Víctor Sánchez afronta una pretemporada decisiva en el Córdoba CF. El delantero sevillano, que tiene contrato con la entidad blanquiverde hasta 2028, regresó al club después de terminar la pasada campaña cedido en el Marbella, de Primera Federación, y es una de las apuestas de Iván Ania para el nuevo curso en la Liga Hypermotion.
El atacante ha repasado sus inicios en el fútbol, los sacrificios realizados hasta alcanzar el profesionalismo y sus expectativas ante la oportunidad de hacerse un hueco en la plantilla cordobesista.
En sus primeros recuerdos con el balón aparece especialmente la figura de su padre y aquellas jornadas de entrenamiento en el parque del Alamillo, en Sevilla. «Íbamos en bicicleta desde casa. Mi padre llevaba un saco de balones, unos conos y algunas cosas más. Nos ponía ejercicios de tecnificación y de disparo. Cada vez que lo recuerdo me emociono, porque con el tiempo valoras que tu padre te dedicara su día libre para pasar contigo una mañana entera”, explicó.
Víctor Sánchez, la pasada temporada con el Marbella. / CÓRDOBA
La influencia de su padre
El fútbol siempre estuvo presente en el entorno familiar de Víctor Sánchez. Su padre había practicado este deporte y fue quien comenzó a inculcarle, junto a su hermano, la importancia del entrenamiento y de la constancia.
“Mi padre ha sido un fanático del fútbol desde pequeño. Por lo que cuentan sus amigos, era bueno jugando. Ha estado siempre con un balón en los pies y entiende de fútbol y de ejercicios, aunque no tuviera una preparación específica”, señaló.
El objetivo inicial no era únicamente formar futbolistas, sino mantener a sus hijos vinculados al deporte. “Nos metió en este mundo para que estuviéramos haciendo deporte y, si se daba la posibilidad de que saliéramos buenos, eso que nos llevábamos”, añadió. Aquellos ejercicios en el parque fueron el punto de partida de un camino que posteriormente lo llevó a competir en categorías inferiores y a acercarse progresivamente al fútbol profesional.
El impacto de entrenar con el Sevilla
El momento en el que comenzó a considerar que podía llegar a la élite se produjo después de firmar por el Sevilla y participar en sus primeros entrenamientos con el primer equipo. “Pasé de entrenar en campos de césped artificial con jugadores de Tercera División a hacerlo con campeones del mundo”, recordó.
Víctor Sánchez coincidió con futbolistas como Jesús Navas, Gonzalo Montiel y Marcos Acuña, una experiencia que supuso un importante punto de inflexión. “Después del primer entrenamiento llegué a casa y se lo dije a mi hermano: ‘Estoy rozándolo’. Sabía que me quedaba muchísimo camino, pero aquel fue el momento en el que pensé que podía conseguirlo”, relató.
Además del nivel deportivo, le sorprendió el comportamiento de los integrantes del primer equipo. Especialmente significativa fue la actitud de Jesús Navas. “Había ganado Eurocopas, un Mundial y muchísimos títulos, pero veía que eras canterano, te saludaba, se preocupaba por ti y te preguntaba cómo estabas. Aquella humildad me impactó”, manifestó. De esa experiencia extrajo una lección que todavía conserva. “Juegues donde juegues, la humildad y el respeto están por encima de todo”, afirmó.

Víctor Sánchez, en un entrenamiento, junto a Carlos Albarrán. / Manuel Murillo
«Para conseguir lo que sueñas hay que sudar sangre»
El camino hasta el fútbol profesional no fue sencillo. El delantero recuerda numerosos partidos en campos modestos y superficies en malas condiciones antes de recibir una oportunidad en una categoría superior. “Para conseguir lo que uno sueña hay que sudar sangre. He jugado en muchos equipos, en campos pequeños, en céspedes artificiales malos y en pueblos perdidos”, explicó.
El atacante considera que esa etapa fue necesaria para aprender a valorar las oportunidades posteriores. “Tienes que pasar por ahí para que, si algún día te llega la posibilidad, sepas que lo que tienes no es fácil y recuerdes siempre de dónde vienes”, agregó.
La llamada del Córdoba CF tuvo, por ello, un significado especial para él. La compartió inmediatamente con su familia. “Se lo conté a mi hermano, a mi padre y a mi madre casi entre lágrimas. Después de tanto tiempo jugando en campos de barro, que te llegue la oportunidad que tanto esperas es algo que emociona”, reconoció.
La cesión al Marbella como preparación
El Córdoba CF cerró su incorporación durante la pasada temporada, aunque el futbolista terminó el curso cedido en el Marbella antes de incorporarse definitivamente al conjunto blanquiverde. Víctor Sánchez asumió aquella decisión como una etapa necesaria dentro de su crecimiento. “Cuando contactaron conmigo me explicaron que terminaría la temporada en Marbella y que no iría directamente a Córdoba. Me lo tomé como una fase más de preparación para llegar a un sitio grande”, indicó.
El sevillano era consciente de la dimensión de su nuevo destino. “Sabía que el Córdoba es un club importante en España y quería llegar totalmente preparado para demostrar que valgo para estar aquí”, afirmó. Su estreno en Marbella no pudo ser más positivo, ya que marcó apenas unos días después de incorporarse.
“Debutar y marcar es algo soñado para cualquier futbolista, pero todavía más para un delantero. Llevaba prácticamente una semana, salí de inicio y marqué a los 20 minutos. Eso te da un plus de confianza que solo los delanteros podemos entender”, apuntó.

Iván Ania da instrucciones a Víctor Sánchez en el partido contra el Sevilla. / Manuel Murillo
Velocidad, potencia y remate
Víctor Sánchez se define como un delantero rápido, potente y con capacidad para atacar los espacios a la espalda de los centrales. “Me gusta ir al espacio y caer a la espalda de la defensa. Por mi físico y mi estatura, también suelo ganar muchos balones por arriba”, explicó.
Dentro del área se considera un atacante con instinto rematador y recursos para finalizar con ambas piernas. “Intento tocar siempre el balón, me da igual con la izquierda o con la derecha. Soy un delantero rematador y estoy para el equipo tanto ofensiva como defensivamente”, añadió.
Su perfil puede ofrecer a Iván Ania una alternativa diferente dentro de la delantera, especialmente en encuentros que requieran profundidad, potencia física y presión sobre la salida de balón rival.
Cada entrenamiento es una prueba
El delantero asume que su continuidad en la plantilla dependerá del rendimiento que ofrezca durante la pretemporada. La competencia no le provoca ansiedad, sino que la entiende como una circunstancia habitual dentro del fútbol profesional.
“Cuando estás en estos niveles, tengas el puesto ganado o no, siempre estás en el punto de mira. En cada entrenamiento y cada partido tienes que dar el cien por cien, porque todos estamos preparados para jugar”, señaló.
Víctor Sánchez tiene claro que no puede relajarse. “En cuanto aflojes, puede llegar alguien por detrás y quitarte el puesto. Sé que todos los entrenamientos y los partidos son una prueba”, afirmó. Su objetivo inmediato pasa por aprovechar cualquier oportunidad que le conceda el cuerpo técnico. “Busco mi momento para que, cuando llegue, esté preparado y pueda demostrarle al míster que se puede contar conmigo”, aseguró.
El gol que sueña en El Arcángel
Como delantero, Víctor Sánchez imagina su estreno soñado en El Arcángel con un gol decisivo. “Como cualquier niño, pienso en marcar el gol de la victoria en el último minuto, aunque me da igual cuándo sea y de qué manera”, explicó.
En caso de marcar como blanquiverde, su primer pensamiento estaría dirigido hacia quienes lo han acompañado durante toda su carrera. “Correría a abrazar a mis compañeros y me sentiría el futbolista más feliz del mundo. Después buscaría la mirada de mi familia para dedicárselo y darles las gracias, porque ese gol también sería suyo”, afirmó.
El atacante entiende que ha llegado el momento por el que lleva años trabajando. “Esta es la oportunidad que siempre buscaba y voy a luchar por quedármela, por conseguirla y por hacerme un hueco en este equipo. Siempre he soñado con jugar en un club grande y el Córdoba es uno de ellos”, concluyó.

Víctor Sánchez conduce el balón en el choque contra el Elche. / LOF / VICENTE VIDAL















