¿Vivimos en una comunidad segura? Así es el nuevo mapa de la seguridad en España


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Elegir dónde vivir es una decisión que suele estar condicionada por muchos factores: las oportunidades laborales, los servicios disponibles, la calidad de vida o simplemente el vínculo personal con un lugar, donde se encuentran nuestra familia, nuestros amigos y nuestro entorno habitual. Pero hay un aspecto que cobra más fuerza: la seguridad. No es casualidad. La seguridad ocupa el segundo nivel de la pirámide de necesidades de Maslow, solo por detrás de las necesidades fisiológicas básicas. Nuestro cerebro está programado para priorizar la supervivencia y evitar el peligro.


En este sentido, según los datos recogidos en el Observatorio de Verisure 2026, elaborado a partir de los datos de su Central Receptora de Alarmas y del Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior, La Rioja, Galicia, Navarra, Extremadura y la Comunidad de Madrid encabezan el listado de las comunidades autónomas al registrar un menor nivel de intrusiones y una evolución positiva de sus tasas de criminalidad. Por su parte, Guadalajara, Lugo y León se sitúan entre las tres provincias más seguras. Además, Andalucía, Murcia, La Rioja, Castilla y León y Aragón destacan entre las regiones que más han reducido este tipo de incidentes respecto al año anterior.

La seguridad va más allá del lugar donde vivimos

El Observatorio de Verisure 2026 pone de manifiesto que la seguridad no depende únicamente del territorio. La ubicación es solo una parte de la ecuación. El tipo de inmueble, el momento del día o incluso si se trata de un día festivo influyen en los patrones de las intrusiones y ayudan a comprender mejor cómo evolucionan los riesgos. En el caso de las viviendas, estas se concentran principalmente entre las seis de la tarde y las once de la noche, con un pico los sábados entre las siete y las ocho. En los negocios, en cambio, el patrón cambia por completo y la mayor actividad se registra durante la madrugada, especialmente entre las doce y las cinco de la mañana, con mayor incidencia los jueves entre las 03:00h y las 04:00h.

Cabe señalar que los días festivos también presentan una mayor probabilidad de intrusión, con un 34% más de probabilidad de sufrirla al coincidir con periodos en los que muchas viviendas permanecen vacías.

Este documento también identifica diferencias según el tipo de inmueble. Los chalets y villas presentan una mayor exposición que los pisos o apartamentos, mientras que las segundas residencias concentran un riesgo superior debido a que permanecen desocupadas durante más tiempo.

No obstante, los negocios tienen casi cuatro veces más probabilidades de sufrir un allanamiento que una residencia. Dentro del ámbito empresarial, los bares y restaurantes siguen siendo los establecimientos donde se registran más intrusiones, frente a las oficinas, que presentan una menor incidencia.

Por otro lado, se consolida una tendencia que ya se había observado en el informe del año anterior y es que estos incidentes siguen concentrándose en vías aisladas como carreteras, polígonos industriales y fincas, en lugar de zonas urbanas más transitadas. Esto se explica porque las vías más alejadas reúnen las condiciones que buscan los intrusos: menor vigilancia, escasa presencia de peatones y rutas de escape más accesibles.

Una sociedad cada vez más concienciada con la seguridad

El Observatorio también ofrece una fotografía sobre cómo se percibe la seguridad. En concreto, el 74,5 % de las personas participantes en el estudio de Verisure considera que España sigue siendo un país seguro. Al mismo tiempo, la importancia que la población concede a proteger su hogar continúa creciendo y alcanza ya al 94 % de los encuestados, que califican la seguridad como un aspecto muy o bastante importante en su día a día.

Esa mayor concienciación se traduce también en una evolución de las medidas de protección. El 86,7 % de los hogares y negocios dispone ya de algún sistema de seguridad. Las puertas blindadas siguen siendo la medida más utilizada, pero cada vez ganan más protagonismo las soluciones conectadas, como las alarmas enlazadas a una Central Receptora de Alarmas, las cámaras de vigilancia o las cerraduras inteligentes. La tecnología se consolida así como un complemento para reforzar la protección cotidiana. Además, este año han entrado en el estudio la mirilla electrónica y la simulación de presencia mediante encendido domótico de luces, dos soluciones de disuasión inteligente pensadas para dificultar la identificación de viviendas vacías.


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El estudio refleja además cómo evolucionan las preocupaciones de la ciudadanía. Los robos continúan siendo el principal motivo de inquietud cuando se habla de proteger el hogar, seguidos por la ocupación, mientras que los delitos online aparecen por primera vez entre las cinco principales preocupaciones.

En conjunto, el Observatorio de Verisure dibuja un mapa de la seguridad que va más allá de un ranking territorial. Conocer cuándo se producen más intrusiones, qué características hacen más vulnerable a un inmueble o cómo evolucionan los hábitos de protección permite entender mejor la realidad y adoptar medidas preventivas adaptadas a cada situación. En definitiva, la seguridad no depende solo del lugar donde vivimos, sino también del conocimiento de los riesgos y de cómo nos anticipamos a ellos.

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