No aprendemos la lección

Procedo a descifrar, de manera sencilla y rápida, los números que el Barça le ha endosado al Real Madrid en los dos últimos ejercicios. Para entender la magnitud de la gesta, es sumamente importante recordar que el bienio arranca con el cuadro blanco habiendo conseguido el doblete, Liga y Champions – con las dosis de surrealismo habituales – y con la contratación del futbolista que persiguieron durante siete años y que casi iba a suponer el hundimiento y cierre del club azulgrana: Kylian Mbappé. Pues bien, con Flick en el banquillo y Lamine en el césped, son cinco títulos para el Barça en el mano a mano, seis clásicos de siete posibles y tres finales ganadas directamente a su rival, dos de Supercopa y una de Copa del Rey. En los clásicos, el parcial es de 20 goles a 9, a favor de los azulgrana. Un destrozo. Una matanza deportiva.

Os pregunto, a todos vosotros, aficionados y simpatizantes blaugrana: si hubiera sido al revés, si fuera el Madrid el que hubiera pasado por encima del Barça y fuera el equipo de Hansi el que estuviera fichando a diestro y siniestro, ¿qué diríais? ¿dónde estaríais? Permitidme que os lo diga. En la cueva, temblando por otro año de sequía. Ellos no. Pese a haber firmado dos temporadas de espanto, pese a haber sido humillados permanentemente por un equipo cuyos varios de sus líderes eran aún juveniles, se dan el gusto ahora, tras haber adquirido varios cromos de lujo y sin saber todavía cómo van a encajar ni cómo van a funcionar colectivamente, de defender que su plantilla es superior a la del Barça, que son ya los grandes favoritos para recuperar la Liga y que, encima, su cantera, utilizada sólo para monetizar y financiar a sus estrellas, es la mejor del mundo por lo mucho y bien que saben colocarla en el mercado. ¿Sabéis cuál es el drama? Que muchos culés… ¡les compran el relato!

Se acongojan con los fichajes de Florentino, sin reparar en que en su plantilla Flick tiene a ocho campeones del mundo y se preguntan por qué el Madrid vende por 70 a Gonzalo, sin poner en valor que en su club, a los buenos, no los venden. Los ponen para que tiren del carro, compitan y ganen. Sólo con un matiz: espero que, a partir de ahora, entiendan que hay que hacerlo siempre, no sólo cuando la economía acucia. Siempre hay que echar una mirada a lo que viene de abajo, antes de atacar el mercado, tengas lo que tengas en la caja. Si el Barça pusiera a la venta hoy mismo a Cubarsí, Fermín, Gavi, Lamine y Bernal, ¿cuánto dinero ingresaría? Igual le daba para financiar medio Camp Nou. Son culturas distintas. De acuerdo, ambas legítimas. Pero me parece que hay que agarrarse a aquello que te ha dado identidad y éxito, a partes iguales.

De verdad, entiendo la preocupación por lo del nueve y el debate sobre si fichar a un medio o un central. Pero deprimirse por los refuerzos de un Madrid devastado por los resultados es de un cainismo que creía superado. El Barça tiene deberes, por supuesto. Se le han ido los goles de Lewandowski y eso implica un recambio de nivel. Hansi lo ha pedido porque, más allá del fondo de armario y la versatilidad ofensiva que pueda conseguir con las llegadas de Gordon y Adeyemi, necesita números. Y el club debe tomar una decisión sobre el alargue del caso Julián y solucionar el futuro de Ferran. Pero el Barça tiene, todavía, lo más importante: la idea de juego y el rumbo. Con eso, debería bastar para observar los fichajes del rival desde una hamaca. Y si puede ser, con la piscina cerca

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