Héctor Bellerín se mide esta noche (20.30 horas), en un amistoso de pretemporada del Betis en Irlanda, a su ex equipo durante diez temporadas: el Arsenal. El lateral catalán cuenta, en una extensa entrevista con ‘The Guardian’, el cariño que siente por el club y su entrenador, Mikel Arteta, y admite el miedo que tuvo al fichar por un Betis en el que es plenamente feliz porque, entre otras cosas, «me ha permitido ser yo mismo más allá del fútbol».
«Siento un amor increíble por el Arsenal. Todavía hay jugadores con los que crecí: Saka, Ben White, el entrenador, los preparadores, el personal… Todavía los siento como una familia. Mi aprecio y cariño por ellos es inmenso. Allí me convertí en futbolista. Estoy seguro de que mi vida, mi forma de ser, de pensar, mi conciencia, todo lo que me representa, estaba latente en mí, pero necesitaba un lugar donde pudiera expresarse. Londres me dio ese espacio donde pude explorar mi mundo, madurar. Hay lugares que pueden limitarte, pero Londres fue un lugar donde pude expandirme, explorar la vida», dice.
Allí se encontró con Mikel Arteta, que entonces ya entrenaba al Arsenal: «El 80% de mi fútbol surgió de la mente de Mikel. Su visión es totalmente diferente. Hay una comprensión, una observación, ve patrones y tiene un lenguaje muy específico. Me atrevería a decir que me ha dado años extra de carrera. Juego de forma totalmente distinta a como lo hacía a los 19 años. Eso se debe a la experiencia, pero también a mucho de lo que aprendí de Mikel: cómo ayudar a mi compañero, crear ventajas en mi espacio. ¡Madre mía, le debo muchísimo a Mikel!».
El catalán explica también cómo fue su decisión de marcharse al Betis, diez años después de fichar por el Arsenal: «El Betis llegó justo cuando lo necesitaba. Algo pasó, pero no es algo concreto; es más bien una especie de desconexión en la que sentí que ya no podía ayudar al Arsenal y el Arsenal ya no podía ayudarme a mí. Quizás necesitaba estar cerca de mis raíces, de casa. Había pasado mucho tiempo. Cuando dejas un club como el Arsenal, da miedo, ¿eh? Da miedo. Duele, colega: mira, por mucho que sepas que tu momento ha terminado, era tu casa. Estuviste allí diez años, dejas atrás a tus amigos, una vida… no sabes qué te vas a encontrar al otro lado. Tuve suerte».















