- Más invasiones rusas
- Francia busca 50.000 soldados más
- Rechazo a la mili
- Guerra asimétrica
- Conflicto de desgaste
- Más efectivos
- 7.000 más en España
- No son una guardería
- ¿Aumentar las plantillas?
- Paro y valores
“Creo que para el ejército es un problema, porque al final tienes que gestionar mucha gente todos los años. Si fuera como antes, pasaban nueve meses, te tiras otros cuatro meses para formarlos, luego puedes contar con ellos durante un tiempo y ya se van. Usas muchos recursos en formar gente”.
Esa respuesta la dio hace unos meses el comandante del Ejército del Aire Antonio Mancebo, que ocupa un puesto de responsabilidad en el Ala 15, unidad dotada con F-18 y con base en Zaragoza, que participa en la defensa del espacio aéreo de España y también despliega en operaciones en el exterior, como las misiones de policía aérea de la OTAN en el Báltico.
El comandante Mancebo concedió una entrevista hace unos meses para el pódcast «Por & Para Estudiantes». Sus respuestas se han viralizado recientemente.
Le preguntaron si está a favor o en contra del regreso de la ‘mili’. Su respuesta fue la ya citada: formar a militares exige una inversión en tiempo y recursos que sólo se amortiza si esos militares formados desarrollan una carrera de años en las Fuerzas Armadas, justo lo contrario de un servicio militar de unos meses.
Más invasiones rusas
La ‘retirada’ de Estados Unidos de su anterior responsabilidad como garante de proteger la paz mundial, a instancias de su actual presidente, Donald Trump, y las amenazas que se empiezan a sentir en el propio territorio comunitario, han llevado a la Unión Europea a plantearse, con cierta urgencia, la creación de un ejército europeo con todas las consecuencias.
A ello se suman la invasión rusa de Ucrania y el peligro de que intente hacerse con otros territorios que pertenecieron a la desaparecida Unión Soviética.
Distintos informes apuntan a vulnerabilidades importantes entre los países europeos en caso de una guerra convencional de alta intensidad frente a Rusia.
Francia busca 50.000 soldados más
Esos factores han llevado a varios países de la Unión a tomar medidas de reforzamiento militar, incluyendo un notable incremento de sus efectivos. Y algunos, como es el caso de Francia, han aprobado la puesta en marcha, de nuevo, del servicio militar, aunque voluntario.
Emmanuel Macron ha decidido la vuelta del servicio militar con el argumento de que hay que “preparar la nación y sus fuerzas morales frente a las amenazas crecientes”. Por eso, ha puesto en marcha el Servicio Nacional Voluntario (SNV), con un objetivo de 50.000 efectivos en el año 2035.
Rechazo a la mili
La «guerra fría» entre Rusia y la OTAN ha alcanzado una tensión máxima desde que, en febrero de 2022, Vladímir Putin lanzó la invasión de Ucrania con el objetivo de apoderarse de gran parte del sur y el este del país, y de sustituir el gobierno de Zelensky por uno prorruso.
Ese conflicto, que se ha enquistado y supera ya los cuatro años y medio, ha reintroducido en Europa la guerra convencional de alta intensidad: el enfrentamiento entre las fuerzas armadas de dos países, con bombardeos de ciudades (mediante artillería y aviación), choques de fuerzas acorazadas y una guerra de trincheras que recuerda a la Primera Guerra Mundial, pero con los drones como elemento novedoso que transforma el campo de batalla.
Guerra asimétrica
Hasta Ucrania, las fuerzas armadas de la OTAN llevaban décadas enfocadas principalmente a la guerra asimétrica: el enfrentamiento contra grupos terroristas e insurgentes, no contra otros ejércitos de estados soberanos.
Ante ese tipo de guerra asimétrica, la tendencia parecía ir en dirección a unas estrategia donde la tecnología permitiría reducir el personal. La automatización de sistemas de armas, y sobre todo los drones, llevarían a que esos sistemas de armas fueran operados por menos personal.
De ahí que en documentos de análisis estratégico se diera por hecho que los ejércitos iban a ser, en el futuro próximo, más pequeños, con menos personal pero más tecnológicos.
Conflicto de desgaste
Esas previsiones han saltado por los aires con la guerra de Ucrania. Ese conflicto ha derivado en una guerra de desgaste, en el que tanto Ucrania como Rusia consumen municiones, armamento y soldados en grandes cantidades, en frentes que permanecen estables o que avanzan a costa de enormes pérdidas humanas y materiales.
La invasión rusa de Ucrania ha hecho replantear toda la estrategia militar de la OTAN. Una consecuencia es que los aliados no sólo se comprometen a aumentar el gasto, para tener más y mejores carros de combate, sistemas de artillería, aviones de combate, buques…
Otra necesidad es incrementar las reservas de municiones, y disponer de industrias capaces de trasformarse rápidamente para fabricar de forma masiva balas, misiles, proyectiles de carros y artillería… que se consumirían de forma acelerada en caso de estallar un conflicto de alta intensidad entre ejércitos.
Más efectivos
Se ha decidido también aumentar el número de militares. El objetivo es claro: que la alianza atlántica, sobre todo en Europa, cuente con un número mayor de soldados de los que dispone ahora, por si tuviera que hacer frente a un conflicto con un enemigo capaz de poner sobre el campo de batalla a cientos de miles de soldados. Justo lo que está haciendo Rusia en Ucrania.
Aunque la guerra se tecnifique, y se apueste por los drones y otros sistemas similares, esa tendencia ha de combinarse con la disponibilidad de grandes masas de soldados para defender el territorio. Es un equilibrio complejo: personal más preparado, y más personal.
Algunos países europeos están debatiendo o adoptando ya medidas de reclutamiento voluntario o forzoso de jóvenes para que hagan el servicio militar. Y, sobre todo, están aprobando planes para aumentar de forma notable sus ejércitos: el caso más claro es Alemania.
7.000 más en España
En España, por ahora el Gobierno ha anunciado un plan de aumento modesto, de unos 7.000 militares hasta 2029.
El problema es que en los últimos años la plantilla de las Fuerzas Armadas se ha estancado, incluso reducido, al darse de baja (por cumplir la edad máxima o por bajas voluntarias) más militares de los que ingresan cada año.
El Ministerio de Defensa elaboró un informe sobre la vuelta del servicio militar, en el que analizaba los casos de Israel, Suiza, Finlandia… Según publicó Confidencial Digital, la conclusión era que ese medida reforzaría la capacidad de respuesta ante crisis de alta intensidad y proporcionaría una reserva de ciudadanos entrenados.
No son una guardería
Confidencial Digital ha recabado las opiniones de militares de alto rango, sobre todo generales y oficiales en activo, más bien jóvenes, sobre la posibilidad de poner en marcha en España un servicio militar voluntario. La opinión es claramente contraria.
El resumen de sus argumentos es que las Fuerzas Armadas “no son una guardería”, que no están para enseñar a unos efectivos que, además, permanecerán poco tiempo en activo.
Los argumentos encajan en los que dio en la entrevista citada el piloto del Ejército del Aire.
El esfuerzo de preparar a miles de jóvenes cada año llevaría muchos meses, mientras que su desempeño tendría límite más bien corto. Por así decirlo, no compensa.
Tampoco les sirve el argumento, que se utilizó en el pasado para defender el servicio militar obligatorio, de que se fomentan unos valores entre la sociedad y de que aumenta la cohesión social e incluso el amor a España.
Creen que ese no es su papel principal, sino garantizar de forma efectiva la defensa militar de nuestro país, y no creen que con la ‘mili’ se avance en ese sentido.
No quieren -insisten- gente que entra y después se va. Se tarda más tiempo en enseñarles que el plazo en el que van a ser útiles. Es un enorme desgaste y bastante inútil, sobre todo sin sentido para operar sistemas de armas complejos.
Un reclutamiento masivo sólo podría tener sentido en un caso extremo, como le pasó a Ucrania: que una invasión ponga en peligro la propia existencia del país, y sea necesario reclutar de manera masiva a ciudadanos para que, al menos, cojan un fusil y vayan al frente a frenarla.
¿Aumentar las plantillas?
Aunque pudiera darse el caso de que el servicio militar temporal sirviera para reclutar soldados profesionales, porque muchos de esos voluntarios decidan quedarse, lo que demandan generales y oficiales es más personal fijo.
Si lo que se busca es aumentar efectivos, en lugar de un servicio militar voluntario lo que hay que hacer es aumentar las plantillas actuales. Es la respuesta de los generales y oficiales consultados.
Pocas veces en su historia el Ministerio de Defensa ha manejado tanto presupuesto como con Margarita Robles de ministra.
En los últimos años, Defensa ha aprobado algunos aumentos de salario, sobre todo en los empleos más bajos (soldados y marineros estaban por debajo del “mileurismo”). Pero aun así, los sueldos en las Fuerzas Armadas son más bajos que en las Fuerzas de Seguridad del Estado, por ejemplo.
Paro y valores
De forma más velada que explícita, en los ejércitos se reconoce que existe un problema de reclutamiento. El paro, también el juvenil, está en cifras reducidas, y las Fuerzas Armadas no atraen a jóvenes que no encuentran otra salida laboral.
Con los salarios bajos, los cambios de destino, las dificultades para conciliar la vida militar y familiar, ser militar es una opción menos atractiva para una juventud donde valores como el patriotismo y la disciplina se perciben de forma distinta a hace unas décadas. Así lo admiten informes y análisis de los mandos de personal del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire.
Si llegó a haber 27 solicitudes por cada plaza de ingreso en la Escala de Tropa y Marinería, ahora rondan las 4 solicitudes por plaza. Y hay unas cifras llamativas de bajas en los centros de formación y en los primeros años de servicio en las unidades.
Todos estos factores provocan que la captación y la gestión del personal pueda ser un desafío para las Fuerzas Armadas en los próximos años, aunque en estos tiempos de “rearme” el foco se esté centrando en los grandes programas de armamento en los que el Gobierno de España está invirtiendo miles de millones de euros.











