«Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos», dijo la vicepresidenta Victoria Villarruel sobre los últimos exabruptos de Javier Milei. «Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior», comentó además en relación al decreto del Ejecutivo conocido este jueves que permite prohibir el ingreso y expulsar del país a extranjeros sospechados de ser parte de una «campaña anti argentina». La palabra «insensatez» pasó horas más tarde al arco opositor, después de que el anarco capitalista anunciara por cadena nacional las «reformas estructurales más importantes de los últimos 91 años» en el Banco Central (BCRA) para poner fin a la emisión de dinero que, aseguró, con su apego a los datos icomprobables, llevó al país a una «tasa de inflación acumulada de más de 12 trillones por ciento» desde 1935. MIlei hizo una vez más gala de pasión por los cálculos que provocan estupor en numerosos economistas. «La tasa de inflación acumulada desde la creación del BCRA asciende a 12.819.532.788.614.400.000 por ciento». Lo peor, sostuvo Milei, sucedió después del derrumbe financiero de 2001, cuando «la progresía nos decía que iba a ser diferente porque la política monetaria estaría ligada a criterios de racionalidad científica, y en lo que va del siglo XXI la tasa de inflación acumulada asciende a 168.580%». Desde que gobierna Milei, en diciembre de 2023, la inflación acumulada es de 319%.
El mandatario no se privó de su fraseología y el ataque a la vieja política, «la casta», que ocupa, sin embargo, posiciones estratégicas en el Gobierno de ultraderecha. En medio de las muletillas, el presidente aseguró que el proyecto que debe analizar el Congreso es una garantía de blindaje del programa económico. Con esta ley quiere evitar que futuras administraciones financien el gasto público a través del BCRA.
La Carta Orgánica del Banco Central que entre sus atribuciones están la promoción, «en la medida de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el Gobierno nacional», de «la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social». Milei se propone reformar ese estatuto y «poner fin con la estafa de falsificar dinero para financiar a la política, cuya manifestación más evidente es la tasa de inflación. Dicha estafa es más conocida como impuesto inflacionario, que permite aumentar los ingresos tributarios sin autorización del Congreso». A la vez, Milei propone crear una «grillete fiscal» que se inspira en el «shutdown» de Estados Unidos, donde cierran temporalmente las oficinas y servicios federales si el Congreso no aprueba a tiempo una ley de presupuesto. Durante esta pausa, se suspenden programas no esenciales y miles de empleados dejan de recibir sueldo.
La exdirectora del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, advirtió que con las enmiendas no será posible regular a los bancos y billeteras virtuales que cobran tasas altísimas. Se prohibirá una política económica para reaccionar ante eventuales crisis internas o externas. Entre las pocas funciones que le quedarían al BCRA estarían la de regular la base monetaria y comprar dólares para pagar a los acreedores externos.
Caída en los sondeos
En este contexto, una encuesta de la consultora QSocial da cuenta de que la mitad de los argentinos ya no está dispuesta a seguir esperando una mejora económica. Los efectos de la política de ajuste han provocado que seis de cada diez personas no lleguen a fin de mes. Un 67% de los entrevistados por QSocial consideran que ya «no vale la pena» el sacrificio. Un 20% afirmó que estar todavía dispuesto a esperar que se materialicen las promesas hasta las elecciones presidenciales de 2027, mientras que un 10% hasta fin de este año. El 47% de los encuestados cree que todo empeorará más. Apenas un 16% de los consultados calificó el presente como «bueno».
A la vez, el Índice de Optimismo Ciudadano (IOC) elaborado por Poliarquía detectó un aumento «fuerte» del pesimismo. Se trata del peor registro de toda la era Milei. Un 58% de las personas no tienen expectativas. «Caen los niveles de apoyo al Gobierno, la confianza de los consumidores, el optimismo y la esperanza social, lo que se traduce en una merma del apoyo electoral al oficialismo». Eso se debe a la falta de una «mejora perceptible de la economía cotidiana». En la medición de Trespuntozero, solo un 35,2% de las personas todavía apoyan al anarco capitalista.
«La población estaba entre deprimida y enojada. La selección le dio esperanzas y alegría. Terminado el Mundial, hay una vuelta a una realidad dura, con caída de ingresos y plata que no alcanza; caída de expectativas, de aprobación de gestión y de imagen de los dirigentes oficialistas», opinó el consultor Hugo Haime.
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