Una semana de temor y angustia acumulan varias familias de feriantes lucentinos atrapadas en Ceuta. La avalancha de migrantes, en una crisis humanitaria y de seguridad sin precedentes, forzó al gobierno de la ciudad autónoma a suspender las fiestas patronales, previstas entre el 1 y el 8 de agosto. Por ahora, continúan paralizados en el recinto ferial y sin un horizonte claro de retorno a la Península, entre grandes pérdidas económicas.
Diferentes miembros de la familia de feriantes Pérez, conocidos popularmente como Los Fandango, y otros empresarios y trabajadores con el apellido común Ramírez, del sector del turrón, provenientes todos ellos de Lucena, desembarcaron el pasado lunes en la ciudad autónoma, un destino clásico en la temporada de cada año. Después de varias jornadas de montaje y trabajos previos, la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos generó una alarma incontrolada y una “situación excepcional” tal y como expresaba el comunicado emitido por el gobierno ceutí.
Miedo por la protección de sus atracciones de feria
“Ahora la situación no es tan fuerte”, relata, desde Ceuta, Antonio Pérez, incidiendo en el miedo constante por la protección de sus atracciones, maquinaria y vehículos. Actualmente, advierte, la coyuntura continúa siendo “compleja”. Mientras pernoctan en un lugar reservado a las caravanas, “nuestro negocio está abajo”, en alusión al perímetro del recinto ferial, “y todas las noches” se suceden asaltos de varios individuos. “Si sale todo ardiendo, ¿quién paga todo esto? Estamos vendidos”, lamenta este lucentino perteneciente al gremio de los feriantes. Hasta ahora, admite, “no hemos sufrido daños”, sobre todo -y así lo subraya- por el control y la misión de escolta ejercidos en estos días por el Ejército y la Guardia Civil.
Instalaciones de los feriantes en Ceuta. / CÓRDOBA
Según su percepción sobre lo visto en el territorio ceutí, calcula que penetraron por la frontera decenas de miles de personas y, posteriormente, “han echado a poco más de la mitad” porque, así lo transmite, “sigue habiendo magrebíes por aquí y no los pueden echar, sólo los llevan andando para la frontera”. Comprende que “quieren colarse para pasar a España”, en los tráileres y vehículos de estos feriantes, y, “si te rompen las cosas les da igual, porque no lo entienden”.
Varios días sin ingresos en Ceuta
Aparte de la tesitura de incertidumbre crónica, que soportan junto a sus hijos, advierten de que suman varios días “sin ingresos”, después de haber afrontado multitud de pagos ordinarios de impuestos, sueldos y suministros y asumir la subsistencia diaria en Ceuta.
En principio, desde Algeciras sólo confirman conexiones marítimas con “barcos chicos” y la próxima embarcación está programada para este martes a las 16.00 horas con la incógnita acerca de la capacidad de este medio de transporte para alojar sus vehículos y propiedades de grandes dimensiones. Antonio Pérez expresa que “nos tenemos que apañar” con esta solución alternativa porque “nosotros teníamos uno especial que venía de Marruecos” y, ahora, “si no entramos, te puedes pegar aquí otra semana abandonado y quedar a la mano de Dios”.
Tienen que pagar el barco y luego reclamar el dinero
En un primer momento, tras una reunión celebrada el viernes entre el gobierno autónomo de Ceuta y el colectivo de feriantes, desde esta administración pública se comprometieron a sufragar los costes extraordinarios de estos feriantes. No obstante, según la versión de este lucentino, posteriormente “nos llaman desde Algeciras diciéndonos que tenemos que pagar el barco y luego reclamarlo”, agravando el déficit financiero y los gastos inesperados.
“Nosotros vamos día a día, tenemos un sueldo, parece que la gente se piensa que nos llueve el dinero de los árboles”, comenta con sincera indignación Antonio Pérez. La siguiente ruta ha de conducirlos hasta Almería, a partir del 20 de agosto, coincidiendo con el inicio de la feria en la capital almeriense, una fecha que contemplan, por ahora, con una excesiva lejanía y entre el desasosiego por un traslado y un futuro inciertos.
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