El Barça, salvo sorpresa mayúscula de última hora, no firmará a un delantero centro antes de que acabe el mercado de verano. Suena raro porque, de hecho, esa era la prioridad absoluta a la hora de definir la hoja de ruta de la actual ventana de fichajes. No era, por supuesto, la única carpeta abierta a la hora de reforzar la plantilla de Hansi Flick, algo que se ha podido comprobar con la llegada de seis futbolistas: Gordon, Adeyemi, Rodri, Cancelo, Livakovic y Bisiwu.
Flick sumó una nueva victoria en el Spotify Camp Nou / Valentí Enrich
Algunas de estas incorporaciones figuraban ya en el plan trazado por la dirección deportiva que lidera Deco, en permanente contacto con el técnico alemán, como Gordon y Cancelo, mientras que otras responden a oportunidades de mercado irrenunciables (Rodri) o apuestas de futuro (Bisiwu). En cualquier caso, el ‘9’ era y sigue siendo una necesidad evidente para los blaugrana, aunque con unas condiciones que ni siquiera la salida programada de Lewandowski y la más o menos inesperada de Ferran Torres han servido para evitarlas.
Compromiso máximo con Julián Álvarez
El Barça, como así manifestó de forma pública su presidente, Joan Laporta, mantiene abierta la puerta a Julián Álvarez hasta que el mercado baje la persiana. Se trata de una postura formal que refuerza, confirma y justifica la estrategia llevada a cabo este verano para fichar al delantero centro. No solo era el primero de la lista, sino que, prácticamente, era el único. Es cierto que existían otros nombres interesantes, pero algunos eran operaciones imposibles y el resto no convencían al cien por cien. Por lo menos no lo suficiente como para olvidarse del punta del Atlético, al que se ha intentado firmar desde el primer momento y hasta el día de hoy. Apostarlo todo a Julián es también la forma que ha tenido el Barça de demostrar su compromiso con el jugador y, no activar un plan B, la confirmación absoluta de que al club nunca se le ha pasado por la cabeza dejarle tirado. El esfuerzo, en ese sentido, ha sido bidireccional.

Julián Álvarez, en un entrenamiento con el Atlético / Kiko Huesca / EFE
De todas formas, la postura mantenida durante los últimos meses por la dirección deportiva blaugrana no responde exclusivamente al compromiso adquirido con Julián Álvarez porque, en ese punto, podría parecer una irresponsabilidad no ir a por otro delantero centro cuando los objetivos del equipo son de máximos, con la Champions como gran meta. No es este el caso porque el inmovilismo mostrado a la hora de incorporar a un ‘9’ se basa también en argumentos deportivos. El plan B estaba en casa y ya se había trabajado en él.

Raphinha, capitán del FC Barcelona / EFE
El propio Laporta deslizó en alguna ocasión que, si no llegaba Julián, seguramente no vendría nadie. La razón es la confianza total de Flick en Raphinha, uno de los jugadores que mejor interpreta el fútbol que le pide al equipo el técnico. Algo así como que “si no mejora lo que tenemos, no nos sirve”. El brasileño, con tres goles, le ha dado la razón, pero no se trata solo de números, sino también de sensaciones e, incluso, de una tendencia que viene de lejos: en el Barça, con Messi como falso nueve, pero también en el PSG, con Dembélé, por ejemplo. El perfil del ‘11’ blaugrana encaja como un guante en la idea de Flick, que pide máximo dinamismo a sus jugadores. Además, el alemán cuenta con otros perfiles que aumentan la capacidad de sorpresa del equipo. Sin ir más lejos, Fermín López suma también tres goles, mientras que Gordon o Adeyemi pueden ejercer a su vez de referencia. Raphinha es el ‘9’ y en ningún caso se trata de una elección improvisada.
Los números con Flick le avalan
Dejando a un lado a Lewandowski, que se marchó del Barça con 120 goles en cuatro temporadas, 61 en los dos años con Flick (42 y 19), Raphinha ha sido el futbolista más prolífico con el técnico alemán en el banquillo. En su primer año logró 34 tantos, mientras que el pasado marcó 21 para un total de 55 (con los tres de esta campaña ya son 58). Ferran Torres, por su parte, alcanzó los 40 (19 y 21), mientras que Lamine Yamal ha anotado 42 goles (18 y 24) en las dos últimas campañas. Parece evidente que el nuevo rol del ‘11’ está más que justificado.











