El comercio de proximidad de la Marina Alta vive un momento decisivo, un punto de inflexión que expertos del sector definen con palabras como “transición”, “inestabilidad” o “regeneración”. En «Espacio CEDMA», patrocinado por ESIC de COPE Dénia Marina Alta hemos hablado sobre el futuro del tejido comercial. Representantes empresariales han puesto sobre la mesa los grandes desafíos que afrontan, pero también las oportunidades que se abren en un escenario de constante cambio. Los ponentes han sido Paula Bustos, presidenta de ACADE Dénia; Pedro Reig, representante de CEDMA; José María González, presidente de la Asociación de Comerciantes de Ondara; y Pepe Monfort, de Esic.
Pedro Reig, de CEDMA, ha enmarcado la dimensión del sector, que representa el 12% del PIB y es el primer empleador del país. Un gigante económico caracterizado por microempresas y muy dependiente de la actividad turística y de la población local. Sin embargo, este pilar económico se enfrenta a una renta “un poco retraída” por el aumento de gastos en alimentación y vivienda, lo que deja menos dinero disponible para el consumo.
A esta situación se suman dos factores críticos: el aumento de la presión fiscal y una “enorme competencia”, que Reig ya no atribuye a las grandes superficies, sino a la “competencia desleal de otros países”. Según ha expuesto, a España “entran 150.000 millones de paquetes todos los años que no pagan aranceles”. Esta realidad, unida a la dificultad para obtener beneficios, ha convertido muchos negocios en un modelo de “prácticamente autoempleo”, lejos de la época en que un solo comercio “alimentaba a toda una familia entera”.
La sobrerregulación es otro de los grandes lastres. Según un estudio de la CEOE, un comercio está sometido a 3.500 normas de ámbito local, autonómico, nacional y europeo. “La regulación es necesaria, sí. La sobrerregulación mata al sector”, ha sentenciado Reig.
En la misma línea, José María González ha calificado la burocracia como un elemento “claramente desmotivador”. Ha señalado que un emprendedor necesita “invertir un mes de su vida solo para saber toda la parte normativa legal”, lo que, sumado a la presión fiscal y la competencia de las plataformas digitales, frena muchas iniciativas empresariales y dificulta el relevo generacional.
Frente a este panorama, la presidenta de ACADE Dénia, Paula Bustos, ha ofrecido un “mensaje esperanzador”. Ella misma representa un caso de relevo generacional exitoso al frente del negocio familiar. “Hay que seguir luchando, porque si seguimos luchando, seguimos estando ahí”, ha afirmado, convencida de que las instituciones no pueden “abandonar” a uno de los sectores “más fuertes” de la economía.
La tecnología también emerge como una vía de futuro. Pepe Monfort, de Esic, ha destacado que las nuevas tecnologías ofrecen una ventaja para que el pequeño comercio pueda acceder a nuevos mercados. “La venta online la asociamos a veces a grandes compañías, y el pequeño comercio también puede hacer una venta online sin ningún problema”, ha explicado, permitiendo, por ejemplo, impactar en los turistas durante todo el año.
La clave, según Monfort, es dedicar tiempo a formarse e implantar estas herramientas. Por su parte, José María González ha añadido que la diferenciación pasa por “la especialización y el gourmet”, es decir, ofrecer aquello “que no puedes encontrar en una gran plataforma”.
Los ponentes han coincidido en la necesidad de un apoyo institucional más efectivo. González ha sido muy crítico con las ayudas actuales: “Ya está bien que la única ayuda que tenga un autónomo sea el primer año pagar 80 euros de cuota”. También ha calificado el Kit Digital como una “muy buena ayuda, pero también un poco descontrolada” a la que no siempre se le saca el máximo provecho.
Paula Bustos ha puesto el foco en la formación, reclamando “un seguimiento” y “un acompañamiento” tras los cursos para poder aplicar los conocimientos. “Siento que a veces nos hacen los cursos y luego nos abandonan”, ha lamentado, aludiendo a la falta de tiempo como uno de los principales obstáculos para los comerciantes.
Finalmente, los expertos han insistido en que el comercio físico no va a desaparecer, ya que el “contacto humano” sigue siendo un valor fundamental, como ha recordado Pedro Reig. Sin embargo, para asegurar su viabilidad, reclaman un marco que incentive la actividad, con menos trabas burocráticas y una mayor implicación de las instituciones, que deben escuchar al sector antes de tomar decisiones que le afectan directamente.















