A Emily Wilson, profesora de Estudios Clásicos de la Universidad de Pensilvania y destacada helenista, le honró que Christopher Nolan citara su traducción de la ‘Odisea’, o por lo menos el primer verso de la misma, como una de las influencias de su épica superproducción, pero el aprecio, en este caso, no ha sido mutuo. Al contrario. En un extenso y durísimo ensayo publicado en la revista ‘London Review of Books’, Wilson critica con vehemencia la película de Nolan y llega a asegurar que se «avergonzaría de haber escrito cualquier parte del guion». «El Odiseo de [Matt] Damon no es complicado, ni astuto, ni ingenioso«, lamenta la traductora, cuya lectura de la ‘Odisea’ arranca precisamente condensando en «hombre complicado» lo que otras traducciones anteriores referían como «hombre de muchos caminos», «hombre hábil en todas las formas de contienda» u «hombre de giros y vueltas».
Solo que de complicado, insiste la traductora británica, más bien poco. «Uno de los trucos más graciosos (y famosos) de Odiseo en Homero es decirle a Polifemo que su nombre es ‘Nadie’. Cuando el gigante ciego grita pidiendo ayuda a sus vecinos, los otros cíclopes se tranquilizan al saber que ‘Nadie’ le está haciendo daño. En la película, Odiseo no tiene que ser más astuto que Polifemo porque el cíclope es una marioneta sin inteligencia. Al gigante gruñón y tuerto de Nolan se le llama simplemente ‘eso’, apenas habla, no se emborracha y no tiene ni vecinos ni una oveja favorita», ilustra Wilson en un artículo titulado, muy conveniementememte, ‘An Uncomplicated Man’.
ay más personajes femeninos que en la mayoría de las películas de Nolan, gracias al material original. Pero ninguna de ellas tiene mucho que decir, a diferencia de las caracterizaciones en el poema»
Asume la también traductora al inglés de la ‘Ilíada’ que las adaptaciones «no necesitan ni deben seguir el original con la exactitud de una traducción» y cita ejemplos «memorables» como la ‘Eneida’ de Virgilio, ‘El paraíso perdido’ de Milton, ‘Ulises’ de James Joyce o ‘Penélope y las doce criadas’ de Margaret Atwood. «Algunas de las mejores transforman radicalmente o se resisten al material original», subraya, pero nada de eso ocurre, asegura, con la colosal epopeya filmada por el director de ‘Oppenheimer’. «A diferencia de otras películas de Nolan, la ‘Odisea’ no es aburrida, gracias a la obra original, que es imposible de arruinar por completo. Es un espectáculo audiovisual para toda la familia, como un elaborado espectáculo de fuegos artificiales del 4 de julio, y con un nivel similar de profundidad narrativa y emocional», ironiza.
Escritura «pésima»
Más de 4.000 palabras, lo que equivaldría a unas cinco páginas de la edición impresa de El Periódico, dedica Wilson a analizar todo lo que, en su opinión, no funciona en la gran —grandísima según el formato— pantalla. ¿Un ejemplo? Veamos. «La ‘Odisea’ de Nolan carece de muchos de los elementos que hacen grande al poema. No tiene nada convincente que decir sobre el tiempo, la memoria, la historia, la guerra, ni sobre la relación entre el glorioso regreso de un guerrero y las vidas de su familia, adversarios, camaradas, amigos y vecinos. Carece de profundidad psicológica, emocional, política y ética. Su estructura narrativa es artificiosa. La escritura es pésima. Ninguno de los personajes tiene una motivación convincente para sus acciones o palabras. No hay escenas de sexo y toda la comida se ve horrible», resume la traductora.
La filóloga también señala omisiones catastróficas —ni rastro de Esqueria, Nausícaa o los feacios—, relativiza el impacto progresista de un reparto multirracial en el que casi todos los actores no blancos están ahí para interpretar diferentes versiones del «típico amigo negro» y afea al realizador su tratamiento de los personajes femeninos. «Hay más personajes femeninos que en la mayoría de las películas de Nolan, gracias al material original. Pero ninguna de ellas tiene mucho que decir, a diferencia de las caracterizaciones en el poema«, lamenta. A modo de ejemplo, Wilson se detiene en el caso de Calipso, ninfa que retiene a Odiseo en la isla de Ogigia y que, intepretada por Charlize Theron, se convierte en «una terapeuta no remunerada que alivia el alma del maltrecho y traumatizado Odiseo con medicamentos, y escucha con benevolencia su inconexo relato de desgracias».
Las adiciones de Nolan, su relectura moral del poema homérico y el dilema ético de filmar parte de la película en el territorio ocupado del Sáhara Occidental también son motivo de crítica, pero pese a todo lo expuesto y a la crudeza con la que se despacha con el guion —»escribir diálogos no es uno de los talentos de Nolan«, asegura—, Wilson reconoce que «el estreno de la ‘Odisea’ sigue siendo un acontecimiento digno de celebración. Menos mal.
«En lo que se dice que es una época de declive de la alfabetización y la ‘muerte de las humanidades’, las traducciones de la ‘Odisea’, incluida la mía, se venden como pan caliente. Algunos de los que compran el libro o acuden al cine a ver a Tom Holland podrían estudiar griego antiguo. Quizás la película convenza a algunos administradores universitarios de no recortar sus departamentos de literatura, lengua e historia. Nolan, que estudió inglés en el University College de Londres, se esfuerza por lograr que el público general vuelva a leer, y se lo agradezco«, remata. Algo es algo.
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