A España se le está atragantando Rusia. Tal y como ocurriera la tarde del lunes en la prueba de equipo libre, las nadadoras de Svetlana Romashina volvieron a quedar por delante de las de Andrea Fuentes. Dos oros para las eslavas y dos platas para las ibéricas. En medio de toda esta competición, mientras gran parte de la natación artística continúa inmersa en una carrera por elevar la dificultad liderada por la escuela rusa, España insiste en demostrar que existe otra vía posible: una sincro más creativa, con menos apneas, más protagonismo para la expresión artística y sin poner en riesgo la salud de las deportistas.
La plata confirmó que ese camino también puede conducir al podio y a pesar de que España dejó de ser campeona de Europa de la rutina técnica por equipos, su visión revolucionaria de la nueva natación salió reforzada de París. La selección dirigida por Andrea Fuentes conquistó la medalla de plata con una propuesta innovadora, ‘HOPE’, que confirma el cambio de rumbo emprendido por la natación artística española. Italia completó el podio con el bronce.
Tras dominar esta prueba en las tres últimas ediciones del Campeonato de Europa, España llegaba a París con un objetivo que iba más allá de revalidar el título. La apuesta de Andrea Fuentes consiste en abrir un nuevo camino en la natación artística: reducir el tiempo en apnea para proteger la salud de las nadadoras, aumentar el protagonismo de los movimientos en superficie y potenciar la impresión artística sin renunciar a la exigencia técnica.
Esa filosofía quedó plasmada en ‘HOPE’, una rutina creada específicamente para esta temporada y concebida como una declaración de intenciones para el nuevo ciclo olímpico. Frente a la tendencia de incrementar continuamente la dificultad con largas apneas y elementos cada vez más extremos, España ha optado por buscar el equilibrio entre dificultad, ejecución e impresión artística. El objetivo es doble: cuidar a las deportistas y minimizar el riesgo de los temidos ‘base marks’, las penalizaciones que se aplican cuando un elemento no alcanza el nivel declarado.
Las nadadoras españolas en la final de equipo técnico. / FRANCO ARLAND / EFE
‘HOPE’
La apuesta volvió a dar resultado, pero no el esperado. España firmó un ejercicio de enorme calidad que recibió 296.4299 puntos, con 123 puntos en impresión artística y 173 en los elementos, mejorando incluso la puntuación obtenida en el estreno de la rutina durante la Copa del Mundo de Pontevedra. Además, el jurado premió la actuación con tres dieces, dos en la acrobacia y uno en la’ performance’, confirmando que la originalidad y creatividad del ejercicio siguen siendo uno de sus grandes argumentos.
Italia, otro de los grandes rivales de España y con una dificultad declarada superior en más de diez puntos, defendió su ejercicio ‘Reina de la noche’, estrenado la pasada temporada y símbolo del renacer del conjunto transalpino bajo la dirección de la leyenda ucraniana Anna Voloshyna. Las italianas ejecutaron una rutina impecable, pero sus 284.6725 puntos no fueron suficientes para superar a las españolas y tuvieron que conformarse con la medalla de bronce.
Sin embargo, en esta prueba, la última palabra la tuvo Rusia. Las nadadoras del equipo neutral B presentaron ‘Romance entre bastidores’, una rutina inspirada en ‘Moulin Rouge’ que elevó todavía más la dificultad respecto a sus anteriores actuaciones. Con una ejecución sobresaliente, una espectacular altura en la acrobacia y un ejercicio de enorme complejidad, las rusas alcanzaron los 303.2467 puntos para recuperar el título europeo con una ventaja de alrededor de seis puntos sobre España.
Fuente: El Periódico












