ESTUDIO CRISIS CLIMÁTICA | El cambio climático ha multiplicado por 20 las condiciones extremas que han alimentado los incendios de este verano en España

Un incendio puede iniciarse por la caída de un rayo, un accidente, una negligencia humana o incluso por la acción deliberada de un pirómano. Pero lo que convierte una chispa inicial en una catástrofe no es solo cómo empieza, sino las condiciones que encuentra a su alrededor. Sobre todo, las del suelo y la atmósfera. Según un análisis de atribución elaborado por World Weather Attribution, una de las principales plataformas internacionales dedicadas a estudiar cómo el cambio climático altera los fenómenos extremos, el calentamiento global provocado por la actividad humana ha multiplicado al menos por 20 la probabilidad de que el centro de España experimentara unas condiciones meteorológicas tan extremas como las que han alimentado los incendios registrados este verano. El estudio, publicado este viernes, afirma que, de no ser por el calentamiento global, el calor, la sequedad y la inflamabilidad de la vegetación de la zona de Ávila, Madrid y Toledo habrían sido menores. Y seguramente, también las condiciones que han permitido que estos incendios se convirtieran en algunos de los más extensos y devastadores de la historia de España.

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