Somarriba entre 2000 y 2003, se ascendió el monte en dos ocasiones, 1999 y 2006, pero nunca fue final de etapa como sí ocurrirá este viernes; de ahí, la novedad y el aliciente a través de la clásica ruta, que sube por la vertiente que empieza en la localidad de Bédoin y que pasa por el famoso albergue de montaña del Chalet Reynard. Allí, a seis kilómetros de la cima, empieza lo verdaderamente duro, el tramo desierto; ni un árbol, ni una sombra, sólo sol y viento hasta la cumbre.
El Ventoux se unirá así a la nómina de montes legendarios incorporados al Tour femenino después, sobre todo, de coronarse el Tourmalet (2023) y Alpe d’Huez (2024). El año pasado se buscó una colección de montes alpinos con dificultad, pero con apellido menos famoso, aunque con el toque del Glandon y la Madeleine.

La séptima etapa, al completo. / ASO
Llegará después de una sexta etapa marcada por escaramuzas y demarrajes como el que protagonizó Paula Blasi, en el único puerto de segunda que figuraba en el recorrido. No le dejaron ni un metro. Este viernes, quizás, al terminar arriba pueda disponer de un escenario mejor para el lucimiento personal, aunque sigue adscrita a las decisiones del UAE. Este jueves, por ejemplo, ya no pudo moverse más después del ataque de Elisa Long Borghini, que desencadenó la fuga buena del día donde se jugó la suerte de la etapa que finalizó en Tournon sur Rhône.
El Movistar retuvo sin demasiados problemas, salvo un pequeño susto en una bajada, el jersey amarillo que sigue en poder de la suiza Marlen Reusser, que entró en el pequeño grupo de 17 corredoras con las mejores clasificadas; entre ellas, Blasi que mantuvo la décima plaza de la general. En este mini pelotón también se mantuvo la navarra Paula Ostiz, que, poco a poco, a los 19 años va adquiriendo experiencia como debutante en el Tour y una de las mejores corredoras con futuro del Movistar.
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