China nunca ha sido un actor secundario en la industria de la Inteligencia Artificial (IA). Pese a que los laboratorios de desarrollo y compañías punteras del sector se encuentran en EEUU, especialmente las que reciben una mayor cantidad de atención mediática, el gigante asiático dejó claro desde el principio de esta carrera que su intención como potencia tecnológica era jugar un papel protagonista, rivalizando con todos los medios que tiene a su disposición.
El presidente chino, Xi Jinping, ha revalidado este mandato a través de una comparecencia de la que se destila una intención muy clara: quemar todas las naves para posicionar a China en el mapa de la IA no solo asiático, sino global, y como referente.
Una apuesta sin reservas
El mandatario dio un discurso en el seno de una conferencia de IA en Shanghái, en la que dejó claro que, China va con todo en su apuesta por la IA. El mandatario reclamó una “cooperación nacional extensiva”, ofreciendo a países en desarrollo el entrenamiento de expertos chinos para ayudarles a construir capacidad en la industria de la IA.
Xi reconoció que la industria avanza a una “velocidad galopante”, lo que hace aún más urgente la necesidad de dirigir esta embestida “en una dirección positiva”. “Debemos comprender con mayor precisión el alcance de la supervisión y la gobernanza”, afirmó.
Lo cierto es que los modelos chinos nunca han sido productos de nicho. Según destaca una información de ‘Financial Times’, compañías europeas y estadounidenses están dejando de lado los modelos de OpenAI y Anthropic y pasándose a sus contrapartes asiáticas, mucho más baratas y personalizables.
La conquista del mercado
Empresas como DoorDash, Siemens o Airbnb, entre otras, han decidido comenzar a trabajar con modelos de DeepSeek, Z.ai o Moonshot, entre otras empresas chinas, al ser mucho más baratos que los occidentales, cada vez más capaces y, en algunos casos, más fáciles de utilizar en sus propias infraestructuras.
En un artículo de opinión publicado días antes, el mandatario chino empleó una metáfora para poner de manifiesto la necesidad de unión entre países para potenciar el rol del Sur Global en la explosión de la industria. “La IA no debería ser una actuación en solitario de un único país, sino una sinfonía de cooperación internacional”, apostilló.
Para adelantar a EEUU y sus dos laboratorios más potentes, OpenAI y Anthropic, China ha seleccionado cuidadosamente dos compañías nacionales para dotarlas de recursos. El nombre de la primera sonará a algunos: DeepSeek. A mediados de febrero de 2025, una IA china de bajo coste descolocó a todos los expertos con sus capacidades, capaz de rivalizar con el ChatGPT de la época.
El efecto DeepSeek
Aquel movimiento desató un auténtico terremoto, generando reacciones de Europa y EEUU. El modelo DeepSeek-R1 alcanzó el primer puesto entre las aplicaciones más descargadas en las tiendas de aplicaciones móviles, incluso de EEUU. La compañía declaró que solo había invertido 5,6 millones de dólares para desarrollar el modelo, una cifra verdaderamente irrisoria si se compara con los cientos de miles de millones que OpenAI y Anthropic han dedicado a los suyos.
Pese a que DeepSeek ha seguido presente, de forma ocasional, en el imaginario mediático occidental, su ola pasó de largo. La pasada semana la prensa internacional informó de que la compañía estaba acelerando los trámites para salir a Bolsa el próximo año, al igual que lo hará OpenAI, y después de Anthropic, que quiere salir este mismo año.
DeepSeek saldrá a bolsa en China, como no podría ser de otra manera, buscando financiación para dar el gran salto a la escena internacional como laboratorio de referencia. La compañía china buscará también recaudar más fondos en el mercado privado antes de la salida a bolsa, apenas unas semanas después de cerrar una ronda de financiación récord de 7.000 millones de dólares, apunta ‘Bloomberg’.
La baza de Moonshot
Otro de los caballos de batalla que China prepara es Moonshot. La ‘startup’ acaba de lanzar su modelo Kimi K3, el modelo más grande hasta la fecha surgido de un laboratorio del país. Según los análisis realizados por expertos, las capacidades de este modelo se acercan a las de Claude Opus 4.8, el buque insignia de Anthropic.
Estas mediciones se realizan en función del número de parámetros, que calculan la potencia, en términos simples, de una IA. Pese a que la empresa estadounidense no ha revelado oficialmente los parámetros con los que cuenta su modelo, se especula que tiene entre 1,5 y 2 billones. Kimi K3, según Moonshot, tiene 2,8 billones de parámetros, batiendo ampliamente a Opus.
Otra de las diferencias fundamentales entre estos dos modelos es que Kimi K3, que también supera en desempeño al ChatGPT 5.5 de OpenAI, será gratuito. Hasta ahora, el consenso del mercado marcaba que los modelos chinos iban entre 8 y 12 meses por detrás de los estadounidenses en rendimiento, que siempre han sido más caros.
De hecho, Anthropic tiene entre sus planes aumentar el precio de Opus 4.8 en un 50%. De alguna manera ha de sostenerse el ingente desembolso de los laboratorios estadounidenses en sus modelos de vanguardia. China parece preparada para romper ese equilibrio y sacudir de nuevo los cimientos de la industria.
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