No son peligrosos, pero nos obligan a retraer recursos de otros que quizá sí lo sean

«Se está dando una situación particular. El Pirineo habitualmente no es una zona de incendios pero la sequía este año, que ya está obligando a restringir el agua de boca en algunos municipios, ha generado que la vegetación esté muy disponible. También está ocurriendo en Francia». Habla Jorge Crespo, el jefe de servicio de Seguridad y Protección Civil del Gobierno de Aragón. Y explica con esas palabras lo inusual de una campaña estival en la que los grandes incendios en las sierras y praderas de Aragón se están «simultaneando» con fuegos en alta montaña, un tipo de quema que cuenta con sus propias características.

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