El nuevo transporte urbano de Torrevieja, anunciado desde hace seis años, se estrenaba este lunes a medio gas. El mejor indicativo de que era así es que el estreno no mereció ni un «reel» en las redes sociales del Ayuntamiento para una prestación que va a suponer un desembolso de más de diez millones de euros anuales. Ni nuevos autobuses, ni nuevas paradas, que tendrán que esperar a la precampaña de las municipales.
Sí se han puesto en marchas más líneas y nuevas frecuencias. Pero con un despiste considerable por parte de los usuarios, porque las preguntas, tanto a conductores como a personal de la concesionaria que se encontraba en algunas paradas, ha sido la tónica general.
Los empadronados con tarjeta ciudadana, que eran muchos, todavía podrán emplearla hasta octubre. Luego tendrán que pagar. Los horarios son analógicos. Nada de poder comprobar el paso en tiempo real todavía. Las frecuencias, que en la mayoría de los casos no pasan de los 25 minutos sí se cumplían. En algo se tenía que notar.
Polémica
También ha habido polémica por los trasbordos en algunos recorridos que antes eran directos. «Este autobús ahora te da un paseo por Los Altos, y nada más» era una de las impresiones más repetidas entre los usuarios que cogían la nueva línea 1 -antigua D/F- en Rocío del Mar para ir hasta el casco urbano, teniendo que bajarse -para sorpresa de muchos- en el Hospital Universitario para enlazar con la línea 3, abonando dos billetes, ya que, según informaba el conductor y personal de la concesionaria, «por el momento» no hay posibilidad de realizar transbordo sin que haya que volver a pagar la tarifa -1,65 euros-, a menos que se adquiera un bono, algo que tampoco se podía hacer en todos los autobuses. Solo algunos vehículos están habilitados para ello, otros ni siquiera disponían aún de máquina de cobro.
Esta ruta tiene programadas 10 paradas que cubren una distancia de apenas 3 kilómetros entre la urbanización y el hospital en unos 20 minutos. La frecuencia de paso ha disminuido de 40 a 30 minutos -20 en el mejor de los casos, entre las 7 y las 10 horas-, pero a cambio hay más paradas para un trayecto más corto. Unas nuevas paradas que están señalizadas únicamente en el suelo sin que dispongan de ningún otro distintivo. La nueva de cabecera, en la calle Mar Rizada, incluso estaba copada por vehículos de trabajadores que están construyendo un complejo residencial.
Paradas
Se han eliminado paradas en la puerta de servicios básicos como el colegio Romualdo Ballester o el centro de salud del Acequión, que ahora se encuentran a más metros de distancia de estas instalaciones públicas. Está claro que el transporte público urbano no puede ser un puerta a puerta, pero se podría haber tenido en consideración, por parte del equipo técnico que ha diseñado las rutas, que en estos puntos se trata sobre todo de usuarios que son niños en el caso de la escuela -con un horario, además, que no está muy pensado para la entrada a las 9 horas- y enfermos y personas mayores en el ambulatorio.
A primera hora de la mañana, una familia con la abuela a la cabeza, su hija y sus dos nietas pretendían coger el autobús en la avenida de las Olas para ir al centro de salud del Acequión, pero tampoco hay posibilidad ya de hacer un único trayecto para llegar al ambulatorio, a casi 5 kilómetros. En su caso, han tenido que pagar 13,20 euros de ida y lo mismo de vuelta. Un total de 26,40, incluso más que un taxi para ir y volver y tardando más que con esta opción.
Línea circular
La única línea que deja ahora en la misma puerta de este centro de salud es la C o circular, que era toda una novedad. Y aquí sí se han empleado a fondo. De las cuatro líneas en las que se embarcó INFORMACIÓN este lunes es la única que contaba con el panfleto de «Guía de Transporte Urbano de Torrevieja», si se pedía -eso sí-. El despliegue informativo de Avanza se limitó a las paradas del centro. En una parada de la avenida de los Daneses el bus 7 pasó de largo y dejó tirados a los que esperaban sin más explicaciones.
La mayoría de usuarios tampoco sabe que aún están vigentes las anteriores tarifas hasta octubre -y tampoco se informa de ello-, de modo que todavía se puede seguir usando la tarjeta que permite viajes gratis para empadronados. A partir de entonces se eliminará la gratuidad para alrededor de un 80 % de usuarios. Con todo, la gente está dispuesta a pagar si se mejora un servicio esencial y hasta ahora muy deficitario. Está por ver si el pago a partir de ahora y la subida de 1,35 a 1,65 euros merece la pena.
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