La entrada masiva de más de 60.000 personas en Ceuta no es un hecho puntual, sino una crisis con profundas raíces geopolíticas. Así lo analiza el experto en seguridad y geopolítica, Amin Lejarza, quien califica la situación como una “gran negligencia” por parte de las autoridades marroquíes. El analista traza una línea cronológica que conecta directamente este suceso con la reciente visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia para estrechar relaciones, lo que habría provocado la reacción de Marruecos.
Aunque fuentes gubernamentales apuntan a las mafias, Lejarza sostiene que el problema es más complejo. “Los dos factores incurren en esta crisis migratoria”, afirma, señalando que existe tanto la acción de las mafias como un componente diplomático. Según el experto, ha habido una “dejación” deliberada por parte de las fuerzas de seguridad de Marruecos, que han actuado de forma más laxa. “60.000 personas no se cuelan de manera gratuita y fácil”, subraya, basándose en su conocimiento de la frontera.
La logística detrás de esta entrada masiva evidencia que no fue un movimiento espontáneo. El analista destaca que existe una “previa organización” de los migrantes, a menudo coordinada a través de las redes sociales. En estas plataformas, se difunde propaganda que presenta el paso a España y Europa como un camino sencillo y sin consecuencias legales, como las devoluciones en caliente, para atraer a un mayor número de personas.
Más allá de la presión migratoria, Lejarza identifica un claro factor económico en la actuación de Marruecos. España busca diversificar sus fuentes de energía para no depender de un único proveedor, recuperando a Argelia como suministrador principal. Esta estrategia choca con los intereses marroquíes, que promueven un ambicioso proyecto de gasoducto desde Nigeria que atravesaría la costa atlántica para abastecer a Europa a través de su territorio, compitiendo directamente con el gas argelino.
En este contexto, la crisis en Ceuta se interpreta como un “toque de atención” de Rabat a Madrid. El mensaje, según el analista, es claro y directo, una advertencia por el acercamiento a su rival regional. “Ah, te has acercado a Argelia, cuidado por dónde vas”, resume Lejarza para ilustrar la postura marroquí en este complejo tablero de ajedrez geopolítico.
La confianza con la que actúa Marruecos se sustenta en sus sólidas alianzas internacionales, especialmente con Estados Unidos. Lejarza recuerda que existen “factores históricos” que a menudo se pasan por alto: “Marruecos es el primer país del mundo que reconoce a Estados Unidos”. Esta relación histórica, que se materializó con la primera embajada estadounidense en Tánger, otorga a Rabat una posición de fuerza en la escena internacional.
A esta alianza se suma lo que el experto denomina un “triunvirato” formado por Marruecos, Estados Unidos e Israel. Según Lejarza, a estos tres países “les une el lobby judío, un lobby sionista” con intereses comunes, lo que facilita una coordinación estratégica que fortalece aún más la posición de Marruecos en la región y frente a sus vecinos.
Pese a la vulnerabilidad que esta situación genera en Ceuta y Melilla, el analista se muestra convencido de que la soberanía de las ciudades autónomas no está en peligro. Lejarza cree que “hay un límite” y confía en que, ante un escenario extremo, la Unión Europea tomaría “acciones más proactivas contra Marruecos” para defender a España, a la que considera el “estado agredido” en esta crisis.














