Dos de los cinco mejores opositores para inspector de Hacienda son asturianos y, por si fuera poco, resulta que son pareja. Se trata de Patricia Alonso y Guillermo Goizueta, dos jóvenes de Oviedo que han pasado los últimos cuatro años de sus vidas trabajando (y estudiando) en Barcelona y Madrid. Ella sacó la mejor nota de España y él la quinta mejor: “Sabíamos que nos había salido bien, pero no nos esperábamos sacar esa nota”, confiesan. Era la primera vez que se presentaban a las oposiciones de inspector de hacienda. Además, la novena mejor nota de este año también la tiene un asturiano, llamado Alfredo Antón García Bernardo.
“Yo creo que la clave es la constancia”, comenta Patricia Alonso, a propósito de la preparación del examen. Tanto ella como Guillermo estudiaron derecho y ADE en la Universidad de Oviedo, donde se conocieron. De ahí, se presentaron y aprobaron las oposiciones para el Cuerpo Técnico de Hacienda, que están un peldaño por debajo de las de inspector: “Cuando las aprobamos, nos destinaron en Barcelona, donde además de trabajar, empezamos a estudiar para las oposiciones de inspector”, cuenta Guillermo Goizueta.
La pareja relata que llevaba tres años preparándose con ayuda de un profesional: “En nuestro caso teníamos un preparador con el que trabajábamos semanalmente de cara a preparar, sobre todo, los exámenes orales, que son los más importantes”. Respecto a las horas que dedicaban al día sumergidos en los apuntes y el temario, tanto Patricia como Guillermo coinciden en que “depende de lo lejos que estuviera el examen; los dos primeros años trabajábamos de lunes a viernes por la mañana, descansábamos un poco y nos poníamos por la tarde. Los meses previos a los exámenes eso cambia, ya es tratar de estudiar todo lo que puedas, obviamente intercalando descansos para poder seguir”.
Aunque no todo puede ser estudiar. Ambos ovetenses estaban de acuerdo en la importancia de tener una buena organización, hacer deporte y descansar cuando toca: “Lo que te da la tranquilidad para poder presentarte sin dudas es estudiar semana a semana y, tan importante como eso, descansar. Excederse y pegarse unas palizas brutales no es bueno, hay que planificar también los descansos”. Por otro lado, Guillermo añade que el deporte “sirve mucho para despejar y también para tener una rutina”.
Compaginar el trabajo con el tiempo de estudio supone un reto para cualquiera que se presente a un examen de ese calibre, especialmente en los meses previos a las pruebas. En su caso, lo que hicieron fue aprovechar un permiso que les daban desde el Cuerpo de Técnicos de Hacienda, que les permitía tener dos meses sin tener que ir al trabajo para centrarse únicamente en el estudio. Además, también utilizaron sus días de vacaciones para tener más tiempo. “Ahora no nos quedan apenas vacaciones, nos hemos gastado prácticamente todo, pero bueno, dio resultado, al final hay que hacer un sacrificio y darlo todo”, resumen.
A pesar de estar muy preparados, la pareja relata cómo la tensión les acompañaba en los días de examen, especialmente antes de las pruebas orales. “Son muchos nervios, pero también depende de cuándo te toque hacerlo. Uno de los exámenes lo hice la primera y otro la última, y claramente, la espera de estar allí viendo a todo el mundo entrar y salir es peor que quitárselo del medio al principio”, cuenta Patricia. “Estaba muy nervioso, la noche del examen no pegué ojo”, añade Guillermo, “también porque no sabes cómo es la sala, quién vas a tener delante, cómo es el proceso de sacar las bolas… que parece una tontería, pero también influye”, afirma, en referencia al sorteo del tema que toca en la prueba oral.
Su consejo para nuevos opositores
“Creo que lo importante es estudiar cada día y saber que, aunque un día hagas menos por lo que sea, no pasa nada, la clave es seguir”, explica Patricia. “Estoy muy de acuerdo, y también creo que es esencial estar decidido. Al final es un proceso que si tú no tienes claro que quieres hacerlo y le das demasiadas vueltas, te acaba consumiendo. Es importante asumir que vas a hacer un esfuerzo grande durante un tiempo y no desesperarse, ser constante; al final todos esos pequeños granitos de arena harán que tengas una base muy sólida y que cuando llegues a esa meta lo hagas con confianza”, añade Guillermo, en clara sintonía con su pareja.
El futuro, mejor si es en Asturias
Aunque ahora estén Madrid, a ambos les gustaría poder regresar a Asturias en un futuro cercano. “Nos gustaría volver, lo que pasa es que en Asturias hay mucho opositor; es de los sitios a los que es más complicado volver porque hay bastante cola. Pero si pudiéramos elegir ahora mismo cualquier sitio, iríamos a Asturias”, comenta Patricia. “Ojalá que, en un periodo de tiempo relativamente corto, podamos volver, aunque sea a una zona más cercana”, concluye Guillermo.
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