Los grandes incendios forestales que han golpeado España en los últimos años no son fruto de una única causa. Detrás de las llamas hay una combinación de factores que, según los propios bomberos forestales, hace que cada verano sea más difícil controlar el fuego. El abandono del mundo rural, el cambio climático, la acumulación de vegetación y las negligencias humanas forman un cóctel explosivo.
Así lo explican Daniel y Cristóbal, bomberos de la BRIF (Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales), durante una entrevista en La Grieta Podcast. Ambos lanzan un mensaje contundente: la mayoría de los incendios no empiezan de forma natural.
«El 96% de los incendios son provocados. Igual me quedo corto, porque puede ser incluso un 98%«, afirma Daniel, apoyándose en las estadísticas del Ministerio para la Transición Ecológica y de las fuerzas de seguridad. No todos esos fuegos son intencionados, matiza, ya que muchos responden a negligencias o imprudencias durante trabajos agrícolas o forestales.
Los bomberos y más profesionales están haciendo lo que pueden con los incendios
El abandono del mundo rural cambia por completo el comportamiento del fuego
Aunque el dato sobre el origen de los incendios llama la atención, ambos bomberos insisten en que el verdadero problema está en cómo se propagan.
Cristóbal recuerda que hace apenas dos décadas la realidad era completamente distinta: «Hace 20 años todo el mundo tenía un huertito, todo el mundo vivía en el rural, todo el campo estaba trabajado. Había muchos más incendios que ahora, pero esos incendios no salían de ese pequeño matorral que quedaba entre fincas labradas«.
Esa transformación del paisaje explica por qué los incendios actuales alcanzan dimensiones nunca vistas. Donde antes había cultivos, viñedos, prados o ganado, hoy existe una continuidad de matorral seco que facilita que las llamas recorran kilómetros sin apenas obstáculos.
Daniel lo resume con claridad: «El monte va a estar predestinado a arder. Si no es por una negligencia, será por un rayo o por una causa natural. Pero si no se gestiona, la naturaleza lo gestionará con el fuego«.El cambio climático agrava una situación que ya era preocupante

Trabajos de extinción en el incendio forestal en Sotillo de La Adrada (Ávila)
Los bomberos descartan que el cambio climático sea el único responsable, aunque reconocen que está acelerando el problema. «Es una de las causas. Cambio climático, abandono del rural, mala gestión del monte… Todo se une«, explica Daniel.
Las largas olas de calor, con temperaturas superiores a los 38 y 40 grados durante más de dos semanas, secan todavía más la vegetación y hacen que cualquier chispa tenga consecuencias devastadoras.
Cristóbal compara el cambio climático con un acelerante: «Puede venir un verano bueno y no pasar nada grave. Pero cuando llega un verano como este, con temperaturas récord, todo empeora muchísimo«.
Los incendios registrados este verano en Galicia pusieron al límite a todos los servicios de extinción.
Daniel asegura que la simultaneidad de varios grandes incendios convierte cualquier dispositivo en insuficiente. «No hay ningún dispositivo en España, y prácticamente creo que en el mundo, que esté preparado para una oleada de incendios como la que se acaba de producir«.
Los bomberos recuerdan que hubo jornadas con seis o siete grandes incendios activos al mismo tiempo, obligando a repartir recursos entre diferentes frentes mientras las llamas avanzaban hacia pueblos habitados.
En esas circunstancias, la prioridad cambia completamente. «Primero el pueblo, primero las vidas humanas. Todo lo que suceda fuera del pueblo pasa a un segundo plano«, explica Daniel.
Si no es por la gente del pueblo, este verano la mitad de los pueblos ardían por completo»
Bombero
El papel decisivo de los vecinos
Uno de los mensajes más emotivos de la entrevista llega cuando ambos reconocen la ayuda prestada por los habitantes de las zonas afectadas. «Si no es por la gente del pueblo, este verano la mitad de los pueblos ardían por completo«, afirma Daniel.
Los vecinos protegieron viviendas, colaboraron entre ellos y permanecieron durante noches enteras vigilando la evolución del fuego mientras los equipos de extinción atendían otros focos.
Cristóbal resume lo ocurrido con una frase: «Fue una lucha contra el fuego de todos«.La solución pasa por recuperar la vida en el campo
Los dos bomberos coinciden en que apagar incendios es solo una parte del problema. La verdadera prevención pasa por devolver actividad al medio rural.
Recuperar la agricultura, la ganadería, los usos tradicionales del monte y crear un paisaje en mosaico con cultivos, prados y bosques de distintas especies ayudaría a frenar la propagación de las llamas.
Daniel insiste en que no se trata de convertir el monte en un jardín, sino de gestionar las zonas estratégicas. Al mismo tiempo, pide un gran acuerdo institucional para afrontar un problema que afecta a todo el país.
«Que se dejen los ideales políticos a un lado y se trabaje realmente en el rural y en los pueblos«, reclama.
Porque, como concluyen ambos bomberos, los incendios seguirán existiendo, pero si el monte recupera vida y se gestiona adecuadamente, difícilmente volverán a alcanzar la violencia y la extensión de los grandes fuegos que hoy amenazan cada verano a miles de personas.











