- Preocupación de Save the Children por los menores migrantes no acompañados
- Circuitos de protección para menores en situación de vulnerabilidad
- Sobrecarga de los centros de acogida en Ceuta
- Situación de menores en espacios públicos y respuesta del Ministerio
- Exigencias de las ONG y marco legal vigente
- Posiciones políticas sobre la distribución de menores migrantes
- Necesidad de reforzar recursos y garantías legales en la protección
- Riesgos asociados a la trata, separación familiar y vulnerabilidad
- Lecciones aprendidas de la crisis de Ceuta en 2021
Preocupación de Save the Children por los menores migrantes no acompañados
Esta es la principal preocupación de organizaciones como Save the Children: los menores migrantes no acompañados. En conversación con Confidencial Digital, a través de su portavoz, Jennifer Zuppiroli, especialista en migraciones, ha expresado su preocupación sobre la situación de niños que podrían permanecer fuera de los circuitos de protección sin haber sido identificados formalmente como menores de edad. “En contextos de movimientos masivos de población, la información evoluciona muy rápidamente y las cifras oficiales pueden no reflejar de inmediato la situación de todos los menores que se encuentran en el territorio. Por eso insistimos en la necesidad de reforzar los dispositivos de detección e identificación”, dice.
Circuitos de protección para menores en situación de vulnerabilidad
Estos circuitos están constituidos por un conjunto de pasos que se activan cuando un menor queda bajo la protección de la Administración: localización y traslado a un recurso seguro, identificación y registro por las autoridades, determinación de la edad en caso de duda, ingreso en un centro de acogida, atención básica, valoración de su situación familiar y de protección y, posteriormente, reagrupación o traslado a otra comunidad autónoma, tal y como recoge el artículo 35 de la Ley de Extranjería.
Sobrecarga de los centros de acogida en Ceuta
Los centros establecidos en la ciudad ceutí tienen capacidad para atender únicamente a 29 menores, por lo que se estima una sobrecarga del 2.872%, es decir, 30 veces por encima de su capacidad. Los menores que ya han sido acogidos se encuentran repartidos entre el centro de La Esperanza —zona principal de acogida en la zona de Hadú—, la nave de Tarajal-Nueva Esperanza —situada en el polígono industrial junto al paso fronterizo con Marruecos— y dos espacios habilitados de emergencia en Piniers —en la parte occidental de Ceuta—, además del CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes), destinado a personas migrantes adultas.
Situación de menores en espacios públicos y respuesta del Ministerio
La portavoz de la ONG señala informaciones recibidas por parte de la entidad sobre personas —incluidos posibles menores— que en estos momentos permanecen en espacios públicos sin acceso suficiente a alojamiento, alimentación o información. Ante esta situación, el Ministerio de Juventud e Infancia realizó el pasado 4 de agosto una transferencia extraordinaria de crédito de 25 millones de euros a Ceuta para reforzar la capacidad de protección y acogida, algo que desde la organización acogen “positivamente”.
Exigencias de las ONG y marco legal vigente
No obstante, exigen que todas las administraciones competentes actúen con la máxima rapidez y coordinación para garantizar la identificación, protección y acogida de todos los menores de edad presentes en Ceuta. Al mismo tiempo, sostienen que, si no se amplían las capacidades, las dificultades aumentarán a la hora de ofrecer una atención adecuada a todos los niños. “La magnitud de la situación requiere una respuesta excepcional y compartida”. En esta línea, Zuppiroli apela al Real Decreto 658/2025 de contingencia migratoria para reforzar dichas actuaciones conjuntas. Este regula el mecanismo para trasladar parte de esos menores a otras comunidades autónomas atendiendo a criterios como población y capacidad de acogida.
Posiciones políticas sobre la distribución de menores migrantes
El Gobierno defiende que se trata de un mecanismo legal y solidario para aliviar la presión sobre Ceuta, mientras el PP no muestra su rechazo a asumir el reparto, pero sí exige que sea justo y reclama priorizar el control de la frontera y el retorno de quienes entraron ilegalmente. Vox, por su parte, se opone frontalmente a la redistribución y rechaza destinar fondos públicos a estos menores, aunque, según ha podido saber ECD, lo aceptará en aquellas comunidades autónomas donde gobiernen junto con los populares.
Necesidad de reforzar recursos y garantías legales en la protección
Ante el riesgo de que la presión sobre el sistema provoque errores en la identificación de los menores, insisten en la necesidad de reforzar los recursos humanos y materiales, asegurar evaluaciones individualizadas y garantizar que todas las actuaciones se realizan con pleno respeto a los derechos de la infancia y a las garantías legales.
Riesgos asociados a la trata, separación familiar y vulnerabilidad
Otro de los aspectos que más preocupa a Save the Children son los posibles casos de trata, separación familiar o menores especialmente vulnerables. La organización afirma que, en situaciones de llegadas masivas, “siempre existe un riesgo elevado de que haya niños y niñas especialmente vulnerables, incluidos menores separados de sus familias o expuestos a violencia, abuso o explotación”. Por ello, señalan que su prioridad es que se refuercen los mecanismos y la evaluación individual para detectar cuanto antes cualquier caso que requiera una protección especializada.
Lecciones aprendidas de la crisis de Ceuta en 2021
Durante la crisis de Ceuta en mayo de 2021, Save the Children entrevistó a cientos de menores que habían llegado a la ciudad y, tras más de 600 entrevistas, constató que más del 23% presentaban indicadores compatibles con la necesidad de protección internacional por motivos relacionados con haber sido víctimas de trata o explotación laboral, entre otros. Menores que, según advirtió entonces la ONG, habían llegado a España tras sufrir violencia en su país de origen, Marruecos. Tal fue la magnitud de la evaluación que, ante una situación en la que existen similitudes en términos de presión sobre los sistemas de acogida y protección, existe un riesgo latente de que se vuelvan a producir episodios de esta índole.
La crisis que atraviesa ahora Ceuta guarda parecidos con la vivida en 2021, especialmente por la presión ejercida sobre los sistemas de acogida y protección de menores. Sin embargo, la situación actual presenta una escala excepcional, marcada por el elevado número de llegadas concentradas en un periodo muy corto. Cuatro años después, la principal lección de aquella crisis sigue vigente: identificar rápidamente a todos los niños y niñas, reforzar los recursos de protección y garantizar una respuesta coordinada entre todas las administraciones.












