La Gran Retreta de las fiestas de Moros y Cristianos de Orihuela se hizo esperar una hora más. El desfile, en lugar de suspenderse tras las medidas decretadas por el aviso rojo por temperaturas extremas y posibilidad de reventones secos, con tormentas eléctricas y rachas de viento fuerte este jueves, se retrasó a las 22 horas.
No obstante, para ambiente caldeado y clima adverso el que se vivió de la mano de las comparsas, que pusieron el contrapunto satírico y de humor a las celebraciones de la Reconquista. El acto más alocado se dejó ver con originales disfraces y mordaces dosis de crítica.
Un ejemplo de ello fueron los Caballeros del Rey Fernando, que este año dirigen al bando de la cruz. Los festeros que llevan por bandera el nombre del monarca castellano hicieron gala de desparpajo y ocurrencia. Disfrazados de exploradores, se lanzaron en busca de la Orihuela perdida, dedicándose a encontrar todo aquello que le falta a la ciudad, tirando de carencias deportivas, turísticas y patrimoniales e implicando en su misión al público asistente.
La Orihuela perdida
Los comparsistas repartieron folletos con instrucciones para hallar todo lo que Orihuela merece, con la clara intención de lograr una ciudad mejor. Hasta once objetivos se marcaron. Desde un casco antiguo lleno de vida -última vez visto antes de las persianas bajadas- hasta una calle Mayor con ambiente -con la recompensa de pasear sin sentir que es lunes-, pasando por comercios locales -que están desapareciendo a gran velocidad-, bares para todos los gustos -porque se sospecha que emigraron a Murcia- y ocio nocturno -la última pista encontrada se remonta a los años 2000-.
También un polideportivo digno -para recuperar la ilusión deportiva perdida- y un campo de fútbol en condiciones -visto por última vez en las promesas electorales-, sin olvidar un parking -para dar una vuelta menos a la manzana- y un transporte público eficiente -muy difícil de localizar-, así como parques cuidados -con niños felices y bancos utilizables- y fiestas patronales para todos -con nuevas ideas y más participación-.
Y un llamamiento: «Si encuentra alguna de estas cosas, avise a la expedición», con la recompensa de una Orihuela 10/10.
Uno de los panfletos que se repartió con la misión de la expedición de los Caballeros del Rey Fernando / Información
Incluso, llevaron un camión repleto de redes, baúles -de promesas vacías- y monumentos oriolanos, por aquello de que algunos están que se caen y otros ya forman parte del recuerdo.
Pero la cosa no se quedó ahí. La expedición de los Caballeros del Rey Fernando, liderada por el embajador Eduardo Aparicio, bailó una coreografía al ritmo de una canción que hicieron expresamente para esta retreta, con una letra que describió mapas rotos y brújulas sin control, sin que nadie dé respuestas, con una misión firme tras una pista de una Orihuela escondida, pero con futuro.
En manos del destino
La magia y el misterio también tomaron las calles con la comparsa Moros Muladíes, que adentró al público en el fascinante mundo de los tarotistas para vivir una retreta que sorprendió, divirtió y dejó huella, con un espectáculo en el que el futuro se bailó y disfrutó hoy y con una invitación a dejarse guiar por el destino. Cartas, predicciones, bolas de cristal, pitonisos y pitonisas se dieron cita en una noche donde nada era lo que parecía, dejando la última palabra en manos del porvenir.
Los Almoravides se sumergieron en «El reino de las mil alas», con ninfas y otros seres en un bosque que cobró vida para volar juntos.
Color, diversión y mucha imaginación desbordaron los Moros Abdelazíes, que ostentan la embajada de la media luna, con su temática de Bollywood, incluyendo una coreografía y una espectacular indumentaria en una comparsa que se caracteriza por la implicación de sus socios en el vestuario.
La compasa de los Realistas se subió al ring, mientras que los J’Alhamed fueron de vikingos remando al estilo de los noruegos en el Mundial de fútbol.
Ya solo restan dos días marcados en el calendario festero. Los de las esperadas Entradas, la Cristiana el viernes y la Mora el sábado, de la que se han ido dando pinceladas en redes sociales, con guiños a la historia de la comparsa y el pacto del rey Teodomiro, la paz -con especial protagonismo de la infancia y las familias de la fiesta- y un tercer bloque dedicado al sentimiento, con una visión más personal y emotiva del propio embajador, Francisco Sánchez.
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