En el eufemístico lenguaje de los centros de datos, Ismael Clemente (Valencia del Mombuey, Badajoz, 1970) disfruta de nadar a contracorriente. Habla alto y claro el consejero delegado de Merlin Properties, la cotizada del Ibex-35 que nació como una startup en 2014 y es ya la mayor socimi del país por capitalización bursátil. Ahora desembarca en Aragón con el enésimo centro de datos proyectado en la comunidad, pero el bregado empresario extremeño explica en esta entrevista por qué se refiere al suyo como «un pepino».
¿Qué le ofrece Aragón a Merlin para invertir en esta tierra?
Aragón está en medio de la diagonal digital ibérica, que es la gran ruta de los centros de datos en la península ibérica. Es una especie de línea imaginaria que va desde la entrada de los cables de fibra óptica americanos por Lisboa, sube por Extremadura, continúa por Castilla-La Mancha, pasa por Madrid, sube por la A-2 y después entra directamente en Aragón, desde donde continúa hacia Cataluña y Europa. Además, a ese gran río le llega un afluente muy interesante, que conecta con nuestro centro de datos de Arasur, en Álava. La ubicación de Aragón es magnífica desde el punto de vista de comunicaciones y porque es abundante en recursos, especialmente renovables. Además, tiene un ecosistema industrial especializado en centros de datos porque en su momento fuisteis pioneros. Aquí ya existen contratistas especializados, como Levitec, con quien llevábamos años trabajando en otras ubicaciones dentro de España. Y a todo eso se suma, quizás, la pieza más importante: aunque estéis, obviamente, poco reconocidos por parte de la Administración central, tenéis una magnífica Administración autonómica que ha entendido de qué va esto. No va de quitar controles ni de ser menos exigentes; va de que las cosas sean sí o no, pero rápido.
Menciona a Levitec, cuyo presidente es el hijo de Fernando Samper, el fundador de Forestalia. ¿Fue Levitec el germen de la compra a Forestalia de los recursos energéticos que han habilitado su proyecto?
Claro. Fue quien nos puso en la pista de la existencia de esos puntos de acceso y conexión y de la posibilidad de firmar un PPA renovable en la zona de Muel, María de Huerva y Botorrita. Nos dijeron: «Aquí hay una oportunidad”. Es evidente que, si antes ya era difícil que Forestalia pudiera acometer una inversión de capital como la que requieren esos centros de datos de esa capacidad IT, en las nuevas circunstancias va a ser imposible. Hablamos con ellos para intentar rescatar de la papelera esas dos primeras subestaciones del proyecto Búfalo, que de otra forma habrían perdido los permisos de acceso y conexión y nunca se habrían convertido en una realidad. A través de Levitec llegamos a ellos y se habló y negoció durante nueve o diez meses. Justo al final de todo el proceso fue cuando saltó el escándalo de Forestalia, que obviamente nos afecta porque nos vincula a una situación complicada e irregular.
Hay empresas que quizá hubieran salido corriendo en cuanto aparece este entramado. En la presentación del centro de datos, afirmó que quieren seguir trabajando con Forestalia.
Como nosotros siempre hemos sido una compañía bastante pulcra en todo lo que hacemos, tener un buen fondo de comercio y una buena imagen de mercado nos permite hacer una operación como esta sin que suponga un menoscabo para nuestra imagen. Todo lo contrario: intentamos ayudarles en la medida de lo posible porque entendemos que la responsabilidad, incluso la responsabilidad penal, no debería ser transmisible a todo el mundo, incluidos los trabajadores o los acreedores de una empresa que poca o ninguna culpa tienen. No nos olvidemos de que en Abengoa hubo otro lío espectacular. Después se creó Nueva Abengoa y, posteriormente, todo aquello acabó en Cox, que es una compañía española magnífica. Lo que no podemos hacer en España es ser más papistas que el Papa y, porque haya habido una irregularidad que alguien tendrá que pagar, extender esa responsabilidad a toda la compañía y considerar que una persona del departamento de ingeniería o de contabilidad es una especie de peligroso corrupto al que hay que prejuzgar como si hubiese hecho algo.
¿Qué papel va a jugar entonces Aragón dentro de la red de infraestructuras de centros de datos de Merlin?
Dependerá de lo que seamos capaces de encontrar en materia energética. Como eso hoy es una quimera porque la red está completamente tensionada, tenemos que funcionar a base de permisos de acceso y conexión que podamos conseguir. Encontrarlos ya no es sencillo, porque había que haberlos solicitado en 2023 y poca gente los pidió. Siendo realistas, yo creo que Aragón puede aportar entre 250 y 300 megavatios y podría llegar a representar aproximadamente un 25% de nuestra cartera de centros de datos en 2032.
Jorge Azcón, este miércoles junto a Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties. / Pablo Ibáñez
Los anuncios de centros de datos están empezando a despertar una fuerte oposición en Aragón. ¿El suyo es diferente de los que se han presentado?
En septiembre iré a Botorrita para sentarme con la gente y explicarles lo que vamos a hacer. Los centros de datos están rodeados de todo tipo de supersticiones: consumo de agua, consumo energético a niveles casi alienígenas, emisiones de calor… Es curioso cómo se ha partido de una situación de desconocimiento. Ha llegado algo desde fuera y la primera reacción ha sido un poco como la de las vacas cuando ven pasar el AVE: nadie muy bien qué significa ese cacharro que va tan rápido. A ese desconocimiento se ha sumado, en algunos casos, cierta ideología, porque se veía como un fenómeno americano y hay un determinado espectro de la población que prefiere cualquier cosa que no sea americana. Lo más delirante es que esa esa crítica ha acabado generando una imagen negativa para la parte menos informada de la población. Y eso es peligroso porque, una vez que has sacado la pasta de dientes del tubo, es difícil volver a meterla. Si haces creer a la población que un centro de datos es algo diferente a una especie de enorme ordenador que instalas en tu pueblo, cuando en realidad crea riqueza y empleo como pocas cosas porque es industria digital —la industria que tiene sentido en el siglo XXI—, luego es difícil corregir esa percepción.
«Hay gente que cuando te dice «no sé el cliente», lo que realmente te está diciendo es que no sabe si va a empezar con las obras. En el caso de Merlin hay una pequeña peculiaridad: somos una compañía industrial, no un fondo de inversión ni una multinacional»
El consumo energético es muy alto y usted defiende que viene de fuentes renovables, pero ¿cuál es la hipoteca que va a pagar Aragón en el ámbito paisajístico por los molinos y la energía fotovoltaica que necesitamos para generar tanta electricidad?
El consumo energético es alto, pero nosotros vamos a autoabastecernos en un 87%. Si incorporamos baterías, creo que llegaremos al 95%. No es un consumo que estemos quitando de la red y que pudiera haber sido utilizado por otras personas. En cuanto al agua, nuestro objetivo ha sido que no nos puedan criticar por el agua: nuestro consumo es cero. Y que no nos puedan criticar por la electricidad: es un 5%. Ahora me dicen: «Pero además el molino es paisajísticamente feo». Yo te respondo como lo que soy: un tío de pueblo. Los terrenos que pateo en Aragón, que los conozco más o menos, justo donde van las placas y los molinos, y no hablo del caso del Maestrazgo, son terrenos de margas, yesos y calizas. No me va a venir siempre un ecologista a decir que tenemos una especie protegida como la Papaver rhoeas, que todo el mundo conoce como amapola, o el Vulpes vulpes, que es el zorro. No creo que estemos precisamente ante un ecosistema como Cabañeros, Monfragüe o todo vuestro Pirineo y prepirineo, que es maravilloso. Podré ser criticado hasta la saciedad por decir esto, pero no veo una gran afección paisajística por poner molinos en La Muela, con el debido respeto. Dicho esto, todo tiene que tener unos límites.
Se refirió en la presentación al centro de datos de Botorrita como un «pepino». Si ponemos los 1.225 millones de euros que van a invertir en una balanza con la capacidad de megavatios IT, hay algo que se descompensa respecto a las inversiones anunciadas por Amazon (33.000 millones), Microsoft (10.000 millones) o Blackstone (11.800 millones). ¿Insinúa que hay proyectos que inflan sus cifras de inversión?
No quiero opinar de forma tan explícita, pero sí creo que hay compañías en las que hay mucho asesor de imagen, responsable de asuntos públicos y consultor, y todo eso acaba trasladando el lenguaje real a otro lenguaje diferente que se llama ‘politiqués’, que es hablado por mucha gente en este mundillo. Cuando trasladamos las cifras de la realidad al ‘politiqués’, esas cifras sufren una inflación mágica. Yo sé cuánto cuesta la maquinaria que trae mi cliente, cuyo coste estará en el entorno de los 5.000 millones de euros en chips. Y además esos chips se desgastan, se queman computando, por lo que cada seis años se invierten otros 3.000 millones en maquinaria y chips. Pero eso lo trae mi cliente y yo no debo hacer estimaciones sumando la economía indirecta, los sueldos de las personas que van a trabajar allí durante diez años, el valor del consumo eléctrico o el combustible de los coches que entren y salgan. Yo le digo lo que cuesta construir un centro de datos. Corro el riesgo de parecer un ingenuo, pero es un riesgo que asumo encantado porque tengo la tranquilidad de decir la verdad, y eso creo que es muy importante. Ahora bien, tampoco acepto que un piernas me mire y diga: «Eso es poquísimo dinero». ¿Tú llevas sueltos por el bolsillo 1.225 millones? Porque 1.225 millones, cuando es dinero que hay que poner de verdad y no simplemente anunciar, hay que sacarlos de la caja de la compañía y ponerlos ahí. Y le aseguro que es bastante dinero.
¿Qué hay del trabajo? La gran duda es sobre si es empleo de alto valor añadido.
A eso se responde con datos. Los datos de los centros que ya tenemos en operación. El 25% de la plantilla se dedica a mantenimiento y limpieza. El resto, todos son titulados. De esas tres cuartas partes de la plantilla, un 80% tienen una FP superior y títulos universitarios. Yo creo que se responde solo si eso son puestos de trabajo de calidad o no que van a generar una alta escala salarial.
¿Está cerrado ya el cliente que va a utilizar el centro de datos de Merlin?
A día de hoy no sabemos quién es el cliente. Pero hay gente que cuando te dice «no sé el cliente», lo que realmente te está diciendo es que no sabe si va a empezar con las obras. En el caso de Merlin hay una pequeña peculiaridad: somos una compañía industrial, no un fondo de inversión ni una multinacional. Que no sepa cuál va a ser el cliente no significa que no vaya a arrancar las obras. Las obras empezarán tan pronto como tengamos el permiso de construcción por parte del PIGA y del Ayuntamiento de Botorrita. En cuanto tengamos todos los papeles en regla, arrancaremos. Porque aunque no tenga el cliente cerrado, tengo otros centros de datos operando en el territorio y tengo muchos clientes. Sé que si no es uno, será otro. La ventaja de haber hecho las cosas de verdad, en lugar de estar haciendo portadas periodísticas, es que ahora tenemos la ventaja de tener clientes. Creo que un proyecto así le va a interesar a cualquiera, porque es muy atractivo. Es un proyecto único en el mundo por ese nivel de autoconsumo del 95%. Un americano lo ve y se le ponen los ojos redondos.
¿Usted cree que hay una burbuja con los centros de datos? ¿Cree que existe especulación para vender esos accesos energéticos?
Yo creo que cuando hablamos de burbuja, la que casi todo el mundo tiene en la cabeza es una burbuja financiera. En Estados Unidos hay una burbuja de valoración de compañías vinculadas con la inteligencia artificial. Yo ahí no puedo entrar porque esa valoración la determina el mercado. En mi opinión, es una valoración completamente exagerada y en algún momento se corregirá. Cuando ocurra, probablemente generará cierto estrépito y tendrá efectos colaterales que nos alcanzarán a todos, aunque afectará más a unos que a otros dependiendo de la fortaleza del balance, el nivel de endeudamiento, etcétera.
Yo le preguntaba por la burbuja de los anuncios.
Esa burbuja es difícil de combatir porque, en las compañías cotizadas, especialmente cuando no existe un vínculo emocional o de largo plazo con la empresa, existe un incentivo para aumentar el valor de la acción. Hoy, para subir el valor de una compañía, es muy sencillo decir que estás desarrollando proyectos de defensa o centros de datos. Eso genera expectativas en el mercado y puede impulsar la cotización. También ocurre con algunos fondos. Pueden tener un interés legítimo o no en generar expectativas de que van a construir un centro de datos. Al crear esa expectativa puede aparecer un comprador final real, como nosotros, que adquiera el proyecto. En ese caso, el fondo puede haber comprado un proyecto y venderlo posteriormente más caro sin haber aportado un valor adicional significativo. Es algo tan antiguo como comprar una vaca en Sallent, transportarla a una feria y venderla por mucho más sin haber cambiado realmente el producto. Eso ha generado muchos anuncios y es precisamente lo que preocupa a la autoridad energética y también a la población. Si preguntas en la calle cuántos centros de datos hay en España, mucha gente dirá que hay miles. Pero en operación real no hay tantos. Actualmente en España hay algo más de 400 megavatios en operación, aunque conectados realmente a la red probablemente sean algo menos.
Pero entonces esa administración de la que ha hablado antes, el Gobierno de Aragón, que está agilizando trámites y facilitando inversiones, también está dando luz verde a todos estos fondos de inversión.
¿Sabe por qué lo hace la administración autonómica? Porque quiere agilizar la llegada de inversiones y la creación de actividad económica en el territorio. A la administración autonómica le da igual que un fondo haya comprado un proyecto por una cantidad y después lo venda mucho más caro a un operador real como nosotros. Puede haber alguien que gane mucho dinero sin haber construido nada, pero para la administración lo importante es que finalmente llegue alguien que sí vaya a desarrollar el centro de datos. Dicho esto, creo que es una situación que se podría haber evitado. El Gobierno central, a través Red Eléctrica, cuando analiza las solicitudes de potencia, tiene una visión muy clara de cuáles son proyectos reales y cuáles no. Un profesional del sector puede mirar una lista de solicitudes y decir: “esta es falsa, esta no tiene sentido, esta sí es viable”. De los diez gigavatios solicitados en transporte, probablemente una parte muy pequeña llegará a ejecutarse. Y de los siete gigavatios solicitados en distribución ocurrirá algo parecido. Pero esa valoración la puede hacer un privado que conoce el sector. A la administración pública le cuesta más separar el grano de la paja. Porque si a alguien le dices: “No eres un proyecto real, te excluyo de este concurso de capacidad”, esa persona te presenta un contencioso-administrativo y te paraliza todo. Hemos creado un sistema jurídico que, en algunos casos, de tan garantista que es, acaba protegiendo al incumplidor, al oportunista o incluso al delincuente.
Este lunes, Merlin presenta resultados. ¿Qué puede avanzar?
Creo que van a ser muy buenos. Por un lado, porque en nuestros activos tradicionales mantenemos una velocidad de crucero positiva. Y por otro, porque en centros de datos empieza a verse lo que llevábamos tiempo construyendo. Creo que mucha gente se preguntaba cómo una compañía española iba a poder desarrollar centros de datos: dónde estaba la tecnología en España o desde cuándo era una palabra válida en este país. Nos ha llevado tiempo. Llevamos trabajando desde 2020, pero creo que lo hemos conseguido. Ahora tenemos una comercialización que va por delante de nuestra capacidad constructiva. Literalmente estamos construyendo para responder a la demanda de nuestros clientes. es algo parecido a lo que ocurre en logística: cuando tienes un portfolio de tres millones de metros cuadrados y relaciones con todos los operadores, para un nuevo entrante es muy complicado competir porque tú ya tienes la escala, las relaciones y la capacidad de ofrecer alternativas. Eso es lo que aspiramos a conseguir en el mundo de los centros de datos.
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