Israel y el Líbano han iniciado este martes en Roma la séptima ronda de negociaciones, bajo el auspicio de Estados Unidos, que debe conducir al restablecimiento de la paz total y la retirada de las tropas israelíes en el sur del territorio. Las delegaciones de ambos países se han reunido en la Embajada de EEUU en la capital italiana, y está previsto que las conversaciones se alarguen hasta el jueves. No obstante, sigue sin estar presente en la mesa de negociaciones uno de los actores protagonistas del conflicto, la milicia chií libanesa Hizbulá, cuyo líder, Naim Qassem, ha vuelto a criticar los contactos y ha prometido continuar «la resistencia» para liberar las aldeas ocupadas por el Ejército israelí en el sur del país de los cetros.
En la ronda previa celebrada a finales de junio, ambos países firmaron un acuerdo marco para desplegar el Ejército libanés en «zonas piloto» evacuadas por Israel, una operación supeditada al desarme de Hizbulá. Las tropas libanesas empezaron el 21 de julio esta operación en la población de Zawtar al Garbiya, y autorizaron a sus habitantes a regresar a sus viviendas.
Según un responsable del Departamento de Estado de EEUU, las conversaciones de esta semana deben servir para abordar la ampliación del proceso de «zonas piloto», la resolución de las cuestiones fronterizas pendientes y la elaboración de un acuerdo global de paz y seguridad entre ambos países, que siguen técnicamente en estado de guerra, informa AFP.
Rechazo de Hizbulá
En un discurso difundido por los canales de Hizbulá, Qassem ha considerado que este diálogo «solo beneficia a Israel», mientras que para el Líbano conlleva «vergüenza, humillación, decepción y sucesivas concesiones». El dirigente ha criticado al Gobierno del país y le ha acusado de «apoyar a Israel en lugar de defender la soberanía libanesa», y ha responsabilizado al presidente Joseph Aoun de no actuar para «unificar» a los libaneses, «sino como una figura partidista y divisiva».
«Defenderemos nuestra tierra, nuestros derechos y nuestra patria, y conseguiremos la victoria», ha añadido, dando a entender que no tiene intención de aceptar el desarme de la milicia.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha censurado la postura de Hizbulá y ha considerado que fueron las «inútiles aventuras bélicas» del grupo chií las que dieron a Israel los «pretextos» para atacar a su vecino del norte, «pisotear su soberanía, destruir sus ciudades y pueblos, matar a su gente y desplazar a cientos de miles» de personas.
El Líbano ha sido el escenario de una nueva ofensiva israelí desde el pasado 2 de marzo, cuando Hizbulá lanzó ataques contra su vecino en apoyo de Irán, después de que EEUU e Israel iniciaran su ofensiva el 28 de febrero. El conflicto se ha saldado hasta la fecha con más de 4.300 muertos y más de un millón de desplazados. Hizbulá es una de las milicias que, junto con la palestina Hamás o los hutíes de Yemen, integran el llamado Eje de la Resistencia que Irán creó para combatir a Israel, al que no reconoce como Estado.











