El Hospital Parc Taulí de Sabadell crea una unidad pionera para combatir las enfermedades del amianto

El Hospital Parc Taulí de Sabadell ha puesto en marcha la Unidad Multidisciplinaria del Amianto, una iniciativa pionera destinada a centralizar y mejorar la atención de todas las personas afectadas por la exposición a este peligroso mineral. Actualmente, el servicio de Neumología del centro realiza el seguimiento de aproximadamente 300 personas, una cifra que los especialistas consideran que es solo una pequeña fracción del total de afectados. El objetivo es aglutinar a todos los pacientes para un seguimiento más exhaustivo, impulsar la investigación y hacer pedagogía sobre las consecuencias de la exposición a las fibras de amianto.

El doctor Manel Luján, director del servicio de Neumología, ha expresado su convicción de que el número real de afectados es mucho mayor. “Creemos que hay muchas más personas que pueden estar codificadas en función de otras patologías que todavía no las tenemos controladas”, ha señalado. La nueva unidad busca precisamente identificar y reunir a todos estos pacientes para ofrecerles un control más riguroso de la enfermedad y comprender mejor sus diferentes manifestaciones.

Aunque ya se sabía que era un carcinógeno en los años 70, se tardaron “del orden de veinte o treinta años en prohibirlo y retirarlo de la cadena de producción

Creemos que hay muchas más personas que pueden estar codificadas en función de otras patologías que todavía no las tenemos controladas»

Manel Luján

Director de servicio de Neumología del Hospital Parc Taulí de Sabadell

Un enemigo conocido y silencioso

El amianto es un material cuyo peligro para la salud se conoce desde hace décadas. El doctor Luján recuerda que, aunque ya se sabía que era un carcinógeno en los años 70, se tardaron “del orden de veinte o treinta años en prohibirlo y retirarlo de la cadena de producción”. Este retraso ha provocado que muchas estructuras y materiales fabricados con amianto sigan representando un riesgo hoy en día, especialmente a medida que envejecen y se deterioran.

El principal peligro del amianto reside en la inhalación de sus fibras. Estas partículas microscópicas y puntiagudas son liberadas cuando los materiales que las contienen, como el fibrocemento, se degradan. “Lo que pasa con este material es que cuando el cemento que aglomera las partículas de amianto se degrada, después de cincuenta años o más, es cuando realmente podemos inhalarlo”, explica Luján. Por esta razón, la exposición ambiental se ha convertido en una preocupación creciente, ya que muchos materiales instalados hace décadas están llegando al final de su vida útil.

Las fibras inhaladas viajan hasta la parte más profunda del sistema respiratorio, depositándose a menudo en la pleura, la membrana que recubre los pulmones. “Estas partículas pasan esta membrana y provocan una reacción a nivel de la pleura”, detalla el neumólogo. Esta reacción puede ir desde una pequeña inflamación o la formación de placas pleurales hasta el desarrollo de un cáncer de pleura (mesotelioma), la enfermedad más característica asociada al amianto. Además, se considera un “cocarcinógeno” en otros tipos de cáncer, como el de pulmón, especialmente en personas fumadoras.

Víctor Pedrera, secretario del Sindicato Médico:

Lo que pasa con este material es que cuando el cemento que aglomera las partículas de amianto se degrada, después de cincuenta años o más, es cuando realmente podemos inhalarlo

Atención estructurada en tres niveles

Para dar una respuesta adecuada a cada caso, la Unidad Multidisciplinaria del Amianto se ha estructurado en tres niveles de atención según la gravedad. El primer nivel, para casos de exposición o patologías leves, se gestiona desde dos consultas en los centros de atención especializada (CAE) de Cerdanyola-Ripollet y Sant Fèlix en Sabadell. Aquí se realizan controles a personas que han estado expuestas pero no han desarrollado una enfermedad grave.

El segundo nivel está pensado para pacientes con enfermedades intersticiales o un grado de afectación moderado, quienes son atendidos directamente en el hospital. Finalmente, el tercer nivel se reserva para los casos más graves, como la sospecha de cáncer de pleura o la presencia de derrame pleural. Estos pacientes son integrados en el circuito de diagnóstico rápido de cáncer del hospital para garantizar una evaluación y tratamiento urgentes. “Queremos generar un circuito con la atención primara para que nos deriven a los pacientes que detecten”, afirma Luján.

A las personas que entraron en las Torres Gemelas, algunos de ellos han desarrollado la enfermedad al cabo de unos años»

Manel Luján

Director de servicio de Neumología del Hospital Parc Taulí de Sabadell

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El caso de los equipos de rescate de las Torres Gemelas, donde “hubo una exposición masiva al amianto” en un corto período. “Con una única exposición masiva, algunos de ellos han desarrollado la enfermedad al cabo de unos años

El reto de rastrear la exposición

No siempre es necesario un contacto prolongado para desarrollar la enfermedad. El doctor Luján recuerda el caso de los equipos de rescate de las Torres Gemelas, donde “hubo una exposición masiva al amianto” en un corto período. “Con una única exposición masiva, algunos de ellos han desarrollado la enfermedad al cabo de unos años”, comenta. Aunque una exposición continuada aumenta las probabilidades, los casos de exposición aguda demuestran la alta peligrosidad del mineral.

Uno de los mayores desafíos es identificar el origen de la exposición, que a menudo es ambiental y no laboral. “Muchas de estas exposiciones continuadas no somos capaces de detectarlas porque, simplemente, es por haber vivido en un área donde probablemente había amianto y muchas veces ni se sabía”, explica el especialista. En ocasiones, el equipo médico debe realizar una “tarea de detective”, ya que hay pacientes con mesotelioma cuya única fuente de exposición identificable es “haber vivido relativamente cerca de la zona de Cerdanyola”.

La mayoría de los pacientes son derivados a la unidad a través de la atención primaria. A menudo, son personas asintomáticas a las que se les detectan signos de exposición al amianto, como una placa pleural, en una radiografía de tórax realizada por otro motivo. A pesar de la gravedad potencial, Luján insiste en no alarmar a la población: “La mayoría de estos pacientes lo único que necesitan es control”. El objetivo no es realizar cribados masivos, sino disponer de un sistema eficaz para atender a quienes lo necesiten y, a largo plazo, consolidar un registro poblacional que impulse la investigación en este campo.

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